¿Y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF? (I)

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El Valencia CF está viviendo una situación límite en el ámbito deportivo, social y económico. Ahora mismo ocupa la 17ª posición y se salvaría del descenso sólo por el gol average y no por los puntos. La afición, uno de los grandes patrimonios del club, dio la espalda al equipo en el último partido en casa: fueron pocos (menos de media entrada) y acabaron discutiendo entre ellos, con la Curva Nord por un lado y el resto del estadio por el otro. Económicamente, la situación tampoco es buena después de un carrusel de compras y ventas en las que el Valencia de Peter Lim ha invertido 170 millones y ha recogido ¡176 millones! La plantilla, de todos modos, es muy cara en su coste salarial y muy floja en su potencial deportivo. Son pocos los futbolistas a los que se les podría sacar partido (tal vez los centrales, Parejo y Cancelo). Además, Lim da muestras más que evidentes de que el tiempo de poner dinero se ha acabado y desde este verano sólo está interesado en recaudar. En resumidas cuentas, hablamos de crisis deportiva, social y económica. Y lo más extraño de todo… es que nadie da la cara, nadie defiende la gestión, nadie habla de la planificación del futuro… Todo eso hace que el aficionado medio pierda la ilusión y no entienda nada de lo que está ocurriendo. Pero… ¿y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF?

Lo primero que uno debe destacar es el signo de interrogación en la frase del titular. No afirmo que el famoso representante de futbolistas sea el verdadero presidente del Valencia CF. No tengo pruebas para ello. Y, por tanto, jamás podría hacerlo. Pero si es bueno que especulemos teóricamente con todas las posibilidades. Y ésa es una de ellas. En ese mismo sentido, ahí va otra pregunta, que es previa al análisis posterior de Mendes y su influencia en el Valencia CF: ¿para qué ha comprado Peter Lim el Valencia CF? Un empresario no tiene miles de motivos para comprar un club de fútbol. En realidad, son muy pocos y no siempre son motivos excluyentes, puesto que la vida difícilmente es unidireccional:

1. EGO. Es posible que después de muchos años ganando dinero, una persona quiera conseguir notoriedad pública y use un club de fútbol como trampolín de sus aspiraciones sociales, mediáticas o incluso políticas. Ahí están los casos de Bernard Tapie o Jesús Gil en Marsella y Atlético de Madrid. Peter Lim difícilmente puede encajar en este grupo, puesto que apenas se deja ver, no concede nunca entrevistas… y muy poco partido ha sacado de su condición de propietario del Valencia CF, incluso cuando los resultados eran buenos.

2. ESPECULACIÓN INMOBILIARIA/ECONÓMICA FUERA DEL FÚTBOL. Algunos clubes son comprados para tener línea directa con los políticos y conseguir negocios rentables fuera del fútbol. En España el caso más famoso es, sin duda alguna, el del Málaga, club comprado con una segunda intención -la creación de un club náutico- y en el que se invirtió mucho dinero hasta que el proyecto inmobiliaria fue descartado. Ese día se cerró el grifo. Tampoco Lim parece encajar en ese grupo puesto que en sus años como propietario no ha tenido interés alguno en acabar las obras del nuevo campo y derribar el viejo para empezar con la construcción de las torres en el solar de Mestalla. Su pasión por proyectos inmobiliarios es nula. Tal vez sea porque el sector todavía no está recuperado del todo, pero la realidad es que hemos visto una ausencia total de movimientos en este sector.

3. ALTRUISMO/JUGUETE/PASIÓN POR EL FÚTBOL. También hay clubes que son comprados como simples juguetes y en los que se mezcla cierto altruismo con la pasión de llevar a la vida real las sensaciones de estar manejando un video-juego. Un ejemplo claro podría ser el del Chelsea, donde su millonario dueño, Román Abramóvich, ha invertido cientos de millones de euros. Pero Lim tampoco encaja en ese perfil. Para empezar, ha invertido en el Valencia un 20% de su patrimonio, así que hablamos de un hobbie demasiado caro. Y, además, tampoco visita la ciudad y no contempla los partidos desde el palco ni se presenta para decirle al entrenador quién debería jugar y quién no, modelo típico en el presidente-fanático.

