Vicente del Bosque no debe seguir al frente de la selección española de fútbol

Estándar

La vida es una constante toma de decisiones y casi siempre suele ser muy complicado saber cuál es el mejor camino en la resolución de los conflictos. Por ejemplo, algunas de las selecciones que van quedándose fuera del Mundial han anunciado casi inmediatamente la destitución y/o dimisión del seleccionador nacional e incluso del presidente de la Federación, como en el caso de Italia. Pero tampoco es una posición mayoritaria. En realidad, depende de la ambición y/o tradición de cada país. En Italia, caer en primera ronda se ha considerado una humillación y el técnico ha dejado su cargo. En España parece que caer en primera ronda no se considera dramático y todo apunta a que Vicente del Bosque continuará en su cargo.

vicente-del-bosqueEs cierto que el fútbol no deja de ser un deporte y que no tiene sentido alguno que por un mal resultado haya que destituir a un entrenador. Es mucho mejor que todo el mundo, empezando por los aficionados, asuman que no siempre se gana y que cambiar al técnico significa muchas veces cambiar una foto por otra, pero en el fondo lo único que se logra es romper un proyecto y tener que volver a empezar de cero repitiendo muchas veces los mismos errores. En ese sentido, el modelo de Ferguson en el Manchester United ha sido digno de elogio por la estabilidad que ha dado al club durante tantos años. Pero el caso de España es bien diferente al del Manchester. Nuestra selección no sólo ha caído en lo deportivo firmando uno de los peores Mundiales que se recuerdan -tres puntos frente a Australia cuando ya nada había en juego-, una derrota clara ante Chile y una goleada ante Holanda. Nuestra selección también ha demostrado que esta generación de futbolistas no estaba preparada para el Mundial y que su líder, Vicente del Bosque, tampoco ha sabido gestionar las relaciones personales ni la capacidad futbolística del grupo.

La convocatoria no tuvo ni pies ni cabeza. España hizo una lista de 23 futbolistas en la que se tuvo en cuenta los méritos pasados mucho más que el presente y/o el futuro. Puestos a asumir que en Brasil no se podía ganar, algo que debió ser evidente tras el baño del pasado año ante Brasil, hubiera sido mejor hacerlo con una generación de jóvenes con los que empezar a pensar en el día de mañana. Pero Vicente del Bosque no tuvo el valor para liderar ese cambio. Justo lo que ahora se le pide que haga. ¡Es paradójico!

La planificación ha sido pésima. Se han jugado amistosos pensando más en hacer caja que en asumir retos complicados. En el fondo, parecíamos más empeñados en llegar al Mundial sin gastar a nuestros futbolistas que en preparar una cita como la de Brasil. Un amistoso contra un rival de entidad podría haber bajado al planeta Tierra a más de uno. Perder a veces es bueno para activar al grupo. Pero jugando contra potencias como El Salvador poco o nada en claro se puede sacar. Victoria cómoda, nadie se siente apretado, hacemos caja y a otra cosa. Además, la idea de llegar a Brasil en el último minuto es incomprensible. Cualquiera que trabaje con deportistas de elite sabe que es necesario llegar al lugar donde se va a competir lo antes posible para adaptarse al calor, la humedad, el cambio horario… Tampoco la elección de la sede parece haber sido muy acertada, puesto que se entrenaba con unas condiciones de frío que luego no existían a la hora de competir.

Y el control del vestuario ha sido nulo. Hemos visto a futbolistas yéndose de cena con sus novias en mitad de la concentración sin respeto alguno hacia el grupo. Hemos visto a futbolistas entrenando desde el pasotismo. Hemos visto a futbolistas anunciando su futuro para 2014-2015 y mostrando la camiseta de su nuevo equipo y hablando de su nuevo proyecto. Hemos visto a futbolistas negociando a tres bandas la rescinsión de su contrato y la firma de uno nuevo con cesión o sin cesión incluida. Con todo esto, parece incluso raro que ese bloque acertara a presentarse con puntualidad a la hora del inicio del partido contra Holanda, porque al final el Mundial parecía lo que menos importaba. E incluso en la derrota hemos visto la peor cara de muchos, con mención especial a un Jordi Alba que no tuvo reparos a la hora de amenazar con “arrancarle la cabeza” a un periodista. Está claro que hemos sabido ganar… pero no hemos tenido la menor dignidad en la derrota. Y cuando alguno ha intentado ejercer la autocrítica, los demás han filtrado su malestar a la prensa certificando que el buen rollo hace muchos años que desapareció.

