Así empieza lo malo, y el peculiar Javier Marías

Estándar
asi empieza

Si hay un autor español cuyo nombre esté siempre entre los favoritos para ganar el Premio Nobel de Literatura, éste no es otro que Javier Marías. Para el que jamás haya leído un libro de este novelista español, Así empieza lo malo puede ser una buena oportunidad de adentrarse en el particular universo de un hombre que, en muchas ocasiones, parece estar escribiendo siempre la misma historia tal y como Woody Allen hace con sus películas. También podría servir la obra anterior, Los enamoramientos, o incluso Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí…

La primera precaución ante Marías para un lector medio es más que necesaria: no esperan una trepidante sucesión de hechos. Marías escribe de forma lenta y con incisos y subordinadas que en muchas ocasiones hacen que incluso se pierda el hilo central. Lo importante, para este escritor, no es el destino sino el camino. Y su prosa es realmente buena.

Una vez hecha esa precaución, vamos con la segunda: las constantes referencias culturales al cine, a la literatura e incluso a la filosofía hacen del autor una referencia multicultural. La pasión por William Shakespeare se deja sentir siempre en sus novelas, comenzando por la mayor parte de los títulos, sacados de versos del escritor británico.

Pero vayamos con la historia. Así empieza lo malo es una novela basada en un triángulo de afectos, amores y silencios. Un director de cine, con reminiscencias al tío de Marías, Jess Franco, su mujer y un joven aprendiz que llega a la casa a trabajar como secretario. Ellos tres son los protagonistas de la historia, aunque en realidad sería más correcto decir que el único protagonista de la novela no es un personaje sino la palabra. Marías vive obsesionado por un concepto: la verdad. O dicho de otro modo: ¿debemos contar siempre la verdad al prójimo? ¿O es mejor silenciar determinados puntos de nuestra biografía a sabiendas de que eso significará ahorrar mucho dolor al otro? Esa es la duda eterna en la que se mueven los tres personajes y en la que se mueve siempre el autor. A partir de ahí, la novela permite conocer el mundillo del comienzo de la transición, cuando muchos franquistas reconstruían su pasado convirtiéndose en adalides eternos de la democracia. Pero no es una obra historicista. Es una novela. Y nada más. Pero también y nada menos.

El gran secreto entre la mujer y el director de cine acabará implicando en la historia al joven aprendiz. Pero es mejor no contar nada más para que la emoción se mantenga en su plenitud. Ya saben: Así empieza lo malo, Javier Marías en esencia pura.

Los placeres de escribir una novela (o simplemente de vivir)

Estándar
MARCA PLUS

Con la novela Cuervos y palomas publicada y con una segunda parte ya casi acabada, me apetece detenerme a contar a mis amigos y sufridos lectores los motivos por los que uno se decide a perder -tal vez sería mejor usar el verbo invertir- unas cuantas horas de su vida escribiendo una novela.

Podría usar muchos y muy variados argumentos, pero desde luego no sirve el económico, puesto que el que quiera ganar dinero escribiendo en España sólo tiene una opción rentable: preparar los guiones de Gran Hermano VIP, que es lo que de verdad tiene tirón. Así que debe haber otro tipo de beneficio muy alejado del crematístico. Tampoco mi personalidad -demasiado introvertida- me lleva a encontrar el placer en la parte mediática de la publicación de una novela, lo que no quita que sienta un profundo agradecimiento hacia todos y cada uno de aquellos que me han apoyado en el difícil camino de la promoción, con una simple foto en facebook o con el boca a boca, que son métodos que dan el mejor rendimiento posible y seguro que mucho mejor de lo que sus autores imaginan. Por cierto, en el camino de la divulgación de mi novela, hoy toca agradecer al periodista Nacho Labarga su detalle de incluir el libro en los recomendados dentro de la revista Marca Plus.

MARCA PLUSPero el verdadero sentido por el que uno escribe es otro muy distinto. Escribo y, sobre todo, escribo novelas porque me gusta. Tal vez la explicación suene estúpida, infantil o simplista. Pero sorprende ver la cantidad de tareas que hacemos al cabo del día y con las que no sentimos ningún tipo de placer, incluso muchas de ellas nos hacen sentirnos mal.

Para empezar, uno debe asumir que el hecho de sentarse a escribir una novela es un gesto de egoísmo y egocentrismo, puesto que escribir resulta inevitablemente una actividad solitaria, un proceso que, además, va a hacer que el mundo gire a tu alrededor durante semanas, meses y tal vez años robando horas a la familia y al mundo exterior, puesto que tienes un nuevo mundo en el que fijar toda tu atención.

