Caso Marta Domínguez: hay que quitar el poder de sanción a las federaciones nacionales

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Hace muchos años las federaciones nacionales decidían qué equipos ciclistas debían ser aceptados como profesionales y qué equipos no reunían las condiciones económicas necesarios para garantizar la solvencia del proyecto. Pero el sistema no funcionaba. Iba el mánager de turno a llorar a la federación y al final el presidente de la federación nacional de turno, que dependía -y depende- de los votos de la gente, aceptaba equipos sin avales, sin patrocinadores y condenados al escándalo. En España, por ejemplo, uno un caso que acabó con la propia Federación Española en los juzgados y teniendo que pagar a los ciclistas que habían firmado con un estafador contratos que no valían ni el papel en el que estaban firmados.

A partir de ahí, la Unión Ciclista Internacional dijo que eso se había acabado. Asumió el mando y cedió el control a Ernst&Young, auditores de prestigio que con los años han ido aprendiendo de ciclismo y que para bien o para mal no conocen a ninguno de los directores deportivos ni dependen de sus votos. Son ellos ahora los que te dejan fuera o dentro. Seguro que alguna vez se habrán equivocado. Pero mucho menos que antes.

marta dominguezViene esto a cuento de lo sucedido con Marta Domínguez. Puestos a ser sinceros y transparentes, debo empezar diciendo que siempre he admirado a Marta como atleta. También he leído con atención los datos de Carlos Arribas en EL PAÍS y no me parecen determinantes en uno u otro sentido. La hemoglobina se disparó hasta 15,7, cifra alta para ser mujer (no es comentario machista, las mujeres suelen tener valores inferiores). Y también llegó a bajar a 12,4. Y eso sí que encaja menos. La diferencia es de más de tres puntos de hemoglobina. Bastante más sospechoso parece el nivel de los reticulocitos, que por lo visto se fueron muy arriba y muy abajo. Pero sin datos más concretos no se puede ser tajante.

De todos modos, hay algo mucho anterior a cualquier análisis técnico: la Real Federación Española de Atletismo no puede juzgar a una atleta que ha sido vicepresidenta con este mismo presidente. Y lo mismo ha sucedido en el ciclismo, donde hay equipos y federaciones en los que uno no sabe cuándo y dónde empieza una cosa y acaba la otra. La solución es obvia: los organismos internacionales (o como mínimo los nacionales, pero no federaciones) deben asumir la instrucción y el juicio de todos los casos de dopaje.

Justicia_2Algunos pueden pensar que esta reflexión es fruto de afán justiciero. No tiene por qué. Casos ha habido -y no hace tanto tiempo- donde la federación en cuestión recomendaba el abogado que te debía defender para salir de rositas. Y al revés. También hubo federaciones empeñadas en sancionar a un deportista por animadversiones personales. Por eso la diosa de la justicia siempre sale con un velo sobre sus ojos. Cuanto menos conozco a los juzgados, más imparcial será. Y por eso no tiene sentido nada de lo sucedido en el caso de Marta Domínguez más allá de la irregularidad de su pasaporte, algo sobre lo que no podemos hablar por falta de información.

Marta Solano (España directo), nueva ministra de Empleo

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No sé si alguna vez su vida se ha cruzado con el programa España directo. El canal que lo emite es La 1 de Televisión Española y su horario va desde las 18.30 horas hasta las 20.30 horas y de lunes a viernes.

En Televisión Española dicen que es un programa de crónica social, que es tanto como decir que intentan hacer un periodismo blanco. Por tanto, ninguna crítica política y mucho reportaje en directo para buscar la calabaza más grande de un pueblo de Navarra o para reflejar la peligrosa vida de los percebeiros. La otra gracia del programa es que que ningún momento de las dos horas dejamos de ver el rostro de su presentadora: Marta Solano. Y, sin duda alguna, es un gran acierto por parte de TVE.

MARTA SOLANOMarta Solano, de España Directo. (Foto: RTVE)

Marta Solano debe acabar el programa terriblemente cansada, puesto que a sus indudables dotes como presentadora une una capacidad infinita para mostrar caras de asombro, pena, compasión, felicidad… a medida que sus compañeros van desgranando la noticia.

Sinceramente, ahora que Jim Carrey y Ben Stiller parecen haber perdido parte del favor del público, Marta Solano podría ser una buena sustituta de cualquier de ellos. O, al menos, Ben Stiller debería pensar en ella para darle la réplica si un día se plantea hacer la segunda parte de Zoolander.

Zoolander

Ben Stiller, en Zoolander.

De todos modos, puestos a buscar un nuevo oficio para Marta Solano, ahí va la humilde propuesta de este blog: nombrarla ministra de Empleo. Alguno puede pensar que la joven periodista no está preparada para tan importante cargo, pero ese pensamiento sólo puede durar hasta que uno piense en la ilustre lista de zotes que han pasado por ese ministerio previamente (y cada uno puede hacer la lista lo larga que quiera), personas que en algunos casos a duras penas eran capaces de leer una frase con sujeto, verbo y predicado sin perderse por el camino.

Además, si lo pensamos bien… ¿para qué sirve un Ministro de Empleo en un país con seis millones de parados?

fatima bañezFátima Báñez, ministra. (Foto: vigoalminuto.com)

1. Dicen que para contar los parados cada mes, pero para eso nos sirve un funcionario que le dé a la tecla de intro y sume los datos de todas las oficinas del INEM.

2. Dicen que para presentar los datos a la opinión pública, pero los ministros no suelen hacerlo para no quemar su imagen y dejan el marrón a su secretario de Estado.

3. Dicen que para propiciar el diálogo social, pero ya hace años que no tenemos acuerdos con empresarios y sindicatos y ahora mismo vamos camino de que cualquier acuerdo haya que hacerlo a las puertas de Alhaurín (tal vez incluso dentro), por lo que casi nos vendría mejor un funcionario de prisiones. En ese sentido, les recuerdo no sólo los líos de CCOO y, sobre todo, de UGT sino también que el anterior patrón de los empresarios todavía está en la cárcel a la espera de juicio.

4. Dicen que para hacer reformas laborales que permitan mayor flexibilidad (alias, facilitar los despidos), pero en realidad no hay nadie que no sepa y asuma que esas reformas laborales vienen marcadas por los ministerios de Economía y Hacienda. Entonces… ¿para qué sirve un Ministerio de Empleo?

Hagánme caso, para muy poco. Pero puestos a darle un servicio social, al menos podían quitar a Fátima Báñez y ponernos a Marta Solano. Los datos serían similares, pero veríamos su sonrisa impagable cuando baje el paro y su cara de pena cuando suban los parados. De todos modos, con el cambio saldríamos perdiendo una de las mejores presentadores de TVE… y puestos a elegir, es mejor tenerla dos horas todos los días en televisión que 15 minutos cada mes para dar las cifras del paro en una rueda de prensa en la que no se aceptan preguntas… lo que nos devuelve al principio: ¿para qué sirve un Ministro de Empleo?