Como vemos, Peter Lim no encaja fácilmente en ninguna de las clasificaciones más tópicas. Tampoco podemos decir que sea Dmitry Piterman de la vida, gente que se dedica a comprar equipos e imponer normas estúpidas generando polémica pero también deuda y viviendo muy bien del club. Nadie puede imaginar a Lim metiendo como gasto de empresa su teléfono o comprando varios coches a nombre del club para su uso particular. Eso también es inviable. Además, debemos recordar que ha invertido el 20% de su fortuna en el Valencia CF. Es una cantidad, por tanto, muy seria y que necesita ser rentabilizada de alguna fórmula. La conclusión es que Peter Lim está en el fútbol por un cuarto motivo. Y estamos abiertos a escuchar todas las opiniones. Pero nuestra hipótesis es la siguiente:

4. HACER DINERO A TRAVÉS DEL FÚTBOL. El modelo de gestión -si es que se puede hablar de modelo y de gestión- que nos han enseñado hasta ahora Lim apunta a la posibilidad de que el Valencia CF responda a una única intención: hacer dinero a través del fútbol. Para ello, un presidente tiene muchas opciones, pero casi todas ellas complicadas puesto que no hay que olvidar que el fúbol suele ser deficitario. Peter Lim puede intentar ganar dinero con las siguientes fórmulas:

A) Crear un equipo muy fuerte deportivamente, que permita cambiar de estadio, llenar el nuevo campo, generar numerosos ingresos por televisión y por patrocinadores, construir hoteles en los alrededores del campo, restaurantes, cafeterías… En cierta manera, es el esquema del Sevilla, club que se ve obligado a vender año tras año a sus mejores futbolistas, pero que no por ello está dejando de crecer en su masa de aficionados, en los ingresos televisivos, en los patrocinios… El Atlético de Madrid de los últimos años sería otro ejemplo. Evidentemente, si Lim consiguiera implantar ese modelo, podría ir generando beneficios en el corto plazo, pero sobre todo podría consolidar un Valencia apetecible para cualquier gran inversor y vender el club por muchísimo más de lo que costó en su día, tal y como ha hecho el Atlético de Madrid con el 20% a Wanda. No es el modelo Lim. Hemos escuchado ya más de una vez que no es posible encontrar patrocinadores y que si el club no juega Champions League, los dueños-propietarios no van a invertir nada y ajustarán los gastos a los ingresos, lo que a su vez significa entrar en un círculo infernal: menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el corto plazo significan menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el largo plazo.

B) Club como Fondo de Inversión de futbolistas. Otro modelo de negocio que puede ser rentable es el de crear un club como pantalla de un fondo de inversión de futbolistas. Ahora que hay muchas restricciones legales y económicas a que los fondos de inversión sean dueños de futbolistas, la mejor fórmula para esquivar esas trabas es directamente crear un club entero y convertirlo en un gigantesco fondo de inversión. Este modelo requiere de varios puntos básicos para que funcione:

1. Son necesarias muchas ventas y compras para generar comisiones y negocio en el corto plazo. Es una fórmula sencilla y limpia de ganar el 5%-10% de todas las compras y el 5%-10% de todas las ventas incluso aunque el dinero conseguido en ventas y el dinero invertido en compras quede equilibrado.

2. Es necesario que el entrenador entienda que el criterio económico del fondo de inversión está por encima del criterio deportivo. Por eso hay futbolistas a los que será necesario alinear siempre y otros que es mejor vender. Y por eso evidentemente el entrenador debe asumir cuál es su función: dar lustre a los futbolistas en los que el fondo de inversión tiene más dinero invertido.

3. El club, además, tiene que servir como trampolín para jóvenes promesas, que es el grupo donde más beneficio puede haber. El mayor número posible de futbolistas debe venir de la misma “ganadería”, puesto que esto significa que otro 5-10% de los salarios de la plantilla es recuperado anualmente.

Podríamos seguir con más ejemplos de lo que significa un fondo de inversión de futbolistas controlando un club. Pero la verdad es que escribiendo y leyendo estos puntos, es difícil pensar que el Valencia CF no esté cumpliendo muchas de estas características. Pero… la pregunta final siempre es la misma: ¿dónde está el verdadero beneficio para Peter Lim? O dicho de otro modo: ¿es Peter Lim el único que gestiona el Valencia? Eso necesitará de un desarrollo posterior. De todos modos, estamos abiertos a sugerencias y aportaciones de la sufrida hinchada valencianista.  

