Jorge Lorenzo y la dificultad de dar un paso atrás

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No hace muchos días escribimos una entrada sobre la casa de Jorge Lorenzo y los riesgos a los que se enfrentan en su día a día los deportistas de elite. Poco después, se supo que el vídeo había sido eliminado y posteriormente se ha dado un paso más con una petición de disculpas por parte del piloto.

Lo cierto es que el gesto de Jorge Lorenzo es difícil de ver, muy difícil. Hoy en día no es habitual que políticos, deportistas y famosos en general pronuncien ante la cámaras un simple “me he equivocado”. Nunca tres palabras evitan tantas justificaciones equivocadas. Lorenzo lo ha hecho y es digno de elogiar.

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En nuestro país también vivimos una rectificación por parte del rey Juan Carlos, aunque no quedó muy claro si se arrepentía de cazar elefantes, de haberse fracturado la cadera o de que todo se hubiera hecho público.

De todos modos, no es habitual. Sólo basta con echar la vista atrás y pensar en Bill Clinton y su relación con Monica Lewinsky. Clinton mintió de tantas formas tan diferentes que demuestra una de las circunstancias que jamás saltan a la luz pública pero que deben ser explicadas: los políticos -y en menor medida los deportistas- viven rodeados de personas que sólo tienen como objetivo en la vida reírle las gracias a su empleador. La expresión más auténtica para definir la corte de pelotas que suelen rodear a las personas importantes no es otra que la de “agradaor”, es decir, un tipo siempre dispuesto a decir al jefe lo que el jefe sin duda alguna quiere escuchar. Y así nos luce el pelo…

Jorge Lorenzo y los males del deportista

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El mallorquín JORGE LORENZO ha conseguido cierto protagonismo en las redes sociales con un vídeo en el que mostraba su supuesta casa en Barcelona. Decimos lo de supuesta porque con estos reportajes -al igual que en los del Hola, pero por motivos muy diferentes- nunca sabes si es su casa o si han alquilado la de otro para hacer publicidad y salir del paso. Pero vamos a dar por supuesto que ése es su hogar (ahí está el vídeo, con chicas Play Boy incluidas, aunque no vengan a cuento de nada).

La primera duda grande es si de verdad tiene lógica económica una inversión de cinco millones de euros en una casa propia de un adolescente. No lo parece (lo de tener lógica), puesto que no son muchos los adelescentes que en el futuro podrán pensar en comprar esa casa, puesto que ese tipo de potencial comprador o no tiene dinero o prefiere hacérsela a su gusto. Y decimos lo de casa de adolescente por la discoteca interna, por montar un ring de boxeo y por tantos y tantos detalles que llevan a pensar siempre lo mismo: perfecto…es la casa de tus sueños… hoy, pero ¿dentro de diez años servirá para que viva una familia?

JORGE LORENZOFoto: Willtron

La segunda duda es cuánto dinero -y por tanto personal para el cuidado y mantenimiento- hace falta para mantener una casa así. Es evidente que con unos 15 millones anuales de ingresos, Jorge Lorenzo no tiene problemas para llegar a final de mes. Pero él vive una profesión de alto riesgo donde una caída puede reducir los ingresos drásticamente (casi a cero) y, además, los pilotos son muy jóvenes y tienen por delante toda una vida, algo que parece no preocuparles mucho hoy, pero que debería ser motivo de reflexión.

No sólo la casa muestra los males típicos del deportista de elite. También en el garaje se ven muchos de los caprichos habituales: coches de lujo para deportistas que pasan casi todo el año fuera de casa y que apenas harán cuatro o cinco mil kilómetros con el por año (siendo generosos).

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFoto: Gogo Visual

Puede ser que Jorge Lorenzo esté mucho años en la elite y gane el dinero suficiente para permitirse todos esos lujos el resto de su vida. Pero también puede ser que no sea así, por desgracia. Lo que está claro es que en el entorno de Lorenzo (y en el de tantos y tantos deportistas) no se practica una tradición romana. En la República (y el Imperio) cada vez que un general conseguía una victoria importante se le permitía entrar en Roma con un desfile triunfal. ¡Era su momento de gloria! Pero subido al carro desde el que el general saludaba a las masas viajaba siempre un simple esclavo que tenía una función muy importante: mantenía sobre la cabeza del general los laureles de la victoria, pero también le repetía a su oído: “Respice post te, hominem te esse memento (“mira hacia atrás y recuerda que sólo eres un hombre”).

Por desgracia, en el entorno de los deportistas (y no sólo deportistas) no parecen abundar los esclavos que recuerdan la humildad necesaria en los triunfos.

PD: Puede ser que el vídeo no haga justicia a la vida de Jorge Lorenzo. Y puede ser que se quede corto. Es sólo una anécdota. Y si piensan que con esa cantidad de dinero es imposible arruinarse, otro día les hablaremos de la situación de los jugadores de la NBA, donde más del 50% están arruinados sólo cinco años después de colgar las botas. Allen Iverson, con 120 millones de euros ganados en su trayectoria como jugador de baloncesto, es el mejor ejemplo de deportista que lo gana todo con la misma facilidad con la que lo pierde.