Pero si uno es capaz de limitar ese efecto secundario, es sólo cuestión de dejarse ir y disfrutar. Hoy en día está muy extendido el mito del autor maldito. Es decir, históricamente se ha hablado mucho de la frustración del escritor, ese ser desesperado que se arranca los pelos de la cabeza para intentar llenar un folio y que al final del día acaba rompiéndolo en mil pedazos porque no está satisfecho con el resultado. Sí, es cierto y puede funcionarle a algunas personas. Son las mismas que se dedican a la arquitectura discutiendo todo el día con los folios en blanco y las pantallas del ordenador, son las mismas que se dedican al derecho y se pasan toda la vida despotricando de sus clientes… Es más, incluso pueden ser auténticas figuras de su especialidad. En lo que no serán nunca un ejemplo es en algo mucho más importante: ¡aprovechar la vida!

Por eso mismo, la satisfacción de haber sacado a la calle Cuervos y Palomas es grande. Pero todavía lo fue más el proceso creativo de inventarles una personalidad, de crear un mundo para ellos y de convertirlos en seres contradictorios, es decir, seres humanos, porque así somos todos… en mayor o menor medida, seres que nos pasamos la vida deseando cumplir sueños por los que nunca nos atrevemos a soñar. En mi caso y pensando en la literatura, tengo la satisfacción de haber cumplido ese sueño. Será, tal vez, porque nunca he olvidado una frase de Orson Welles en Ciudadano Kane: «Hay dos tipos de personas: las que consiguen lo que quieren y las que no se atreven a conseguir lo que quieren».

Las primeras entrevistas y las primeras cinco reflexiones sobre Cuervos y palomas

Estándar

La promoción de Cuervos y palomas me ha llevado ineludiblemente a la concesión de las primeras entrevistas. Una de ellas ha sido con valenciaplaza.com. Para los que no lo conozcan, es el principal medio digital en la Comunidad Valenciana. La entrevista fue realizada por el periodista Carlos Aimeur, responsable de Cultura, y me sirvió para desgranar algunos de los mensajes de esta novela sobre deporte profesional y dopaje. Para el que quiera leer la entrevista completa, ahí va el LINK. Pero en esta entrada del blog me permitiré el lujo de desarrolar más algunos conceptos.

cuervos-y-palomas

1. NOVELA O REPORTAJE. Sobre este punto ya he escrito en este mismo blog intentando explicar si el libro es realidad o ficción. Pero vamos allá: el libro es una novela y como tal debe ser leído. Sin embargo, resulta obvio que cuando uno escribe tiene en su cabeza historias que ha conocido y que no ha podido desarrollar en la función de periodista. Sin las evidencias incontestables, es mejor abstenerse de ciertos relatos si uno no quiere acabar todo el día en los juzgados. Por eso mismo, el libro es una novela… pero las historias que cuento son absolutamente verosímiles (o ése era uno de mis objetivos personales).

2. LA SOLUCIÓN AL DOPAJE. No existe fórmula mágica que permita acabar con el dopaje. Y el que promete un deporte profesional limpio de cualquier práctica dopante… está mintiendo. Lo que existen son medios para disminuir el número de deportistas que se dopan. Y hay deportes (y países) que se lo han tomado en serio y otros que no tanto. Además, la visión sobre el dopaje no es constante en la historia. Hubo un tiempo en que un deportista daba positivo y le sancionaban con 10 minutos y seguía corriendo o salía incluso clasificado en esa carrera, sin ningún otro tipo de sanción. Ahora, en cambio, dar positivo es una mancha imborrable en lo deportivo e incluso en lo personal y hay quien pide hasta penas de cárcel. Como vemos, el fenómeno está en cambio constante y sólo los tontos no se adaptan a las nuevas situaciones.

3. LA HIPOCRESIA DE LOS POLÍTICOS. La novela también se centra en la hipocresía de los políticos. Para ellos, la lucha contra el dopaje se ha convertido en una nueva bandera, como si fuera la lucha contra la corrupción. Pero ese poder político es el que durante años ha fomentado el dopaje de Estado. En la entrevista con valenciaplaza.com cito el ejemplo de las dos Alemanias, que compitieron usando a sus deportistas como conejillos de indias con el único objetivo de realizar una propaganda política de sus regímenes.

