Eso ya estaba inventado en Roma: la celebración de la Décima del Real Madrid

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Una de las principales curiosidades que uno puede descubrir cada vez que entra a leer o estudiar la vida en la Antigua Roma consiste en comprobar lo poco modernos que somos hoy en día. Viene esto a cuento de la celebración de la Décima, apelativo para la última victoria en la Champions League del Real Madrid. De todos modos, no sólo podemos citar esa victoria del Madrid sino cualquier celebración de cualquier club de fútbol y, por supuesto, de la selección nacional cada vez que ha ganado Eurocopas o Mundiales (pocas pero frecuentes). Eso que nos parece tan moderno, con el autobús, los espectáculos de fuegos artificiales, el paseo por la ciudad para ser aclamados como héroes por el pueblo, la entrada en el estadio o frente a la diosa, según toque, ya estaba inventado en la Antigua Roma.

TRIUNFO ROMANO TRIUNFO REAL MADRID2

El nombre de aquellas celebraciones romanas era precisamente “Triunfo”. Y no se concedían fácilmente. La teoría dice que había que matar más de 5.000 enemigos, conseguir que la guerra pudiese darse por liquidada, recibir la autorización del Senado (ahora diríamos que debes conseguir la autorización de Cristina Cifuentes)… pero la práctica era muy distinta. Entonces, para celebrar un triunfo, sólo hacía falta un requisito muy importante: tener el apoyo del jefe (ya fuera el cónsul o, posteriormente, el Emperador). Hubo muchos generales con brillantes victorias que no se atrevieron a solicitar el “Triunfo”, puesto que eso podía suponer un despertar de celos por parte de sus potenciales enemigos. Hubo otros muchos que sin merecerlo sí se la atribuyeron y lo festejaron por todo lo grande.

Ejemplos de “Triunfo” en Roma hubo muchos. Uno de los más importantes fue el de Julio César tras la Guerra de las Galias. Ahí está el LINK de un vídeo bien corto en el que se pueden ver algunas características de aquellas celebraciones. Otro ejemplo de “Triunfo” fue el de Trajano tras la guerra con Dacia y la victoria frente a su rey, Decébalo. Por cierto, hay una costumbre que sí ha cambiado con los años. En los tiempos de Roma, los emperadores que celebraban un “Triunfo” solían rascarse el bolsillo y dar una generosa paga a todos los ciudadanos romanos, puesto que normalmente esos triunfos llegaban tras una victoria en la que el Imperio había logrado apoderarse de grandes cantidades de oro y plata. Ahora es muy diferente. Después de cada “Triunfo”, los clubes de fútbol y/o las federaciones nacionales son las que se rascan el bolsillo para pagar a los héroes, aunque vistas las deudas existentes podríamos decir que en realidad somos los ciudadanos de a pie los que pagamos el espectáculo del “Triunfo”. En eso sí hemos cambiado… aunque posiblemente no hayamos avanzado.

 

La muerte del 9, la cara oculta del fútbol

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¡Tranquilos! La Muerte del 9 no tiene nada que ver con Alberto Fabra ni con la desaparición de Radio Televisión Valenciana (de eso hablaremos otro día). En realidad, es el título de la opera prima de la periodista valenciana Paz Castelló y también la primera novela que dejamos entrar en El Rincón.

LA MUERTE DEL 9

 La Muerte del 9 es un thriller ambientado en el fútbol, según argumenta su propia autora. Y lo cierto es que parece una definición correcta, puesto que la obra en ningún caso puede ser considerada como novela negra. Eso sí, tiene algunas características de novela policíaca/detectivesca, es decir, ésas en las que prima la resolución de una gran pregunta: ¿quién es el asesino? Y es que la novela arranca precisamente en ese punto: la muerte del delantero centro del Real Triunfo Club de Fútbol. Pero esa pregunta no deja de ser simplemente eso: un punto de partida.

Como cualquier lector habrá comprendido, el Real Triunfo Club de Fútbol no existe. Esa es otra de las características de la novela. A lo largo de las páginas, Paz Castelló pasa factura a todos y cada uno de los protagonistas del fútbol: los futbolistas, los presidentes, los directores técnicos, los entrenadores… Y todo con el objetivo de mostrarnos la otra cara del deporte rey: la corrupción, el amaño de partidos, la homofobia, el machismo, el abuso de las mal llamadas drogas sociales (cocaína, hablando en plata)… Eso sí, Paz Castelló intenta que en ningún caso pueda haber relación directa entre ficción y realidad enmascarando nombres y perfiles de los protagonistas.