La venta del Valencia y la manipulación de las masas

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El empresario Peter Lim ya es el nuevo dueño del Valencia Club de Fútbol (o eso parece, puesto que en este culebrón todo cambia de un momento a otro). Los primeros movimientos de este millonario asiático han supuesto una inyección de optimismo y alegría para los aficionados del equipo de la capital del Turia: nuevo entrenador y fichajes en todas las líneas. El fútbol es un deporte muy caprichoso donde todo depende de la “voluntad” de una pelotita, que a veces es cruel y no quiere entrar en la portería. Pero lo cierto es que las contrataciones que están haciendo Lim y Mendes (su socio) para este renovado Valencia son por el momento de un indiscutible sentido común: se está apostando más por jugadores jóvenes de talla internacional que por futbolistas que vienen de vuelta. En ese sentido, unir Rodrigo y Alcácer en la delantera sólo puede ser un acierto. Y reforzar especialmente la defensa era una cuestión de urgencia imperiosa.

Lo que no tiene tanto sentido común es lo que ocurrió hace apenas unas horas en pleno centro de Valencia. Un grupo de aficionados, entre 3.000 y 5.000, salieron a la calle a presionar en favor de la venta del club a Peter Lim. Y lo hicieron con gritos del estilo: “Puta Bankia”, “Es de Bankia el que no bote”, “Queremos un Valencia de Salvo y Peter Lim”. El movimiento en realidad no tuvo sentido alguno. Y si no, dejemos a un lado el ruido para analizar los datos.

AMADEO SALVO-AURELIO MARTINEZPeter Lim quiere comprar el Valencia. El club tiene deudas muy importantes con Bankia (más de 300 millones de euros). En la negociación, cada una de las partes tensa al máximo la situación con amenazas de no vender y de no comprar. Al final, el único punto de conflicto pasa a ser el de las garantías de pago, es decir, qué pasa si el Valencia y, posteriormente, Peter Lim no pueden devolver los créditos a Bankia.

Bankia dice que quiere bienes por valor de 200 millones para garantizarse los cobros. Peter Lim dice que su firma es suficiente. Y la afición, con un nulo sentido común, se pone en favor del empresario multimillonario y le exige a Bankia que venda sin ningún tipo de aval ni garantía, es decir, facilitando una hipotética huida de Lim si el negocio le va mal. ¿Alguien lo entiende? Es evidente que lo mejor para el Valencia es que compre Peter Lim. Pero también es lo mejor que el empresario tenga que avalar toda la deuda. ¡Eso sí es un seguro de vida para el club! Bankia pedía 200 millones en garantías, Lim ofrecía su firma y al final parece que se ha firmado por 140. Está claro que la guerra la ha vencido Bankia… pero también el Valencia, aunque algunos no lo vean cegados por el odio al banco que desde la presidencia del Valencia, con Amadeo Salvo, se ha propagado.

Sin embargo, no deja de ser triste que los aficionados -nivel medio en nuestro país- insulten a un banco nacionalizado con los impuestos de todos los españoles por no querer aceptar la compra de un multimillonario de Singapur sin garantías de pago y aplaudan a ese mismo multimillonario, cuando la afición lo que debía haber hecho desde el primer minuto es pedir que Lim avale todos los pagos con el máximo de sus bienes. Eso sí que tranquiliza a los aficionados al fútbol en Valencia y les garantiza que no habrá estampida.

La historia de esa manifestación recuerda y mucho al cántico de todos los diputados argentinos el día que Argentina -uno de tantos- decidió no pagar las deudas que tenía con los mercados internacionales. Votaron que no iban a pagar al grito de “¡Ar-gen-ti-na, Ar-gen-ti-na!”. Allí lo llamaron patriotismo. Aquí lo llaman valencianismo. En realidad, en ambos casos es algo muy diferente: simple y llano populismo.

