No entendemos el dopaje: positivo un tenista de 15 años

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La noticia negra de esta semana en el deporte es el positivo de Paco Climent, un joven tenista de sólo 15 años. Es una noticia negra y además viene a certificar que seguimos sin entender bien qué es el dopaje en el deporte y cómo podemos luchar contra él.

Sólo hay que ver las manifestaciones en Las Provincias de un portavoz de la Federación Valenciana de Tenis para entender lo mal que estamos peleando contra esta lacra: «Paco está empezando y el positivo no tiene sentido. Está en período de formación y para nosotros ha sido una auténtica sorpresa. Es un chico muy educado y tranquilo, así que nos ha sorprendido a todos», apuntan desde la Federación Valenciana de Tenis.

En fin, mientras sigamos pensando que los positivos sólo son posibles por parte de chicos nerviosos y maleducados seguiremos sin entender nada. Es lo mismo que pasa cuando sale una vecina en el telediario diciendo que el chico del quinto era muy educado y que siempre decía buenos días en el ascensor… ¿Y qué tendrá que ver eso con que sea un maltratador patológico que pega palizas sistemáticas a su mujer? Pues lo mismo: ¿qué tiene que ver ser o no una persona educada con doparse para mejorar el rendimiento?

Además, el caso es mucho más claro que lo que vienen a explicarnos, puesto que al margen de Climent ha dado positivo otro tenista de la misma escuela, el ruso Phillip Aleksayan, de 18 años. Y ambos con la misma sustancia, así que es imposible hablar de casualidad sino de causalidad.

Al parecer, ambos han afirmado que “un farmacéutico desconocido en el Granadia Tennis Club” fue el que les animó a tomar la sustancia prohibida. Y ahí es donde está la clave. Destruir la vida -y no sólo deportiva- de Paco Climent no es ninguna solución. Evidentemente ha cometido un tremendo error y debe pagar por ello. Pero hay que identificar a ese farmacéutico que tiene las narices de ofrecer una sustancia como el estanozol a un chico de ¡15 años!

La excusa de que es una persona desconocida sólo puede llevar a la risa… o a las lágrimas. ¡Siempre estamos igual en este país! Es imposible que estos chicos no sepan su nombre, su teléfono, el lugar de residencia. Y ahí es donde hay que atacar sin piedad de ningún tipo.

Además, sería bueno que Paco Climent tuviese apoyo psicológico porque el período que le viene por delante será muy duro. Por cuestiones laborales que no vienen al caso, he tratado con gente que ha pasado por ese infierno -merecidamente- y el nivel de destrucción psicológica es infinitamente mayor a lo que cualquiera puede imaginar.

Y, al mismo tiempo, sería más que interesante que el propio Paco pudiera dar charlas en todas las escuelas de tenis de la Comunidad explicándoles su caso. No sirve de nada que gente como un servidor le diga a un chaval joven que se no dope. Es mucho más efectivo que un tenista joven, de 16 años, les exponga con palabras que ellos entenderán muy bien su caso: dos años de sanción… y su carrera deportiva cortada de raíz por creer en falsas promesas. Y tampoco estaría de más que hubiese un control antidoping serio, tal y como ocurre en el ciclismo y como no sucede en casi ningún otro deporte.

En la lucha contra el dopaje, no hay fórmula mágica. Pero todo parte de un tridente: investigación policial para meter entre rejas a los tipos sin escrúpulos que ofrecen sustancias dopantes a menores -y mayores- de edad; controles antidoping serios; información clara a los más jóvenes sobre las consecuencias de cometer un error. No es la solución mágica a todos los problemas… pero quedarnos con que el chico es muy educado y con que el farmacéutico no puede ser identificado es sentar las bases para cometer el mismo error una y otra vez.