La reforma del ciclismo, una humilde propuesta (I)

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El ciclismo profesional vive tiempo de cambios. Toda su estructura está en el aire y será decidida en los próximos meses. En teoría, el nuevo formato será el fruto del consenso entre los equipos, los organizadores, los ciclistas y la Unión Ciclista Internacional. En la práctica, cualquier reforma es fruto únicamente de la voluntad de los que están al frente de las instituciones, puesto que los ausentes en las regiones del poder son y serán siempre marginados. En ocasiones, por su escasa capacidad de reivindicación y en otros momentos porque precisamente no interesa que tengan voz ni voto.

CICLISMO-FLOWIZM2Fotos: Flowiz

Nace hoy una serie de artículos sobre el ciclismo profesional y la reforma que necesitamos para acometer los retos del siglo XXI. Y lo hace peleando por mantener siempre dos principios básicos: la humildad de saber que esto no es sino un pequeño blog personal sin ninguna otra pretensión y también la responsabilidad que supone intentar construir un edificio nuevo, puesto que siempre es mucho más fácil criticar lo que hacen otros que intentar fijar los cimientos de una nueva estructura.

La primera propuesta para la reforma es muy sencilla: no debe aplicarse en 2015. No tiene ningún sentido que todas las partes implicadas en la reforma vayan a aprobar en enero de 2014 unas líneas maestras de la reforma, que serán desarrolladas en forma de reglamento desde enero hasta marzo de 2014 y, por tanto, no serán anunciadas de forma oficial en plena primavera. Esas fechas son lógicas… siempre y cuando uno piense aplicar el sistema en 2016 y no en 2015. No podemos aplicar en 2015 unas normas que todavía no existen hasta la primavera de 2014.

Vayamos a los ejemplos para verlo mejor:

La liga de fútbol comienza en septiembre y le decimos a los equipos que vayan jugando partidos, pero que las normas aún no están fijadas. Después de Navidades y con un tercio de los partidos jugados, decidimos que las victorias por más de dos goles de diferencia valen 4 puntos, las victorias por la mínima valen tres puntos, los empates valen sólo uno y las derrotas no valen nada. Como es lógico, los equipos de fútbol se mostrarían indignados porque en muchos partidos pudieron intentar vencer por más de un gol de diferencia y no lo hicieron al no saber que esos triunfos iban a valer cuatro puntos. Una reglamentación con la liga ya empezada sería impensable. Pues eso mismo es lo que jamás debe hacerse en el ciclismo.

Yendo ahora al caso concreto del ciclismo, hay que empezar diciendo que no es la primera vez que las normas se concretan con la temporada ya empezada. Pero que eso haya sucedido en el pasado no significa que estuviera bien sino más bien todo lo contrario. Se hizo mal y por eso mismo no hay que volver a cometer el mismo error.

PELOTON-FLOWIZIMFoto: Flowizm

 Veamos las ventajas de aplazar cualquier reforma a 2016.

-Si aprobamos el reglamento en la primavera de 2014, vamos a conceder un plazo razonable (un año y medio) para que todos los equipos puedan planificar su apuesta de futuro y negociar con sus patrocinadores para intentar adaptarse a los cambios.

-Además, el sistema actual de puntos ha sido muy criticado en el pasado pero no precisamente este año. Sea porque la UCI ha ido introduciendo cambios para pulir el sistema o por la crisis existente que se ha llevado por el camino a varios equipos, nadie puede discutir los criterios de selección del WorldTour para la temporada 2014. Por eso mismo, ahora no sería descabellado seguir un año más con el mismo sistema.

-Si miramos los casos concretos, no tiene sentido la situación que viven todos los equipos profesionales. Por ejemplo, Caja Rural-Seguros RGA puede estar viviendo su última temporada en el ciclismo profesional. Y lo mismo debemos decir de NetApp-Endura, de Bardiani o de Androni Giocatolli. Todos ellos son equipos que necesitan correr al menos una vuelta de tres semanas para garantizar su continuidad. Pero ahora mismo saben que para poder hacerlo en 2015, tendrán que ser uno de los 8 equipos de 2ª División. La cuestión es: ¿qué méritos deben acumular para figurar en esa 2ª División? Es muy sencillo de responder: nadie lo sabe. Pero en primavera de 2014 se lo dirán, es decir, cuando ya tienen la plantilla cerrada y cuando ya han disputado un tercio de la temporada. ¡No tiene lógica!

UCIEn ese sentido, es mucho más lógico que los cambios se aprueben en 2014 y se introduzcan en 2016. El problema parece que arranca del propio esquema de equipos, organizadores e instituciones que están gestionando la reforma: no hay clase media. Por eso no se está pensando en ellos y se va hacia un sistema de ricos y pobres. Pero eso será fruto del debate de otros días. Hoy nos plantamos aquí: si por una vez hay que crear un sistema sólido y bien estructurado, hay que dar un año y medio a todo el mundo para que pueda jugar bien sus bazas; hay que establecer unas normas claras y ante las que todo el mundo tenga el tiempo suficiente para planificar su composición de la plantilla, su calendario y su forma de correr sabiendo si eso le va a resultar positivo o no para el deseo de formar parte de la elite mundial. Parece lógico… pero la lógica pocas veces se respeta en el ciclismo.