4. LOS QUE ARROJAN LA PRIMERA PIEDRA… El dopaje debe ser perseguido. Y los deportistas que se dopan, castigados. Pero no es sencillo arrojar la primera piedra. Al menos, no me considero capacitado para ello. De ahí la frase tal vez más polémica de mi entrevista en valenciaplaza.com: “Cuando Armstong pasó a profesionales tenía la certeza científica de que no existía forma de que te pillasen si tomabas ciertas sustancias dopantes. Y cuando sabes que mucha gente las usa, que tus competidores las emplean, ¿quién se resiste a la tentación?“. La frase (la negrita es del periodista) supone toda una reflexión personal que llevo años haciéndome. ¿Significa que defienda a Armstrong y a todos los que se doparon? ¡No! Pero tampoco me siento capaz de llevarlos a la hoguera porque sinceramente no sé qué habría hecho yo en una situación similar. Es muy fácil juzgar a los demás, pero hay que juzgar desde la humildad del pecador y no desde la soberbia del puro e inmaculado. En aquella época, el entorno de los deportistas, la falta de medios de los laboratorios… todo invitaba al error. Por supuesto, hubo gente que quiso y supo mantenerse al margen y deben ser elogiados. En ese sentido, siempre recordaré una entrevista que como periodista hice a Eleuterio Mancebo, un ciclista valenciano que fue doble campeón de España amateur y que no quiso dar el salto a profesionales en cuanto vio que aquello iba a significar una vulneración de sus códigos éticos. Eleuterio sigue trabajando por y para el ciclismo en la Comunidad Valenciana y, personalmente, siempre lo he considerado el mejor ejemplo que jamás se pueda dar en la lucha contra el dopaje porque, además, siempre ha mantenido un mensaje positivo sobre su decisión.

5. EL CAMBIO DE CHIP. ¿Significa eso que ahora vivimos en una misma burbuja de dopaje generalizado? Sinceramente, y esa es otra de las tesis de la novela, la situación ha cambiado radicalmente y gracias al pasaporte biológico, aunque para ser más precisos habría que decir que la situación ha cambiado en deportes como el ciclismo, que es el que más empeño ha puesto en la limpieza de su casa. Por eso me atrevo a decir: entiendo al atleta que se dopaba antes, aunque no lo justifique ni lo aplauda. Hace unos años era una víctima y resultaba muy difícil romper el círculo vicioso en el que te metías. El que se dopa ahora no tiene cerebro, es un tramposo puro y duro, sobre todo cuando ahora todo está preparado para que uno no tenga que recurrir a la ayuda de sustancias dopantes. Eso sí, hay deportes donde se sigue mirando hacia otro lado y países que directamente encubren a su elite… a cambio de medallas. El cambio de chip nunca es rápido ni sencillo.

CONCLUSIÓN: Entiendo perfectamente que todas estas reflexiones e ideas personales sobre el dopaje pueden parecer demasiado teóricos. O un peñazo, ¡vaya! Por eso mismo he intentado darle forma de novela, arrancar con un asesinato, poner en el centro de la investigación a un policia que fue atleta en su juventud, Marco Klein, y que tiene una vida amorosa bastante desquiciada… todo ello para intentar atrapar al lector y conseguir algo tan sencillo de escribir como difícil de alcanzar: ¡entretener!

 

Así comienza la novela Cuervos y palomas

Estándar

“El doctor Laureano Ríos abrió el congelador y sacó una bolsa de sangre”. Así comienza la novela Cuervos y palomas. ¿Quieres leer más? Es muy fácil. Te dejamos el link para que puedas acceder de forma sencilla y gratuita a las 10 primeras páginas: la advertencia previa que Joel Dicker deja en su novela en forma de consejo de un viejo escritor a un joven aspirante (nunca escribas nada que no sea ficción) y el prólogo, el arranque de este libro: la puesta en escena del doctor Laureano Ríos.

prologo quintana

Cuervos y palomas, mi primera novela

Estándar

Para dar una noticia no hay nada peor que los preámbulos. Por eso y sin más rodeos ahí va el anuncio prometido: hoy es el día de la puesta de largo de mi primera novela, Cuervos y palomas.

