Ni es lucha ni es antidopaje

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El caso de Ezequiel Mosquera ha salido a la luz pública pero la sentencia en su favor ya es vieja, aunque hasta ahora no había saltado a los medios de comunicación. Lo cierto es que el corredor gallego, bien aconsejado legalmente, se olvidó del Tribunal de Arbitraje Deportivo, donde el deportista casi siempre es sancionado, y recurrió a la justicia ordinaria española.

Ezequiel-MosqueraAllí desgranó todas las irregularidades de su caso y se encontró con un juzgado, la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, que le da la razón en dos puntos y no analiza todos los demás, puesto que considera que ya son suficientes para anular su positivo, lo cual no quiere decir que no tenga razón en el resto. Pero la conclusión es obvia: Ezequiel Mosquera ha sido absuelto de su positivo en la Vuelta a España por los dos primeros motivos argumentados por su defensa. Es decir, dos de dos en irregularidades de la acusación.

Lo que ha sucedido viene a ratificar lo que siempre decimos: la lucha antidopaje ni es lucha ni es antidopaje. La lucha antidopaje se ha convertido en un trabajo en el que laboratorios y federaciones tienen como objetivo fundamental la creación de un modelo de negocio por el que sacar positivos, cobrar multas a los deportistas y suponer un freno a la tentación del dopaje provocando escarmientos públicos de vez en cuando. Pero en realidad ese objetivo no se basa en el respeto mínimo a las normas de la propia legislación antidopaje.

En el caso de Mosquera, por ejemplo, la sustancia -que no servía para mejorar el rendimiento deportivo- con la que dio positivo sólo estaba prohibida si se introducía con una jeringuilla y no estaba prohibida si se usaba por otro método. ¿Se demostró que se había usado por jeringuilla? No, en realidad, se obligó a Mosquera a demostrar que no se había introducido por jeringuilla. Pero es que la legalidad no es así. Debería ser al revés: tú debes demostrar tu acusación.

Al final, la historia se repite y cuando uno busca un tribunal normal… se acaba ganando el caso. Los tribunales deportivos, los laboratorios y las federaciones deben tomar nota y perseguir a todos los tramposos, por supuesto, pero sin hacer trampas como suelen hacer.