El párrafo que mejor describe la obra puede ser éste: “los futbolistas no son hombres que destaquen especialmente por su inteligencia, seamos francos, y la mayoría tampoco lo hacen por su sentido del humor o por su devoción al trabajo. Ellos aman el dinero, la ostentación y por encima de todo a sí mismos, y generalmente aun pecando de injusta al generalizar, las mujeres son para ellos un lujo más del que disfrutar. Seguramente existirán honrosas excepciones, pero yo no las conocí”.

PAZEntrando ya en una valoración más personal, el libro está bien escrito. La calidad literaria de la autora es notable y el tema es altamente adictivo para todos los que desde dentro o desde fuera conocemos el mundo del fútbol, pero no sólo para nosotros. Por tanto, podemos decir que por su temática cualquier persona puede estar interesada en leerla, puesto que no es necesario –ni imprescindible- sentir pasión por el deporte. Un dato más para avalar la novela: apenas necesité de día y medio para leer las 340 páginas.

El único defecto achacable en la parte formal son algunas redundancias innecesarias, así como el uso de la primera persona, una apuesta sobre seguro para una opera prima pero que requiere de un gran dominio del lenguaje para llegar al lector por la calidad literaria. En ese aspecto, Lorenzo Silva puede ser un gran ejemplo, pero Paz Castelló todavía no lo es. En resumen, la novela está bien escrita, se deja leer –engancha– pero no llega a la brillantez que ofrecen algunos textos de la propia autora en su blog, tal vez por ese uso de la primera persona.

Si la forma es más que interesante y recomendable, el fondo no lo es menos. La trama está bien diseñada y mantiene la emoción hasta el final, aunque cabe destacar dos grandes problemas con el principio de verosimilitud. Todo ocurre en un único club –amaños de partidos, corrupción en los fichajes, homofobia, acoso sexual, tráfico de drogas…– y en una única temporada. Sinceramente, parece excesivo incluso no sintiendo el más mínimo cariño hacia el fútbol que tantas aberraciones puedan darse en tan poco tiempo y en un único equipo. En realidad, hubiera sido mucho más verosímil que alguna de las golfadas ocurriese en rivales del Real Triunfo Club de Fútbol.

En segundo lugar, el final/desenlace también chirría y ya ha sido planteado por otros autores como desenlace sorprendente de su trama, por lo que empieza a dejar de ser sorprendente, pero no haremos más consideraciones sobre ese punto, puesto que supondría destripar la obra y el objetivo de El Rincón es precisamente el contrario: motivar a la lectura.

Como reflexión final, una idea ante la noticia publicada en la prensa alicantina: “Insultan a la autora Paz Castelló por el contenido de su libro sobre fútbol”. Al parecer, seguidores del Hércules CF se han sentido identificados con la novela y han insultado públicamente a la autora. Sobre ese punto, un dato previo: Paz Castelló trabajó para el Hércules CF. Y varias conclusiones obvias: todos esos seguidores del Hércules no han leído la novela y/o tampoco son muy inteligentes. Si han leído la novela habrán comprobado los esfuerzos de Paz Castelló por centrar la historia en el Real Triunfo Club de Fútbol y no citar a nadie por nombres y apellidos. Si a pesar de eso, consideran que la escritora habla del Hércules, entonces es que sí deben hacérselo mirar. Si ellos identifican al Hércules con un club en el que se amañan partidos, hay corrupción en los fichajes, se vive una homofobia claustrofóbica, el machismo impera en todos sus ámbitos, existe una red de tráfico de drogas… y siguen siendo seguidores de ese club, es que la sociedad en la que vivimos no tiene arreglo. Por mi parte, prefiero quedarme en la idea de que no existe vínculo entre el Hércules y el Real Club de Triunfo, aunque tal vez mi reflexión final es mucho más aterradora: sí parece haber vínculo –y muy estrecho- entre el Real Club de Triunfo y el fútbol del siglo XXI. Eso es lo que debería preocuparnos a los aficionados al ¿deporte rey?