Con todos esos condicionantes, nos dicen que ahora Vicente del Bosque será capaz de pilotar el nuevo proyecto porque ya no tiene ataduras morales con los hombres que tanto habían logrado en el pasado. Hombre, si es por títulos, Del Bosque debía haber convocado a Gento, que es el ser humano con más Copas de Europa en su casa. Con todos esos condicionantes, nos dice que ahora Vicente del Bosque será capaz de pilotar el nuevo proyecto generando nuevas relaciones y un nuevo clima. Es posible que así sea. Pero la realidad de todos los que trabajamos con grupos humanos indica que será muy difícil. Un jefe que comienza siendo autoritario, puede acabar siendo flexible. Pero un jefe que empieza siendo flexible, tiene muy difícil convertirse en autoritario. Si Del Bosque quiere iniciar un nuevo ciclo, necesita cambiar a muchos jugadores pero sobre todo muchos hábitos. Y el mismo que hasta ahora no lo ha hecho es difícil que pueda hacerlo. En la Federación Española piensan que sí. Ojalá ellos estén en lo cierto. Pero cuando uno ha perdido el respto por su jefe, no lo recupera de la noche a la mañana. Y en ese grupo son demasiados los que no han respetado a Del Bosque. Así que la única solución posible pasaría por eliminarlos a todos ellos del equipo nacional, pero eso no figura en la forma de ser del técnico más laureado de la historia del fútbol español. La solución es complicada… pero recuerda mucho la famosa frase de Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y nosotros parecemos empeñados en hacer lo mismo…

Xavier Sala i Martín, un bufón que me obliga a ser monárquico

Estándar

Xavier Sala i Martín es un señor que en el pasado fue conocido por su indiscutible prestigio internacional como economista. Desde hace muchos años parece haber reconducido su carrera profesional a la de bufón. Y el empleo de este término no es un insulto sino una simple descripción, puesto que parece estar interesado en ir de corte en corte provocando la risa en sus declaraciones. Lo peor de todo es que incluso como bufón resulta realmente malo, puesto que perdió cualquier gracia que pudiera tener.

Veamos su última tontería, una reflexión que obliga a cualquier persona sensata a contestar abrazando la monarquía y declarándose enemigo de cualquier intento de consolidación de una tercera república en nuestro país. Al final, Xavier Sala i Martín no es sino una máquina de creación de monárquicos. Esta mañana Xavier Sala i Martín, suponemos que vestido con una de sus habituales chaquetas de colores llamativos, ha comentado en RAC 1 tres ideas personales que demuestran dos posibilidades que no son excluyentes: es un manipulador o es un analfabeto. Vamos con las ideas:

xavier sala i marti1ª IDEA. “[La abdicación del Rey en su hijo] es profundamente antidemocrática. El nuevo jefe de Estado no será escogido como ocurre en las democracias de verdad, donde hay un proceso electoral”.

El señor Xavier Sala i Martín acaba de demostrar que su dominio de la historia no supera el de la monarquía absoluta. No parece que haya leído muchos libros de historia de los dos últimos siglos. Pero en fin, hagamos un esfuerzo y vamos a explicárselo a él y a todos los que repiten constantemente que si no se puede votar al jefe del Estado es que no hay democracia. Por si no lo saben, en España existe una monarquía parlamentaria, donde el rey reina pero no gobierna y donde el rey no es elegido por el pueblo precisamente para que sea una figura institucional por encima de los enfrentamientos entre partidos de izquierda y derecha y precisamente también porque no va a tener capacidad ejecutiva.

Tal vez Xavier Sala i Martín se sienta muy feliz por su ocurrencia de considerar que España no es una democracia por tener una monarquía parlamentaria. Pero debería reflexionar sobre algunos detalles: ¿está acusando a Bélgica y Holanda de no ser democracias? En ambos países han sustituido recientemente a sus reyes sin referendum. Y cuando Isabel II fallezca en el Reino Unido, tampoco habrá referendum. ¿No es el Reino Unido una democracia? O dicho de otro modo: ¿tampoco lo son Noruega, Dinamarca o Suecia? Todos esos países tienen monarquías parlamentarias, son profundamente democráticos -pocos podemos darles lecciones a los británicos- y además han gozado de una estabilidad política que les ha catapultado a un bienestar económico superior al de la media europea. No parece que les vaya muy mal.

Puestos a poner modelos de sistemas no democráticos, Xavier Sala i Martín -y muchos otros- podrían citar el ejemplo de los hermanos Castro, donde dos “jóvenes promesas” se pasan el testigo de uno al otro siendo ambos ya octogenarios y sin que nadie del pueblo cubano pueda decir ni pío (bueno, son muchos los millones que se han dado a la fuga del país). Y ojo porque esos sí que gobiernan. Ese es un ejemplo correcto de sistema antidemocrático.

