Manny Pacquiao y el ocaso de los dioses

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El filipino Manny Pacquiao volvió al ring el pasado sábado y lo hizo para ganar cómodamente a Timothy Bradley (a los puntos, pero por decisión unánime). Su victoria nos hace pensar en el ocaso de los dioses o dicho de otro modo… ¿cómo puede desaparecer una estrella?

MANNYHubo un momento, especialmente tras la derrota por KO contra Juan Manuel Márquez, en el que pareció que el ocaso de Pacquiao iba a llegar por explosión, de un día para otro y dejándonos sólo vídeos de su carrera, puesto que parecía que no iba a volver a subir al ring. Pero lo hizo y ganó a Brandon Ríos. Y ha vuelto a ganar a Timothy Bradley, hasta ese momento campeón mundial.

Esta última victoria hace pensar que Pacquiao está protagonizando en la parte final de su reinado no una explosión sino un lento eclipse en el que paso a paso va perdiendo su principal característica: la velocidad. Es obvio que el mejor Pacquiao ya nunca volverá. Pero también lo es que boxeando a su nivel actual sólo un par de boxeadores pueden estar a su nivel. Floyd Mayweather, que nunca se ha atrevido al enfrentamiento directo, y Juan Manuel Márquez, quien por su boxeo a la contra es la particular criptonita del superman filipino.

Lo gracioso es que Brandon Ríos y Timothy Bradley creyeron que iban a poder ganar a Pacquiao. En el caso de Bradley fue increíble verle el sábado arrinconado contra las cuerdas buscando el momento para tumbar a Pacquiao y ganar por KO. ¡Increíble! Si Bradley destaca por algo es por su movilidad y su buen boxeo en línea y no por la potencia de sus puños, así que equivocó totalmente la táctica y como no podía ser de otra manera, perdió.

En su horizonte vuelven a planear las mismas peleas de siempre: contra Márquez, sería la quinta entre ambos, o contra Mayweather, sería la primera y llegaría con muchos años de retraso respecto al mejor momento de ambos. Sea cual sea, no aparecen otros combates que despierten ilusión entre los aficionados al boxeo.

Manny Pacquiao y el final de la carrera

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El sábado dejamos al boxeador Manny Pacquiao a las puertas de su enfrentamiento con Brandon Ríos. Y el filipino ganó, aunque para poder verlo en España hayamos tenido que ejercer de delincuentes puros y duros buscando links en páginas poco aconsejables, ya que ninguna televisión tuvo a bien ofrecernos imágenes.

Además, Pacquiao venció con solvencia, mostrando su agresividad de siempre, aunque no su velocidad de antaño. Aquel huracán de hace cinco o seis años es ahora un fuerte vendaval capaz de arrasar a boxeadores como Brandon Ríos… Pacquiao ganó y convenció, pero al mismo tiempo los buenos aficionados no dejamos de pensar que sus mejores peleas ya las hemos visto, lo que nos lleva a una reflexión: ¿saben los grandes ídolos poner el final a su carrera?

PACQUIAOComo en otras tantas facetas de la vida, el ciclista Miguel Indurain fue un ejemplo: ganó cinco ediciones del Tour de Francia de forma consecutiva, falló en el sexto… pero ese año se colgó el oro olímpico y se fue a casa con una sonrisa en la boca evitando al mismo tiempo los años de los escándalos en el ciclismo.  En cambio, otros muchos campeones no han sabido parar a tiempo y han acabado arrastrando todo su prestigio por un puñado de dólares. Son tantos los ejemplos que resulta complicado citar sólo uno.

El problema para los grandes campeones es que nunca saben cuándo llega el momento de parar. Tienen tanta confianza en su capacidad -ésa es una de las razones de sus éxitos- que piensan que pueden seguir y seguir… hasta que acaban cayendo derrotados y por KO. Son muy pocos los que se marchan sin una derrota. El tópico dice que es mejor irse con un combate de menos que con un combate de más. Pero la realidad va en otro camino muy diferente. También para Pacquiao.

El filipino tiene ahora varias posibilidades y ninguna pasa por la retirada. Tras superar el mal trago de su estrepitosa derrota ante JM Márquez con su triunfo ante Ríos, las posibilidades son amplias: ¿boxeador de clase media o figura? Visto lo visto, a boxeadores de clase media les vencerá con comodidad y servirá para añadir una veintena de millones de dólares a su cuenta corriente. Con las figuras hay más dudas. Sería interesante verle con Bradley, aunque todos los aficionados al boxeo seguimos soñando con un combate contra Floyd Mayweather, un personaje que hasta ahora no ha perdido ni uno solo de sus combates y que va camino de pasar a la historia no sólo como el único boxeador que no ha perdido sino también como el único que jamás ha recibido una cuenta de protección. Otro día hablaremos de Mayweather junior y sus extravagancias.

 

Manny Pacquiao, un ídolo mundial desconocido en España

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La estadística manda y más del noventa y cinco por ciento de los lectores de este blog no deben tener muy claro quién es Manny Pacquiao. Es más, posiblemente jamás hayan escuchado el nombre de este… boxeador filipino. ¿Boxeo? Sí, boxeo. Y, por favor, no dejen de leer esta entrada porque incluso aunque no les guste este deporte –incluso aunque lo odien- es posible que descubran algunos datos que jamás habrían imaginado antes.