Amadeo Salvo: luces, sombras y retos para el futuro

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El Valencia Club de Fútbol ya tiene nuevo dueño: el empresario Peter Lim (Singapur). En principio, parece garantizado que el actual presidente, Amadeo Salvo, seguirá al frente de la gestión del club. Así que llega la hora de analizar -sin pasión- las luces y sombras de su gestión al frente del Valencia. Y también sus retos para el futuro.

AMADEO SALVO-AURELIO MARTINEZSOMBRAS DE LA GESTIÓN DE AMADEO SALVO

-La primera y principal ha sido la parcela deportiva. El equipo acaba la Liga en 8ª posición, fuera de Champions y fuera de Europa League. El resultado final no ha sido sino la consecuencia de un error deportivo detrás de otro. Pero también ha habido otro fracaso: la falta de apoyo de Bankia para la refinanciación de la deuda. Vayamos punto por punto:

1) DIRECTOR DEPORTIVO. Amadeo Salvo confió su proyecto a un director deportivo, Braulio, en el que no creía. En cuanto llegaron los malos resultados, decidió despedirlo sin respetar las buenas maneras (por teléfono). Pero la planificación deportivo ya estaba hecha y se ha demostrado que era desastrosa.

2) ENTRENADOR. Amadeo Salvo no fue capaz de lograr la renovación de Valverde (mucho tuvieron que ver los anteriores rectores llenando la cabeza de Valverde contra la nueva cúpula directiva). A partir de ahí, la apuesta del director deportivo, pero también del presidente fue clara: Miroslav Djukic. Y tampoco pudo acabar la temporada. Fue necesaria su destitución.

3) FICHAJES DE INVIERNO. Los problemas con Braulio y Djukic llevaron al Valencia a buscar nuevo director deportivo y nuevo entrenador. En esta parte final del año, Juan Antonio Pizzi ha ofrecido mejores sensaciones que resultados. El argentino sí parece haber captado lo que necesita el Valencia y su trabajo no puede ser considerado como negativo. Las sensaciones han sido correctas y lo lógico sería seguir apostando por él. En cambio, la dirección deportiva de Rufete ha hecho aguas por todos los lados. El Valencia, por ejemplo, invirtió más de 12 millones de euros en un futbolista que luego no pudo ser inscrito porque había demasiados extracomunitarios (Otamendi sigue jugando en Brasil). Es sólo un ejemplo -quizás el más evidente- de lo kafkiana que ha sido la planificación invernal, con fichajes de última hora (Senderos, Otamendi, Vinicius…) que han aportado muy poquito.

4) CANTERA. Tampoco en el filial se ha logrado afianzar el concepto de cantera de Amadeo Salvo. Se ha invertido más dinero, se ha buscado un nuevo entrenador con una metodología diferente y… una vez más se tuvo que prescindir del entrenador a mitad de temporada y el proyecto está más pendiente de bajar de categoría que de otra cosa.

5) APARTADO ECONÓMICO: PATROCINIOS, REFINANCIACIÓN… El apartado económico tampoco ha brillado. No han llegado nuevos sponsors, no se han generado más ingresos y no se ha despartado la credibilidad necesaria en Bankia para lograr la refinanciación de la deuda. Amadeo Salvo y también Aurelio Martínez llegaron al club y a la fundación prometiendo que jamás se vendería el Valencia. Y no han podido cumplir con el encargo.

LUCES EN LA GESTIÓN DE AMADEO SALVO

-El presidente del Valencia CF también ha tenido sus aciertos. Y hay que reconocerle sobre todo dos grandes virtudes:

1) CONEXIÓN CON LA GRADA. Amadeo Salvo ha logrado ganarse a la grada. Es cierto que hay menos abonados y menos espectadores que en el pasado y que el Valencia necesita cambiar urgentemente esa tendencia. Pero no lo es menos que Amadeo Salvo ha sabido ganarse el cariño de la afición a pesar de los malos resultados. Y eso habla muy bien de su capacidad de comunicación y del carisma del presidente, algo que por mucho que un club sea una sociedad anónima resulta imprescindible. En definitiva, ese apoyo de la masa social es mucho más importante de lo que se puede pensar en un principio. Es cierto que si los resultados vuelven a ser malos, la afición puede girarse contra el palco, pero de momento Amadeo Salvo ha logrado la unidad y eso es algo que muy pocos pueden decir. Usando la palabra de moda, podíamos decir que Salvo tiene liderazgo!

