La séptima función del lenguaje, un libro con mil caras

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Laurent Binet es un joven escritor francés que con sólo dos novelas ha acaparado muchos titulares y elogios. Su primera novela llevaba por título HHhH. La segunda y de la que vamos a hablar ahora es La séptima función del lenguaje. La obra tiene mil caras, pero comenzamos por decir que no es un libro que vayamos a aconsejar. Y no es que esté mal escrito, o mal diseñado o mal ejecutado. Todo lo contrario. Pero es una novela de una lectura nada fácil.

Para empezar, el libro mezcla realidad y ficción. Arranca con la muerte del crítico literario Roland Barthes tras sufrir un atropello (hecho cierto). Y coloca en las páginas a muchísimos intelectuales franceses y mundiales, con mención especial (y homenaje) a Umberto Eco. A partir de ahí, un policía y un ayudante se encargan de la investigación policial del caso. Y se entiende que comienza la ficción. Pero los límites nunca quedan definidos, característica propia de Binet y de su visión de la novela, pero que obliga al lector a replantearse constantemente si está leyendo un ensayo o una obra de ficción.

El segundo problema de la novela es que está focalizado en Francia. Las referencias a los políticos franceses de los años 80 son constantes. Y también a los intelectuales. Y el lector medio español perderá gran parte de la información. Aquí recordamos a François Miterrand, pero nos perdemos cuando bajamos al segundo y tercer nivel de políticos que hace más de dos décadas que no forman parte del día a día de Francia.

La tercera barrera es la temática de la obra: las funciones del lenguaje. Es un tema técnico y no muy apasionante, lo que provoca más de una desconexión.

Dicho todo esto, aquellos lectores interesados en Francia, en las funciones del lenguaje y en obras que mezclan ficción y realidad, considerarán el libro de Binet una auténtica obra de arte. ¡No es mi caso!