Una historia ya vista: los amaños en el fútbol como el dopaje en el ciclismo

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Una de las noticias más importantes de la semana dentro de la información deportiva es el juicio por el posible amaño de un partido de fútbol jugado entre el Levante y el Zaragoza hace ya unos cuantos años y que permitió a los aragoneses mantenerse entre la elite. El juicio aún no ha hecho sino comenzar, pero ya hemos visto lo suficiente para comprobar que el fútbol está repitiendo con los amaños los mismos errores que el ciclismo cometió con el dopaje. Y esos errores se resumen en uno: meter la cabeza debajo del ala.

_rz_a9658123APOYO MEDIÁTICO

Artículo hoy de Alfredo Relaño en el diario As: “No aconsejo cuestionar el fútbol más de la cuenta por este caso. El fútbol es creíble en un muy alto porcentaje, esa es mi experiencia. En tan alto porcentaje que podemos darlo por bueno”.

Este es el primer gran error. Nosotros también lo cometimos al hablar del ciclismo y decir que una manzana podrida no puede afectar a todo el cesto. Pero la realidad es que durante un gran período, la inmensa mayoría de los ganadores de Giro, Tour y Vuelta acabaron dando positivo, así que era imposible hablar de una manzana podrida. Pero lo hacíamos para consolarnos. Era una manera de mentirnos. Y es lo mismo que están haciendo ahora en el As con el fútbol y los amaños. Ojo, no es sólo el As. Es algo que repiten todos los medios de comunicación. Pero vayamos un paso más. ¿Por qué se equivoca Alfredo Relaño? Muy sencillo: estamos asumiendo que el Zaragoza se salva de bajar a 2ª División comprando (presuntamente) a sus rivales, pero según los periodistas eso no cuestiona la credibilidad del fútbol. En el propio artículo de Relaño acepta que en las dos-tres últimas jornadas se compran y venden partidos para subir a 1ª, 2ª y 2ª B, pero su conclusión es absurdamente ingenua y dice que eso no afecta a la credibilidad del deporte. ¿No? Esas compras y ventas de partidos están alterando totalmente la competición, desde arriba hasta abajo. Y del mismo modo que está aceptado que se compra y se vende para subir, ¿quién no nos dice que se compra y se vende para ganar un título? ¿O para entrar en la Champions? El modelo del fútbol está puesto en entredicho y deberían tomar medidas drásticas para garantizar la limpieza desde la primera hasta la última jornada. Si admitimos que las tres últimas jornadas son un tráfico de maletines, estamos admitiendo que este deporte está podrido en casi un 10% de sus jornadas y en los momentos decisivos. ¿Y eso no afecta a la credibilidad?

 

EXPLICACIONES ABSURDAS

Vamos ahora con explicaciones absurdas a lo ocurrido. Ahí va una del entrenador del Zaragoza, Javier Aguirre: “He dirigido más de 400 partidos como entrenador en España, no estoy preocupado ni lo más mínimo por este tema”. La frase recuerda palabra por palabra a la mítica expresión del ciclista sancionado por dopaje (ahí está el caso Armstrong): “He pasado más de 400 controles y nunca he dado positivo”.

Ahí va la reacción de Gabi, el entonces capitán: “El presidente del Zaragoza me dijo que necesitaba efectivo, que me ingresaría el dinero en mi cuenta y que yo debía dárselo en metálico”. Esta explicación es todavía más graciosa y absurda. Gabi debería saber que desde hace muchos años ningún juez acepta como defensa la ejecución de órdenes. En los juicios de Nuremberg todos los nazis decían que ellos se habían limitado a cumplir órdenes. Asumiendo esa defensa, sólo se podía condenar a Hitler. En este caso, a otro nivel, por supuesto, estamos ante lo mismo: uno no puede decir que se limitó a cumplir con lo que le pedían, sobre todo cuando lo que le pedían es completamente ilegal. Según la explicación de Gabi, le dan 85.000 euros por transferencia, que él saca del banco y se lo devuelve al presidente en dinero. Es de suponer que él no declara ese dinero en su renta como un ingreso. Por tanto, ¿de qué hablamos? ¿Está Gabi -y los demás- sirviendo como “lavadora” de dinero negro? ¿Está Gabi -y los demás- ayudando a Agapito a descapitalizar el Zaragoza cuando tienen una suspensión de pagos a la vuelta de la esquina? En fin… hay veces que las explicaciones son peores que la realidad.

Y la realidad es difícil de asumir. Pero hasta que uno no reconoce el problema, no empieza a salir de él.