SALA-MARTIN-14-6-132ª IDEA. “La abdicación del rey en su hijo es antidemocrática, aunque lo diga la Constitución. La democracia garantiza que puedes quitar a los gobernantes cuando éstos no funcionan. La monarquía, y por tanto la Constitución, impide este mecanismo con el que nos hemos dotado los seres humanos”.

De nuevo el señor Xavier Sala i Martín demuestra que es un analfabeto o un manipulador. La monarquía parlamentaria es profundamente democrática precisamente porque está avalada por la Constitución Española, votada en 1978 por el 87% de los españoles. Por cierto, en Cataluña el número de votos positivos para la Constitución no fue del 87%. Fue el ¡91%!. A Xavier Sala i Martín sólo le ha faltado añadir la última bobada de muchos de los tontos que intentan deformar la realidad y que nos obligan a ser monárquicos: “esa constitución española del 78 no fue votada por toda una generación de gente joven que ahora es la que quiere decidir”. En fin, seamos serios: ¿cuántos estadounidenses han votado la Constitución de Estados Unidos, una ley de ¡1787!? Es fácil contestar: ¡ninguno! Y no por eso deja de ser democrática.

Además, el señor Xavier Sala i Martín demuestra de nuevo su ignorancia al decir que si los gobernantes no funcionan, un sistema democrático debe permitir que sean sustituidos. Por si no lo sabe, la Constitución Española permite la modificación de todos y cada uno de sus artículos. Pero con un sistema rígido, porque no era bueno que una simple mayoría absoluta de un partido permitiera hacer una ley buena sólo para ese partido. Así que la Constitución fijó sus normas de reforma: si usted quiere cambiar la Constitución y cargarse la monarquía, es sencillo. Usted debe crear un partido político, ganar las elecciones y conseguir el 66% de los votos de los diputados. Con ese margen, usted se quita de encima a los Reyes y a toda su familia. Pero lo que no vale es pretender eliminar una monarquía y un sistema que con sus defectos ha funcionado durante casi 40 años sólo por la opinión de tres tertulianos y de un montón de amigos de twitter. Eso, aunque a algunos les haga gracia, todavía no sirve. Y más si usted piensa que la Constitución se aprobó con casi el 90% de los votos y que la ley de esta abdicación va camino de obtener un apoyo similar en las cortes españolas. De todos modos, el día que el republicanismo tenga el 66% de los diputados, ustedes se pueden cargar a los Borbones y yo lo aceptaré sin decir nada que suponga una descalificación de sus hijos. En eso consiste la democracia. Es más, incluso es posible que hasta les vote si resulta que la familia real ha metido la pata estrepitosamente y Felipe VI está repitiendo todos los errores de su padre y ninguno de sus acidertos. Lo que está claro es que no votaré a ningún partido en el que figuren personas como usted. Eso también se lo adelanto.

NIÑA EXORCISTA23ª IDEA: “Aquí hay un señor que nos ha puesto aquí simplemente porque es el hijo. Y no solo el hijo, porque yo ya pienso en la niña. Ahora tendremos aquí a una niña de nueve años, que además se parece la niña del Exorcista, que será la princesa y que estará predestinada a ser la nueva reina”.

Suponemos que a estas alturas el señor Xavier Xala i Martín ya habrá pedido disculpas por su frase. Y no por el hecho de que calificar a una niña de ¡9 años! como la niña del exorcista pueda rozar la consideración de delito por ser una menor de edad sino por el hecho evidente de que el señor Xavier Xala i Martín no puede aceptar que la imagen que todos tengamos de él a partir de ahora sea precisamente la de un sectario capaz de insultar a menores de edad sólo por la ausencia de argumentos.

La futura princesa de Asturias, Leonor, puede ser guapa o fea. En este caso, además, se da la circunstancia de que es un niña más bien agraciada. Pero incluso aunque fuera una niña terriblemente fea… decir en un medio de comunicación que parece la niña del exorcista no hace sino reflejar la catadura moral del interviniente, quien después de esto tendrá a gala que un servidor piense de él que es un mero bufón y que todos sus títulos universitarios en el extranjero no le han servido para algo mucho más importante que ser un brillante economista: tener sensibilidad hacia los menores de edad y especialmente hacia los niños. Ser, en definitiva, una buena persona. Y Xavier Sala i Martín, con o sin rectificación pública de sus palabras, ha demostrado que tiene un problema muy grande en su corazón: el odio. Por eso mismo, uno no puede dejar de pensar que este señor y muchos que como él llevan días y más días hablando desde el odio hacia todos aquellos que no piensen como ellos, me obligan a ser monárquico. Y cada día que pasa, un monárquico más convencido.