PORTADA2El libro es una novela negra ambientada en el mundo del deporte y más específicamente en el del dopaje. La historia arranca con la muerte de un atleta mientras se somete a una transfusión sanguínea. A partir de ahí, la Policía Nacional echa mano del inspector Marco Klein, quien en el pasado fue un brillante maratoniano, y de la subinspectora Magda Ramírez. Ambos se encargarán de una investigación en la que irán descubriendo el lado más oscuro del mundo del deporte de elite y en la que también irá transformándose su complicada relación personal.

La editorial Libros de Ruta se encargará de la comercialización, por lo que en breve se podrá consultar los detalles técnicos de la obra en su web (www.librosderuta.com).

Los cuerpos extraños y la saga de Lorenzo Silva

Estándar

Hoy toca novela negra de un escritor, Lorenzo SILVA, que con el paso de los años se ha convertido posiblemente en la principal referencia de la literatura española en este género, junto a Alicia Giménez Barlett y su famosa Petra Delicado. Para empezar a hablar de Lorenzo SILVA hay que decir que ganó el premio Planeta de 2013 con La Marca del meridiano, aunque casi inmediatamente habría que añadir que a pesar de ello es un notable artesano de la literatura, puesto que los premios tan comerciales parecen llevar consigo suculentos réditos económicos, pero también sospechas literarias. No es el caso, al menos en el segundo punto de la frase. El libro de SILVA que hemos leído es el último de la saga: Los Cuerpos Extraños. Así que empecemos por el principio.

LORENZO SILVALorenzo SILVA ha escrito ya ocho novelas. La primera fue el Lejano país de los estanques y la última, Los Cuerpos Extraños. En este período de tiempo, casi todo ha ido cambiando, aunque hay elementos fijos. En sus novelas, la investigación es siempre desarrollada por dos Guardias Civiles: Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. De jóvenes de 30 y 20 años pasan a agentes de 50 y 40, con la lógica evolución de su mentalidad, que va amargándose en cada uno de los libros, pero sin llegar a perder nunca el entusiasmo por la defensa de la imagen de la Guardia Civil, una constante en los libros de un Lorenzo SILVA que incluso ha escrito otras obras de tinte histórico sobre el cuerpo benemérito.

Yendo a lo literario, Los Cuerpos Extraños es una novela centrada en la costa valenciana -no se identifica la ciudad-. Ha aparecido muerta una alcaldesa y los agentes deben descubrir qué ha sucedido en una red en la que se mezclan posibles casos de corrupción urbanística con la vida de desenfreno sexual de la mujer asesinada.

los-cuerpos-extranos_9788423348299Desde el punto de vista argumental, no es la mejor novela de Lorenzo SILVA. En muchos sentidos era mejor la trama construida en La marca del meridiano. Pero cuando uno ha leído los ocho libros de la saga, resulta imposible no apreciar los matices de la relación entre Vila -Bevilacqua resulta muy difícil de pronunciar y memorizar para los españoles- y Chamorro, puesto que uno de los logros más importantes de SILVA es hacer evolucionar y envejecer a sus personajes, algo que no todos los autores hacen.

La novela, por tanto, es recomendable para los que busquen novela negra española de calidad, aunque si nunca han leído a Lorenzo SILVA sería mucho mejor que comenzaran con el primero de la serie, El lejano país de los estanques, porque de ese modo es probable que no ganen un libro… sino ocho para su colección.

Saber perder, la melancólica visión de David Trueba

Estándar

La primera dificultad a la hora de hablar de este libro parte con la definición de David Trueba. ¿Decimos que es director de cine? ¿Decimos que es guionista? ¿Decimos que es escritor? En realidad, podemos decir las tres cosas y no nos equivocamos porque además las tres se dejan sentir en la novela Saber perder, un libro que al parecer Pep Guardiola regaló a Leo Messi y que no tengo ninguna duda de que jamás fue leído.

SABER PERDERSaber perder es una novela con cuatro personajes que se enfrentan a un mundo que cambia y que lo hacen sabedores de que su destino es la derrota. Por un lado, tenemos a Sylvia, un joven adolescente, de sólo 16 años, que acaba enamorándose de un futbolista argentino, con el que vive un amor con fecha de caducidad. Por otro lado, tenemos a ese futbolista recién llegado a Madrid, que vive en el caprichoso mundo de los millonarios, pero también de los hombres tratados como mercancías. También él se siente fuera de lugar. Además, la novela nos ofrece la visión del padre de Sylvia, Lorenzo, quien se ha visto abandonado por su mujer, sin futuro laboral y sin ambición para buscar nuevas oportunidades. El ciclo queda completado con el abuelo, Leandro, quien calma con prostitutas el dolor del final de su mujer. Posiblemente es el personaje peor perfilado del cuarteto.