2) LA BÚSQUEDA DE INVERSORES. El proceso de venta ha sido posible, sobre todo, gracias a Amadeo Salvo. Es cierto que el presidente prometió que no vendería el club. Pero sin Salvo de por medio es más que probable que apenas hubiera habido inversores interesados en la compra del Valencia y Bankia y Cerberus hubieran llegado a un acuerdo rápido. La cabezonería de Salvo, que quiso ser juez y parte, le llevó a patear medio mundo y contactar con Lim y Wanda. Y, al mismo tiempo, poner el Valencia en un escaparate mundial que ha hecho que muchos inversores quisieran pelear por esa compra. Y eso es bueno. Cuantos más inversores, mejores ofertas. Eso resulta indiscutible y es uno de los grandes aciertos. Un club que parecía no interesar a nadie al final acabó aglutinando media docena de ofertas económicas más que interesantes. ¡Todo un acierto!

EL RETO DE AMADEO SALVO: EL FUTURO

-Llega ahora el reto de Amadeo Salvo: el futuro. Hasta el momento, el presidente del Valencia ha empleado una táctica tan vieja como eficaz. En Venezuela, cada vez que hay un problema económico culpan a Estados Unidos. Lo mismo hacen los hermanos Castro en Cuba. Y la misma argumentación emplearon en el pasado muchos otros (Franco, con la conspiración judeo-masónica; Hitler, con los judíos…). No queremos comparar a Amadeo Salvo con dictadores o genocidas. ¡Sólo faltaría! Pero viene esto a cuento de que echar balones fuera siempre ha salido rentable. Hasta ahora, Salvo ha identificado siempre los males del Valencia con Bankia e incluso con los políticos que le pusieron a él al frente del club. Y eso “vende”, puesto que banca y política están más desprestigiadas que nunca.

Pero ese flotador al que agarrarse se ha acabado. A partir de ahora y si se cierra la venta a Peter Lim, es él y sólo él quien debe rendir cuentas de su gestión. Y además tampoco podrá echar mano de la austeridad, puesto que han comenzado hablando de 60 millones para fichajes, 35 millones de liquidez inmediata para pagos, una póliza de crédito de 200 millones al 0% de interés… Ese parece un primer error de cálculo. Cuando uno quiere fichar en el mercado del fútbol es mejor decir que no tienes a decir que eres multimillonario, salvo que seas el Real Madrid o el Fútbol Club Barcelona y estés dispuesto a pagar 100 millones por cada estrella.

Así que ahora llega el momento de Salvo, el presidente que ha pedido que todos los focos se centrasen en él y que con esa táctica ha logrado ganarse a la afición. Ahora hay que ver si esos mismos focos no quemarán su figura. ¿La respueta? En manos del tiempo y del destino.

La venta del Valencia CF: las mismas mentiras de diferente manera

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En una novela de Donna Leon, el comisario Brunetti le pregunta a su mujer por qué compra cada día un periódico diferente: los lunes uno de tendencia comunista, los martes otro de línea ultraderechista… El protagonista de la novela le dice si hace eso para descubrir la verdad. Y su mujer, Paola, le responde con ironía: “Para saber la verdad no debes comprar ningún periódico. Yo compro periódicos tan distintos unos de otros para saber de cuántas formas diferentes se pueden contar las mismas mentiras”.

La anécdota encaja como un guante a la historia de la venta del Valencia Club de Fútbol. Por si no lo saben, el Valencia CF ha llegado a una situación límite desde el punto de vista económico: debe mucho dinero a Bankia, pero al mismo tiempo tiene mucho patrimonio. Por eso mismo la situación es límite: si debiera mucho y no tuviera patrimonio, ya habría desaparecido. Y si nos permiten la broma, si debiera poco y tuviera un gran patrimonio, no sería un equipo de fútbol. El Valencia, al fin y al cabo, no es sino un fiel reflejo de la sociedad valenciana y española, puesto que antes de vender el campo/casa viejo, se empezó a construir el campo/casa nuevo. Y cuando estalló la burbuja, se encontró con que nadie le compraba el campo/casa viejo (al menos por la cantidad que necesitaba) y no tenía dinero para acabar el nuevo.

