Nadie (o casi nadie) quiere ser un bad boy

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Los patrocinadores son cada vez más importantes en los ingresos de los deportistas y, por tanto, en la imagen que todos intentan transmitir a la sociedad. Por eso mismo parece claro que una imagen pública intachable es necesaria para ganarse el corazón de los aficionados y, al mismo tiempo, para incrementar la cuenta corriente. Viene esto a cuento de lo sucedido con el polémico vídeo de Jorge Lorenzo, donde se mostraba su casa. El piloto ya ha forzado a su sponsor e ideólogo del vídeo (Monster) a que lo borre y también ha pedido disculpas públicamente. Pero no siempre ocurre eso. Hay algunos deportistas que disfrutan ejerciendo de “bad boys” (chicos malos).

Hoy toca hablar de tiempos pasados en el deporte, aunque no tan lejanos. Y, sobre todo, toca hablar de Estados Unidos, un país donde sí es posible hacer carrera -y ganar mucho dinero- con una impecable imagen de “malote”. Eso es lo que ocurrió en la liga más profesional de todas cuentas se organizan en el mundo: la NBA de baloncesto.

DETROIT PISTONSCon unos Boston Celtics (Larry Bird) y unos Los Angeles Lakers (Magic Johnson) en decadencia y frente a unos Chicago Bulls (Michael Jordan) emergentes pero todavía no dominadores, aparecieron un grupo de canallas que jugaban realmente bien al baloncesto pero que además aprovechan cualquier triquiñuela posible para descentrar a sus rivales y muy especialmente a las estrellas de los equipos contrarios. ¿De quién hablamos? Los amantes del baloncesto seguro que lo recuerdan: los bad boys, los Detroit Pistons.

Si uno quiere echar mano de la nostalgia, puede hacerlo con este vídeo de poco más de cuatro minutos. Es suficiente para ver a todos y cada uno de los jugadores de Detroit repartiendo palos a sus rivales. Y entre todos destaca con luz propia Bill Laimbeer, un pivot que ni era alto, ni era rápido ni tenía un técnica especialmente pulida, pero que sabía sacar de quicio a todos sus rivales y coger más rebotes que nadie por partido.

Con su cara de no haber roto un plato, Laimbeer aparece en el vídeo pidiendo una y otra vez a la afición rival que les gritasen más y les insultasen con más ahínco (por cierto, Laimbeer ha sido posteriormente un entrenador de éxito en el baloncesto femenino, con varios títulos en la NBA de mujeres).

Esa (el odio de los rivales) era la fuerza de unos Pistons que ganaron la NBA en 1989 y 1990 con jugadores de calidad como Isaiah Thomas, Joe Dumars, Vinnie Johnson (microhondas) y, por supuesto, el inconfundible Dennis Rodman, quien posteriormente ha seguido ejerciendo de bad boy y de asesor del presidente de Corea del Norte, valga la redundancia.

DENIS RODMAN-OPEN SPORTSFOTO: OPEN SPORTS

Tal vez las grandes multinacionales que hoy dominan el deporte no consentirían que unos chicos como los que formaron aquel mítico grupo ganaran la NBA. Tal vez sea más oportuno pedir a todo el mundo que se comporte en una línea de corrección y de ética. Tal vez el deporte sea el mejor vehículo para enseñar a los jóvenes valores como la cultura del esfuerzo. Tal vez sea así. Pero en nuestra historia también hay bad boys que consiguen triunfar dentro y fuera de la cancha con un estilo absolutamente canalla. Son los menos, pero los hay, aunque Jorge Lorenzo y sus agentes hayan querido rápidamente limpiar su imagen y desmarcarse de cualquier tipo de polémica.

PD: Si alguien piensa que el modelo de “bad boy” sólo es aplicable al deporte, está equivocado. En el mundo de la moda, por ejemplo, hay una “bad girl” que también asombra al mundo entero. Se trata de Kate Moss, una supermodelo que en su carrera artística puede presumir de haber cometido todos los errores posibles y de haber transmitido siempre la peor imagen posible. Y, sin embargo, sigue facturando millones y millones de euros y los grandes modistos la tienen como icono a pesar de que a la mayor parte de los seres humanos no nos hagan ninguna gracia ni sus huesos (puesto que es lo más destacable en su anatomía) ni sus escándalos, con sesiones de drogadicción incluidas. Misterios de la vida y es que ser “bad girl” también parece rentable.