Operación Dulce: sólo el final es dulce

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¿Puede un buen final salvar un libro insulso? Esa es la pregunta que deja la última novela leída: Operación Dulce, de Ian McEwan. Pero vayamos al fondo del asunto.

El autor es un británico de reconocido prestigio: Ian McEwan. Muchas de sus novelas han conseguido grandes premios literarios. El tema es interesante: ambientado en la Guerra Fría y la lucha de espías. Por tanto, parece tenerlo todo para ser un gran novelón. Pero la obra defrauda desde el principio.

Maquetaci—n 1La Operación Dulce es la historia del intento de los servicios británicos por “premiar” a escritores que estén contra el comunismo dándoles el dinero necesario para que puedan desarrollar su carrera, pero sin intentar influirles. En realidad, la propia idea es absurda. Y mucho más si la operación se encarga a la última de las becarias. Para más inri, el autor insiste constantemente en que la Operación Dulce no es importante para los servicios británicos… Y entonces, ¿qué hacemos leyendo el libro? Podríamos hablar de la maestría de las pequeñas historias. Pero tampoco la novela la consigue.

Eso sí, el final es muy bueno. Enlaza bien la historia y le da el tradicional final feliz para dejar al lector contento. Pero ese último capítulo sinceramente es lo mejor del libro hasta el punto de compensar en gran parte la escasa sustancia del resto de la novela.

Neymar, los 40 millones y la Hacienda española

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Un socio del FC Barcelona ha ido a los juzgados para demandar al presidente del club, Sandro Rosell. Al parecer, le acusa de apropiación indebida y exige que sean públicos los contratos de Neymar. También se anuncia hoy en la prensa que el club ya ha dado la documentación al juez. Ahora es precisamente el señor Ruz (juez de la Audiencia Nacional) quien debe determinar si hay delito o no. Y todo lo que podamos decir los demás poca o ninguna importancia tiene. Pero al menos sí queremos dejar escrita una reflexión: el problema no parece de apropiación indebida sino simple y llanamente de operación financiera para no cumplir con Hacienda. Vamos a intentar explicarlo.

NEYMAR-CHILEBEANSFoto: Chilebeans

El FC Barcelona dice haber pagado 17,1 millones al club y 40 millones a una empresa propiedad del padre y del hijo (Neymar). Parece mucho dinero para lo que es habitual en el fútbol, donde los clubes se llevan la parte grande y los futbolistas y/o sus agentes suelen tener una prima o parte del traspaso que habitualmente ronda el 10%. En este caso, es al revés: el futbolista y su padre se llevan casi tres veces más que el club. ¿Es eso apropiación indebida? No tiene por qué serlo. Si en las cuentas del club catalán se ha apuntado correctamente y tanto el club brasileño como el futbolista estaban de acuerdo… no parece que tenga que haber mayores problemas.

Sin embargo, hay un punto en esta historia en el que no se presta atención pero que parece obvio: ¿por qué concepto se pagan esos 40 millones? Dicen que es una compensación por venir un año antes. Lo mismo da. La realidad es que el FC Barcelona paga al contado 40 millones a una persona que un minuto después de recibir el pago es su empleado, así que fiscalmente es probable que ese pago deba ser interpretado como parte de su sueldo. ¿Y en qué cambiaría esto? Muy sencillo: el FC Barcelona debería depositar en Hacienda la retención de esos 40 millones, es decir, un 50% aproximadamente.

Copa Libertadores de America 2011 | Peñarol - Santos |Foto: Jikatu

Vamos a repetir la idea inicial: el tema está en manos de un juez y nosotros no somos nadie para decidir qué es legal y qué no lo es. Pero sí al menos para expresar una sorpresa: con este sistema de pago que ha empleado el FC Barcelona, el mundo sería mucho más fácil para todos los deportistas. Es decir, el futbolista en cuestión crea una empresa y el club le hace un pago multimillonario a la empresa, se dice que ese pago es ajeno al sueldo y el futbolista consigue un ahorro fiscal más que considerable. Y todos tan contentos… menos Hacienda, claro está.

Vamos con los ejemplos para que se entienda mejor y lo vamos a llevar al esperpento. Imaginemos a Xabi Alonso, un futbolista que acaba contrato con el Real Madrid. Un club, digamos el Botafumeiro FC para que nadie se dé por aludido, le paga a su empresa 10 millones de euros por un concepto tan difuso como compensación previa al fichaje. Y posteriormente le firma un contrato por 100.000 euros anuales. Xabi Alonso pagaría más o menos un 30% de esos 100.000 euros de sueldo y de los 10 millones también tendría que pagar únicamente un 30% de los beneficios, puesto que al ser dinero de su empresa podría incluso imputarle algunos gastos. En cambio, si ese Botafumeiro hubiera querido pagar 10.100.000 euros a Xabi Alonso como nónima, el futbolista tendría que pagar más de un 50% en impuestos. Evidentemente, el hecho de pagar a una empresa 10 millones es una tapadera fiscal obvia para rebajar la cantidad de impuestos. Por eso sorprende tanto que se ponga mucho énfasis en el apartado de una posible apropiación indebida y poco en este segundo motivo. Pero como no somos jueces ni inspectores de Hacienda lo daremos todo por bueno. Y esperaremos a que los jueces y los inspectores de Hacienda lo estudien con detalle. Ellos son los que mandan.