El problema del Valencia es que ha conseguido que haya varios inversores interesados en comprar el equipo. Y eso también es un problema, puesto que la abundancia genera dudas, eso es evidente. Lo es porque además todo el mundo está mintiendo. Vamos por partes:

1. Bankia-Generalitat. Ellos están interesados en vender el club a cualquier oferta que les garantice el pago de toda la deuda (Bankia) y la devolución del aval (Generalitat). Y hasta cierto punto es lógico. Sin embargo, no lo dicen.

2. Amadeo Salvo. Él está interesado en conseguir que el Valencia se venda a cualquier oferta que garantice su presencia al frente del club. Y hasta cierto punto es lógico. Sin embargo, no lo dice.

Llegados a esto punto, lo único claro es que no se gestionado nada bien el proceso de compra-venta del Valencia. Y no era tan difícil. Por ejemplo,

1. La Generalitat. Jamás debería tener voto sobre qué oferta es la mejor. La Generalitat debería haber puesto por escrito sus condiciones: la oferta debe pagar todo lo que debe la Fundación y garantizar que mi aval desaparece. Por tanto, la Generalitat sólo podría tener voz en un aspecto: oferta apta o no apta. Y a partir de ahí, ninguna capacidad de elección.

2. Bankia. Jamás debería tener voto sobre qué oferta es la mejor. Bankia debería haber puesto por escrito sus condiciones: fijar un mínimo que debe ser devuelto (es seguro que habrá quita). Por tanto, Bankia sólo podría tener voz en un aspecto: oferta apta y no apta. Y a partir de ahí, ninguna capacidad de elección.

AMADEO SALVO-AURELIO MARTINEZ3. Amadeo Salvo. Tampoco él debe ser el único hombre que decida el vencedor. Una vez analizadas las ofertas aptas (devuelven el aval y pagan el mínimo exigido por Bankia), las ofertas deberían haberse llevado a la Fundación y a la Junta General de Accionistas y con publicidad (luz y taquígrafos) se debería tomar la decisión.

Sin embargo, todos están jugando dentro del oscurantismo para no desvelar las ofertas, una situación que les permite hablar bien de sus inversores afines y poner a parir a los inversores enemigos. Y lo más triste de todo es que la mayor parte de los periodistas de la ciudad del Turia, como decía Paola en las novelas de Brunetti, se limitan a contar las mismas mentiras, pero de forma diferente, puesto que repiten de forma machacona que fulanito es muy bueno y el otro muy malo (o al revés). O se quedan en posiciones neutras: “La mejor para el Valencia” (que es como no decir nada).

El que mejor se está moviendo desde un punto de vista mediático es el presidente Amadeo Salvo. Eso es indudable. Sólo así se puede entender que la afición no piense que el proyecto de Salvo ha sido en su primer año muy deficitario. No han llegado grandes patrocinios ni ingresos, deportivamente se ha firmado una de las peores temporadas en Liga de la historia, se ha despedido al entrenador, al director técnico, al entrenador del filial… Son muchos los futbolistas importantes que aún no han firmado la renovación mientras se pagan millones por futbolistas que luego no pueden ser inscritos y tienen que ser cedidos o malcedidos. Y, sin embargo, Salvo ha sabido agarrarse a la bandera para lanzar un mensaje que cala fácil: “Bankia no, Salvo sí”. La realidad es muy diferente a ese eslogan. Ojalá el Valencia y sus problemas se resolvieran todos con un eslogan. No es así. Y personalmente tampoco he creído nunca en el multimillonario-filántropo que llega a una ciudad y decide gastar centenares de millones de euros a cambio de nada. Puede haber ocurrido en otros casos (Chelsea, PSG…). Pero el futuro debería pasar mucho más por un esquema humilde y sencillo como el que aplica el Levante: ajustar gastos e ingresos. Pero claro… hablar de sentido común y de humildad no encaja con un mundo en el que se prima la ilusión… aunque detrás del humo no haya nada. Y así nos va, con las mismas mentiras contadas todos los años de forma diferente.