DAVID TRUEBALa novela está escrita con un estilo muy particular en el que se mezclan estilo directo, indirecto, preguntas y respuestas… sin guiones, sin separaciones y sin cumplir ninguna de las normas lingüísticas. Sin embargo, funciona, pues permite dar velocidad a una historia que en el fondo parte de una premisa muy ambiciosa y complicada: ¡hacer disfrutar al lector con la historia de cuatro perdedores! Y lo cierto es que lo consigue, aunque a costa de dejar un profundo poso melancólico. Uno se pasa toda la novela deseando que los protagonistas tengan un golpe de suerte y cambie su vida… pero la visión de Trueba no sólo es melancólica sino también realista: en la vida real no hay personas a las que les toca la lotería. Eso sólo ocurre con Fabra. Los demás deben conformarse con poder sonreír al menos un par de veces cada día. Suele ser más que suficiente.

Isaac Rosa y La habitación oscura

Estándar

Volvemos hoy a la crítica literaria con una de las novelas más impactantes de la literatura española en los últimos años: La habitación oscura. Su autor, Isaac Rosa, es indiscutiblemente una de las voces… diferentes dentro del panorama actual. Y La habitación oscura no hace sino refrendarlo.

la-habitacion-oscura-9788432215728El protagonista de esta historia no es una persona. Es, como su propio nombre indica, una habitación. Este cuarto es creado en plena adolescencia por un grupo de amigos que quieren tener su refugio particular. No hay ningún atisbo de luz ni de ruido. Habitación sellada en todos los sentidos y que en un primer momento es convertida en lugar de experimentación -fundamentalmente, sexual-, pero que con los años acabará convirtiéndose en un refugio también sentimental, profesional, familiar…

La habitación oscura sirve para retratar la vida de toda una generación de amigos dentro de un lienzo en el que no hay personajes que destaquen por encima de los demás. En la habitación oscura vemos desde directores de banco amenazados por vender preferentes y que necesitan de la oscuridad y el silencio para sentirse a salvo hasta simples hombres y mujeres que no resisten su día a día, el de una generación que creyó poseerlo todo y que pronto ha descubierto que no era sino fruto de una inmensa burbuja financiera.

El libro de Isaac Rosa, por tanto, es un perfecto ejercicio para la reflexión personal sobre los errores cometidos por toda una generación de españoles.

El verano de los Juguetes Muertos de Toni Hill

Estándar

Ya hacía tiempo que no hablábamos de ninguna novela, así que toca ponerse al día. Hoy el protagonismo es para la opera prima de Toni Hill, EL VERANO DE LOS JUGUETES ROTOS.

TONIHILL-LOGOToni Hill es un autor español -a pesar de que su apellido pueda llevar a la confusión-, especializado durante muchos años en la traducción literaria y que desde 2011 ha decidido iniciar su camino como novelista. El Verano de los Juguetes Rotos es su primera novela -luego ha escrito Los Buenos Suicidas-. La obra tiene como protagonista a Héctor Salgado, un Mosso d’Escuadra de origen argentino. Y la historia mezcla dos tramas diferentes: por un lado, Salgado es investigado por haberle dado una paliza a un sospechoso dentro de una red de tráfico de blancas. Por otro, el propio Salgado se encarga de un caso sencillo, el más que probable suicidio de un adolescente de clase alta. Los dos casos van complicándose a medida que avanza el libro, una obra centrada en esos dos caminos tan diferentes: el de la trata de blancas, la magia negra, los ritos ancestrales africanos y el de la vida sin agobios de la clase alta catalana. Y hasta ahí podemos leer.

TONI HILLYendo al análisis, el lenguaje está bien trabajado y los personajes tienen su vida propia (y su voz). También es interesante el uso de la ciudad de Barcelona como personaje, puesto que la propia capital catalana se acaba ganando su espacio en la obra. Es evidente, por tanto, de que es una buena novela, aunque no resulte excepcional.

Su principal defecto tal vez sea el deseo de apartarse de la línea básica de la novela negra para ser más una novela policíaca o de resolución del asesino. Es decir, las últimas páginas son trepidantes con saltos constantes de un posible culpable a otro. Ese camino sorprende sin duda alguna a cualquier lector -es decir, engancha-, pero al mismo tiempo acaba dando la sensación de que el autor juega con las cartas marcadas poniendo el foco de un sospechoso a otro sin dar demasiadas pistas al lector.

