En la hora del adiós a Henning Mankell

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Henning-Mankell

Por problemas laborales no he podido escribir antes pero era un tema pendiente y juntar unas cuantas líneas sobre el maestro Henning Mankell no puede dejar de ser una obligación para todos los que al menos una vez en la vida hemos abierto uno de sus libros, puesto que leer su obra y convertirse en un admirador del escritor sueco son un gesto y una actitud que van irremediablemente unidos.

Mankell, ahora tristemente fallecido tras una larga y dolorosa enfermedad a la que nunca dejó de mirar a los ojos, no es sólo un escritor de novela negra. Es, en realidad, el GRAN ESCRITOR DE NOVELA NEGRA. Pocos escritos nórdicos habían triunfado antes de su éxito. Pero muchos aparecieron en las librerías a raíz del reconocimiento mundial a la prosa de Mankell. El fue el verdadero artífice del éxito de la novela negra de Suecia, Noruega…, una fiebre que tuvo su punto álgido con los libros de Sieg Larsson, quien tal vez haya vendido más ejemplares, pero en ningún caso ha alcanzado la calidad literaria de Mankell.

Todavía recuerdo la persona que me recomendó que leyera por primera vez a Mankell. Fue María Rodríguez, en una de esas interminables noches en META 2MIL en las que pasaban las horas pero no las páginas. Y empecé por uno de los libros de mitad de la serie: La Quinta Mujer. Es posiblemente la mejor de todas las novelas. Esa fue mi gran suerte. Desde ese mismo día supe que estaba enganchado a la magia de un Wallender que escribió mucho y muy variado, pero que pasará a la historia por ser el creador del policía Kurt Wallander, un tipo imperfecto, divorciado, infeliz, contradictorio… Un buen espejo al que asomarse para ver la crisis de una sociedad que pensó que el estado del Bienestar no iba a acabar nunca y que ha terminado chocando de bruces con una multiculturalidad a la que no están demasiado acostumbrados.

En sus libros, Mankell te saca a pasear por las repúblicas Bálticas y la caída del comunismo o por Sudáfrica. Pero la base de sus historias se concentra en Malmo y en Ystad. Y todo gira alrededor de un Wallander que, sin duda alguna, merece un hueco en la historia de la literatura al mismo nivel que Holmes o Poirot. Y no, no hay ninguna exageración en el comentario.

De todas formas, si no le convence mi argumento, ahí va el reto: lea alguna de las novelas de Mankell sobre Wallander. Y ya puestos, comience por la primera: Asesinos sin rostro. Eso sí, cuando se haya convertido en un Mankell-adicto, no podrá decir que no le hemos avisado. Pero es que, cuestiones políticas al margen, Mankell es y ha sido un referente mundial y uno de esos pocos hombres que partiendo de la obra de género -novela negra- ha llegado a la descripción más perfecta del sentido de la literatura: entrener y obligar al lector a que piense. Esa es la mejor de las frases que se puede decir sobre Mankell. Y no es poco dentro del mundo plano en el que vivimos.