El futuro del Valencia CF y el sentido común

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Hoy es un día muy especial en Valencia. La victoria por 5-0 ante el Basilea ha proporcionado un soplo de ilusión a todos los aficionados. Ya es hora de que lo disfruten y puedan sonreír después de una temporada marcada por los problemas deportivos y económicos. De esto último queremos hablar.

PARODIA SOLER-SORIANOEl esperpento de ver a Bautista Soler detenido por ser el presunto instigador de una tentativa de secuestro de su sucesor, Vicente Soriano, no hace sino confirmar los mitos que una y otra vez se repiten y que no tienen sentido alguno cuando se habla de la futura compra-venta de las acciones del club:

1. El futuro presidente del Valencia CF NO tiene que ser valenciano. El ADN de valenciano -y lo mismo si hablamos de valencianista- no supone nada a la hora de gestionar un club de fútbol. Pocos más valencianos que Bautista Soler y pocos han llevado tanto al desastre a un club como el constructor.

2. El futuro presidente del Valencia CF NO tiene que ser elegido por un fondo-buitre, puesto que el objetivo de estos fondos de inversión no es el proyecto deportivo ni social. Simple y llanamente, entran en las empresas para trocear las partes interesantes (en este caso, los solares) y deshacerse de las partes con deudas o menos rentables (la deportiva).

3. El futuro presidente del Valencia CF NO tiene que ser elegido por un caprichoso multimillonario que convierta al Valencia CF en su juguete. Ya hemos visto casos en los que funciona bien: el Chelsea, el PSG… Pero también hemos visto casos que son un auténtico desastre: el Málaga.

Al final, como en la vida misma, el futuro del Valencia CF debería estar unido al menos común de los sentidos. Y es que en esta ciudad somos muy dados a las extravagancias y a los excesos. Aquí ya se ha escuchado decir de una oferta que sólo plantea invertir 100 millones en cuatro años para fichajes: 25 anuales. ¡Y eso es nada! Pues si uno fuera patrono de la fundación, sería bastante motivo para anular la oferta. Por favor, no más gente dispuesta a invertir centenares de millones en fichajes… porque esos mismos son los que al menos contratiempo pueden vender la parte que les interese y marcharse con viento fresco. Ojalá hubiera alguien serio y sensato que dijera que está dispuesto a invertir el dinero que el equipo consiga generar, una vez descontada la parte proporcional para ir pagando deudas. Así de sencillo: gastar un poco menos de lo que se genera. Y si eso significa no fichar a nadie, pues así habrá que vivir y adaptarse.

Al final son muchos los aficionados que sueñan con multimilloarios árabes, rusos o chinos. Pero ése no es el futuro del Valencia CF. O no debería serlo. Al final, hay que mirar al otro lado de la calle, donde el Levante CF está reduciendo deuda sin asumir traspasos y con una plantilla que en lo deportivo cumple sobradamente con sus objetivos. Lo que no tiene sentido es que el Valencia invierta más de 12 millones de euros en un defensa (Otamendi) al que no puede inscribir. ¡Esa cantidad es lo que cuestan las nóminas de toda la plantilla del Levante! Y esa cantidad es la que demuestra que el fútbol sigue sin captar el mensaje. O nos ponemos en serio a gastar sólo lo que tenemos… o volveremos a caer en los mismos errores en los que incurrió Bautista Soler y que casi llevaron el club a la sepultura.

Pero pedir a estas alturas sentido común en el fútbol parece sermón perdido… Sólo falta echar un vistazo al presidente del Bayern (en la cárcel por fraude fiscal), al presidente del Sevilla (en la cárcel por corrupción), al presidente del Betis (pasó por la cárcel y perdió el control del club), al presidente del Atlético de Madrid (fue encarcelado y su familia no puede ni pasar el Calderón mientras Hacienda le presiona para que venda algunas de sus estrellas y así poder cobrar parte de la deuda), al presidente del Barcelona (Nuñez fue condenado en sentencia firme por fraude fiscal y se salvó de la cárcel por su edad mientras Rosell tiene problemas legales muy serios tanto en España como en Brasil)… ¿Seguimos con la lista? Lo peor de todo es que todos esos casos no son sino el reflejo de una sociedad que se deja engañar por sueños infantiles y que no reclama seriedad y sensatez, es decir, gastar sólo lo que se tenga y adaptar el equipo de fútbol al presupuesto trabajando con la cantera y buscando futbolistas que acaben contrato. Ni más ni menos.