El final, tan sorprendente como abierto, deja la historia sembrada para una segunda parte (la ya citada Los Buenos Suicidas). En resumen, una buena novela policíaca.

TONI-HILLPD: Si alguien quiere hacer el test de leer el primer capítulo de alguna de las obras de Toni Hill puede hacerlo a través de su página web: www.tonihill.es, una web sencilla pero realmente interesante e instructiva.

Huesos en el Jardín, la última aventura de Kurt Wallander (y una visión de la novela negra)

Estándar

Da lo mismo si te gusta o no te gusta leer. Tu hombre es el escritor Henning Mankell. Da exactamente lo mismo si lees un libro cada semana, uno cada mes o uno cada año. La serie que debes leer es la protagonizada por el policía Kurt Wallander. Un comienzo de entrada tan arrollador es pocas veces posible, puesto que el gusto de los lectores es casi tan variado como el número de habitantes sobre el planeta Tierra. Pero Mankell y Wallander son un seguro de vida. Veamos por qué.

En los últimos años se ha puesto de moda la novela negra. Sin embargo, la novela negra no es algo reciente, puesto que empieza en los años 30 con autores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Para no ponernos en plan catedrático, lo resumiremos de la forma más sencilla posible: la novela negra es una evolución lógica de la novela policíaca. Aquellos relatos de Sherlock Holmes o Agatha Christie son blancos respecto a la nueva realidad que autores como Hammet y Chandler quieren describir: en la novela negra lo importante no es tanto quién es el asesino sino describir -con realismo y por tanto con violancia- el día a día de los bajos mundos.

En España -y en todo el mundo- se vivió hace unos años un auténtico fenómeno editorial con la saga Millenium de Stieg Larsson: Los hombres que no amaban a las mujeres,  La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y, por último,  La reina en el palacio de las corrientes de aire, todas ellas adaptadas al cine tanto en Europa como en Estados Unidos. Pero ese éxito comercial de Larsson tenía sus precedentes. Y no hay nadie mejor que Henning Mankell.

MANKELLMankell es el gran maestro de la novela negra escandinava y, podríamos decir, que europea. Este autor ha escrito hasta 15 novelas dentro de la serie de Wallander. Y ha conseguido el difícil reto de unir calidad literaria con capacidad adictiva, es decir, todas sus novelas enganchan y, al mismo tiempo, están muy bien escritas.

Si nunca has leído ninguna, es el momento de hacerlo. En orden cronológico, estos son los títulos: Asesinos sin rostro, Los Perros de Riga, La leona blanca, El hombre sonriente, La Falsa Pista, La Quinta Mujer, Pisando los talones, Cortafuegos, Antes de que hiele, Huesos en el Jardín, El Hombre Inquieto y La Pirámide (que son cuentos sobre los orígenes del policía). El retorno del profesor de baile y Antes de que hiele están unidas a la serie.

La novedad editorial es la publicación de Huesos en el Jardín. Ha sido la última obra en ver la luz pública, pero no es la última cronológicamente hablando. En realidad, tampoco es una novela, puesto que apenas son 158 páginas y, por tanto, se lee perfectamente en un par de días.

MANKELL2

La historia de Huesos en el Jardín nace con la idea del protagonista, Kurt Wallander, de irse a vivir al campo. Parece haber encontrado una casa que se adapta a sus gustos y su bolsillo hasta que en la inspección ocular de la misma choca con una mano. El descubrimiento del cadaver lleva a la policía sueca a iniciar una investigación criminal que nos permite ver como los recortes también hacen mella en la policía y como los jefes de Wallander no parecen muy interesados en un cadaver que está enterrado allí muchas décadas. Sin embargo, el policía acabará descubriendo que el autor del asesinato sigue vivo en un final trepidante.

Para los lectores de Mankell y Wallander, Huesos en el jardín no es ni mucho menos la mejor de las despedidas posibles. Es simplemente una última mirada a un personaje entrañable, puesto que el escritor ha garantizado -y está cumpliendo- que jamás volverá a escribir nada protagonizado por Wallander. Así que para cualquier lector que nunca haya leído a Mankell, lo mejor es que empiece con Asesinos sin rostro, la primera de las novelas. Y si no se atreve con una serie tan larga, puede ir a la mejor, que posiblemente sea La Quinta Mujer.