Joaquín Reyes y el triunfo de los monólogos

Estándar

Hubo un tiempo muy, muy lejano en el que los humoristas eran andaluces. Es más, si uno quería aparecer en televisión contando chistes, debía poner acento andaluz aunque hubiera nacido en Portugalete, puesto que parecía que la patente de la gracia estaba concedida únicamente a los habitantes de esa maravillosa región del sur de España. Ahora, en cambio, el humor manchego ha conseguido su propia denominación de origen y pisa con fuerza en televisión y en teatro. Uno de los exponentes de esa nueva hornada de cómicos es Joaquín Reyes, aunque su humor más que albaceteño podríamos decir que es inclasificable.

El pasado fin de semana -viernes y sábado- Joaquín Reyes interpretó en el Teatro Olympia de Valencia su monólogo “Que me aspen”. El espectáculo sirvió para hacer reír a las más de 1.000 personas que llenamos todas las butacas del teatro y también para permitirnos alguna reflexión.

Joaquin Reyes5 TRIUNFAN LOS MONÓLOGOS. En plena crisis del teatro -la crisis siempre ha existido y existirá, pero ahora la crisis para la industria parece más dura que nunca- están triunfando nuevas fórmulas como es la del monólogo. ¿Por qué?

1. En primer lugar porque es una fórmula impulsada por la televisión. Y ya se sabe: lo que no aparece en la tele, no existe. Además, ese impulso televisivo al concepto de monólogo ha enganchado a una nueva generación -los jóvenes- que normalmente huyen del teatro, así que la fórmula está funcionando a la perfección. Un dato: la media de edad en el Teatro Olympia para ver a Joaquín Reyes seguro que rondaba los 35, una excelente noticia para el mundo del teatro… puesto que una nueva generación se engancha, aunque sea a través de los monólogos.

2. En segundo lugar, por los costes. Llenar un teatro es siempre difícil, pero hacerlo con un gran musical que incluye decorados, vestuarios, maquillaje, decenas de actores y músicos… es igualmente difícil pero también caro, muy caro. En cambio, Joaquín Reyes apenas necesitó de dos cervezas y un sobre de Cola-Cao para hacer reír a 1.000 personas. Bueno, dos cervezas, un sobre de Cola-Cao y mucho talento, pero el talento se tiene o no se tiene. Lo que no se puede es comprar.

JOAQUIN REYES2Foto: Angel Rodríguez-Rey

3. El precio reducido. Esos costes reducidos hacen que las entradas para un monólogo sean más económicas que para una gran obra de teatro. Y el precio en estos momentos de crisis es la clave en el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa empresarial. Las grandes cadenas que manejan las salas de cine empiezan a darse cuenta… Y los empresarios del teatro también deberían tomar buena nota.

4. Y todo ello a pesar del IVA cultural. Al gobierno lo vamos a dejar a un lado porque no escucha. La subida del IVA cultural al 21% se ha hecho supuestamente por motivos de recaudación, pero la realidad es que no ha conseguido que se recaude más y ha forzado el cierre de numerosas salas y ha provocado la cancelación anticipiada de obras que han dejado de ser rentables.

Joaquin ReyesFoto: Gonzalo Marat

Y, por último, ¿alguien preguntará por el show de Joaquín Reyes? Lo cierto es que es muy recomendable para todos aquellos que disfruten con su humor tan particular. Por ejemplo, el propio Joaquín Reyes reconoció en público -no sabemos si con orgullo o pesar- ser el autor de la sesuda frase “Luis Enrique, tu padre es Amunike”… y después repasó una tras otra sus reflexiones sobre la infancia y adolescencia de los nacidos en los 70 y criados en el inicio de la democracia en un humor generacional, donde abundaban las referencias a esos dibujos animados traducidos con acento latinoamericano o a esos teclados musicales de los 80 con sus famosos Samba I y Samba II.

El mejor elogio para Joaquín Reyes no deja de ser una imagen vista esa misma noche: diez minutos después del final de la obra… una pareja seguía riéndose a carcajada limpia en mitad de la calle y la noche valenciana recordando algunos de sus chistes.