Joaquín Reyes y el triunfo de los monólogos

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Hubo un tiempo muy, muy lejano en el que los humoristas eran andaluces. Es más, si uno quería aparecer en televisión contando chistes, debía poner acento andaluz aunque hubiera nacido en Portugalete, puesto que parecía que la patente de la gracia estaba concedida únicamente a los habitantes de esa maravillosa región del sur de España. Ahora, en cambio, el humor manchego ha conseguido su propia denominación de origen y pisa con fuerza en televisión y en teatro. Uno de los exponentes de esa nueva hornada de cómicos es Joaquín Reyes, aunque su humor más que albaceteño podríamos decir que es inclasificable.

El pasado fin de semana -viernes y sábado- Joaquín Reyes interpretó en el Teatro Olympia de Valencia su monólogo “Que me aspen”. El espectáculo sirvió para hacer reír a las más de 1.000 personas que llenamos todas las butacas del teatro y también para permitirnos alguna reflexión.

Joaquin Reyes5 TRIUNFAN LOS MONÓLOGOS. En plena crisis del teatro -la crisis siempre ha existido y existirá, pero ahora la crisis para la industria parece más dura que nunca- están triunfando nuevas fórmulas como es la del monólogo. ¿Por qué?

1. En primer lugar porque es una fórmula impulsada por la televisión. Y ya se sabe: lo que no aparece en la tele, no existe. Además, ese impulso televisivo al concepto de monólogo ha enganchado a una nueva generación -los jóvenes- que normalmente huyen del teatro, así que la fórmula está funcionando a la perfección. Un dato: la media de edad en el Teatro Olympia para ver a Joaquín Reyes seguro que rondaba los 35, una excelente noticia para el mundo del teatro… puesto que una nueva generación se engancha, aunque sea a través de los monólogos.

2. En segundo lugar, por los costes. Llenar un teatro es siempre difícil, pero hacerlo con un gran musical que incluye decorados, vestuarios, maquillaje, decenas de actores y músicos… es igualmente difícil pero también caro, muy caro. En cambio, Joaquín Reyes apenas necesitó de dos cervezas y un sobre de Cola-Cao para hacer reír a 1.000 personas. Bueno, dos cervezas, un sobre de Cola-Cao y mucho talento, pero el talento se tiene o no se tiene. Lo que no se puede es comprar.

JOAQUIN REYES2Foto: Angel Rodríguez-Rey

3. El precio reducido. Esos costes reducidos hacen que las entradas para un monólogo sean más económicas que para una gran obra de teatro. Y el precio en estos momentos de crisis es la clave en el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa empresarial. Las grandes cadenas que manejan las salas de cine empiezan a darse cuenta… Y los empresarios del teatro también deberían tomar buena nota.

4. Y todo ello a pesar del IVA cultural. Al gobierno lo vamos a dejar a un lado porque no escucha. La subida del IVA cultural al 21% se ha hecho supuestamente por motivos de recaudación, pero la realidad es que no ha conseguido que se recaude más y ha forzado el cierre de numerosas salas y ha provocado la cancelación anticipiada de obras que han dejado de ser rentables.

Joaquin ReyesFoto: Gonzalo Marat

Y, por último, ¿alguien preguntará por el show de Joaquín Reyes? Lo cierto es que es muy recomendable para todos aquellos que disfruten con su humor tan particular. Por ejemplo, el propio Joaquín Reyes reconoció en público -no sabemos si con orgullo o pesar- ser el autor de la sesuda frase “Luis Enrique, tu padre es Amunike”… y después repasó una tras otra sus reflexiones sobre la infancia y adolescencia de los nacidos en los 70 y criados en el inicio de la democracia en un humor generacional, donde abundaban las referencias a esos dibujos animados traducidos con acento latinoamericano o a esos teclados musicales de los 80 con sus famosos Samba I y Samba II.

El mejor elogio para Joaquín Reyes no deja de ser una imagen vista esa misma noche: diez minutos después del final de la obra… una pareja seguía riéndose a carcajada limpia en mitad de la calle y la noche valenciana recordando algunos de sus chistes.