PACQUIAOPara empezar, cabe reconocer que el desconocimiento masivo de quién es Manny Pacquiao no hace sino certificar cómo –de mal– está el boxeo en España, en la más absoluta clandestinidad. Pero no siempre fue así. Por ejemplo, Julio González Gutiérrez nos recuerda en este artículo que nada menos que 61.000 espectadores asistieron en España a un combate internacional en… ¡1930! La pregunta es obvia: ¿y cómo hemos llegado a esta situación?

El boxeo –como el ciclismo, aunque no de forma tan acusada– se ha ganado la etiqueta de deporte maldito por sus propios errores. Podríamos citar tantos que esta entrada se nos quedaría corta –ya habrá tiempo para ello-, pero lo cierto es que ese descrédito no afecta por igual a la imagen del boxeo en todos los países.

Manny Pacquiao, por ejemplo, es un ídolo mundial, por lo que su condición de perfecto desconocido es algo que posiblemente sólo ocurre en España y en muy pocos países más. El filipino tiene fijado un combate contra Brandon Ríos hoy mismo (sábado 23), una cita que ningún aficionado al deporte en general puede ignorar, le guste o no le guste el boxeo.

Muchos de nuestros lectores seguro que desconocen los tópicos que suelen emplearse cuando se habla de Pacquiao, el único hombre que cada vez que tiene una pelea es capaz de conseguir un alto el fuego entre ejército y guerrilla en Filipinas. Y es que nadie quiere perderse sus veladas. Pero, como decíamos, ese atractivo de Pacquiao no es local sino mundial. Y eso a pesar de que suma dos derrotas consecutivas en sus dos últimos combates. Por tanto, ¿dónde nace la grandeza de Pacquiao?

Manny Pacquiao y la pasarela Cibeles. No hace muchos años la pasarela Cibeles se hizo famosa marcando un peso mínimo a sus modelos para luchar contra la anorexia. Manny Pacquiao no habría tenido problema con esa normativa, porque empezó a boxear en la categoría minimosca (menos de 49 kilos) y ha acabado siendo campeón mundial incluso en Superwelter (casi 70 kilos). En el camino, Pacquiao ha hecho como todos nosotros: ir cogiendo peso y masa muscular –nosotros tenemos más facilidad para lo primero– con el paso de los años. Esa evolución es normal en muchos boxeadores, que finalizan su carrera deportiva una o dos divisiones (tres-cinco kilos) por encima de donde la empezaron. Lo que no es normal y lo que convierte a Pacquiao en un boxeador diferente es su evolución de 20 kilos… (un 40% de su peso) y sus victorias en campeonatos del mundo de seis categorías diferentes. ¡Un récord increíble y al alcance de ningún otro boxeador a lo largo de la historia! PACQUIAO2

Manny Pacquiao y la poesía. Los críticos literarios suelen diferenciar a los buenos poetas de solo un verso y a los buenos poetas de poema completo. Pedro Salinas, por ejemplo, suele ser citado como el poeta de un verso: “No preguntarte me salva”, “Fue es duro como una piedra”. Y así son algunos boxeadores. Mike Tyson fue el hombre de un solo puño. Con un golpe le bastaba para acabar sus ejercicios literarios y una vez escrito un primer buen verso, ya no ponía mucho más interés en el resto del poema. Por eso, cada vez que un rival era capaz de resistir sus primeras embestidas, los combates se complicaban para el peso pesado americano. En cambio, Manny Pacquiao es todo lo contrario. Apodado Pac-Man (comecocos), el filipino siempre ha necesitado de poemas enteros para mostrar todo su esplendor. En parte, eso se debe a su escalada de peso. Con los años, Pacquiao ha subido y subido de categoría y se ha tenido que enfrentar con rivales más grandes y fuertes que él. Para hacer frente a ello, el filipino ha echado mano de su gran virtud: la velocidad. Y eso le ha llevado a ganar mundiales y más mundiales… por aplastamiento de sus rivales, pero difícilmente por golpes magistrales.

Manny Pacquiao y la política. Por último, no hay que olvidar la dimensión humana, pública y política de Pacquiao. Cuenta la leyenda que su padre mató a su perro y le obligó a comérselo. Él tenía 14 años y desde ese día huyó de casa para acabar en las calles de un deprimido barrio filipino, de donde salió gracias a peleas callejeras que luego le llevaron al boxeo y finalmente al estrellato. Ahora, muchos años después, es un boxeador diferente a la media: no le gusta calentar los combates con palabras mal sonantes hacia sus rivales, es muchas veces un ejemplo de caballerosidad y ha impulsado su carrera política en Filipinas, donde es ya senador. Lo más curioso es que hay muchos fanáticos de su boxeo que votan a sus rivales en las elecciones. ¿Por qué? Muy sencillo: quieren que Pacquiao pierda en política para que siga centrado en el boxeo… pero no hay duda de que el día que decida colgar los guantes, esos mismos intentaran auparle hasta la presidencia de Filipinas, un país que con tanto drama vivido en los últimos días bien merece una victoria por parte de su ídolo nacional. Habrá que ver si Brandon Ríos -el rival de hoy- está de acuerdo.