Fernando Alonso, un soplo de aire fresco en el ciclismo

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Uno de los grandes éxitos del fútbol es la sencillez de sus normas. Es cierto que la gran mayoría del público -no hablamos de los aficionados- nunca llegan a entender bien la regla del fuero de juego. Pero tampoco hace falta conocerla para saber quién vence un partido y quién gana una Liga o una Champions League.

El ciclismo, por otro lado, es todavía más sencillo que el fútbol: hay una línea de salida y una línea de llegada. Y resulta obvio que el primero en pisar la meta es el vencedor de la carrera. No hay fueras de juego ni nada que pueda enturbiar la comprensión de lo que ocurre en la pantalla… El problema es que luego no sabemos trasladar esa sencillez de la competición a ligas, challenges… igualmente comprensibles.

La ahora añorada Copa del Mundo de clásicas, por ejemplo, fue duramente criticada en su nacimiento. Luego llegó el ProTour y comprendimos que la Copa del Mundo era mejor. Más tarde, el ProTour pasó a ser WorldTour y seguimos con las críticas al sistema y a los malditos puntos… y lo peor de todo es que la nueva revolución que nos espera a la vuelta de la esquina despierta todavía más interrogantes.

El principal defecto de la nueva liga (2015-2020) es el freno a los nuevos equipos. El caso de Fernando Alonso es el mejor ejemplo, un equipo que puede entrar en el ciclismo con el dinero suficiente para estar en la elite pero al que se obligará a estar al menos un año en la segunda división. Y el problema no es ese año de espera -el equipo de Alonso correrá al menos dos grandes en su primera temporada-, el gran problema es la sensación de que las normas las hacen los que ahora mismo controlan el ciclismo internacional. Eso sí es un problema, puesto que hacen que impere una visión cortoplacista donde sólo se tiene en cuenta lo que a mí -y a mi equipo- me/nos interesa en este momento.

Fernando AlonsoFoto: PresidenBertho

El ciclismo tiene graves problemas de credibilidad. Pero también de normativa y sencillez. El sistema vigente de puntos tiene un lado oscuro claro -la falta de transparencia- pero también tiene un lado muy positivo: ofrece oportunidades a todos, los que existen y los que quieran llegar. Y se ha ido puliendo el sistema de puntos hasta llegar a un año en el que apenas hay ya fichajes exóticos.

El nuevo sistema, en cambio, obligará a Fernando Alonso -y a cualquier proyecto nuevo- a comenzar en 2ª División incluso aunque pueda fichar a los mejores corredores del mundo. Y mantendrá en 1ª División a equipos de inferior nivel. Eso no es justo.

Lo único bueno, pensando en el proyecto de Alonso, es que si algo ha mostrado el asturiano en su trayectoria deportiva es la constancia, por lo que no parece que vaya a echarse atrás ante las dificultades sino más bien al contrario. Además, su llegada activará el mercado español -la competencia siempre es sana- y al mismo tiempo traerá un grupo de personas nuevas, con nula experiencia en la gestión de equipos de gran nivel… para bien y para mal. Es decir, cometarán errores propios de principiantes pero también se atreverán a seguir caminos nuevos que los equipos ya consolidados ni siquiera se plantean.

Por tanto, este nuevo proyecto pensado para 2015 va a ser sin duda un soplo de aire fresco para el ciclismo español, pero también para el internacional. Lo importante ahora es que Fernando Alonso acierte con la tecla clave en los proyectos ciclistas: los patrocinios y los líderes. Experiencia en buscar la tecla adecuada también tiene, la verdad.

FERNANDO ALONSO2Foto: PresidenBertho