La venta del Valencia CF: las mismas mentiras de diferente manera

Estándar

En una novela de Donna Leon, el comisario Brunetti le pregunta a su mujer por qué compra cada día un periódico diferente: los lunes uno de tendencia comunista, los martes otro de línea ultraderechista… El protagonista de la novela le dice si hace eso para descubrir la verdad. Y su mujer, Paola, le responde con ironía: “Para saber la verdad no debes comprar ningún periódico. Yo compro periódicos tan distintos unos de otros para saber de cuántas formas diferentes se pueden contar las mismas mentiras”.

La anécdota encaja como un guante a la historia de la venta del Valencia Club de Fútbol. Por si no lo saben, el Valencia CF ha llegado a una situación límite desde el punto de vista económico: debe mucho dinero a Bankia, pero al mismo tiempo tiene mucho patrimonio. Por eso mismo la situación es límite: si debiera mucho y no tuviera patrimonio, ya habría desaparecido. Y si nos permiten la broma, si debiera poco y tuviera un gran patrimonio, no sería un equipo de fútbol. El Valencia, al fin y al cabo, no es sino un fiel reflejo de la sociedad valenciana y española, puesto que antes de vender el campo/casa viejo, se empezó a construir el campo/casa nuevo. Y cuando estalló la burbuja, se encontró con que nadie le compraba el campo/casa viejo (al menos por la cantidad que necesitaba) y no tenía dinero para acabar el nuevo.

El problema del Valencia es que ha conseguido que haya varios inversores interesados en comprar el equipo. Y eso también es un problema, puesto que la abundancia genera dudas, eso es evidente. Lo es porque además todo el mundo está mintiendo. Vamos por partes:

1. Bankia-Generalitat. Ellos están interesados en vender el club a cualquier oferta que les garantice el pago de toda la deuda (Bankia) y la devolución del aval (Generalitat). Y hasta cierto punto es lógico. Sin embargo, no lo dicen.

2. Amadeo Salvo. Él está interesado en conseguir que el Valencia se venda a cualquier oferta que garantice su presencia al frente del club. Y hasta cierto punto es lógico. Sin embargo, no lo dice.

Llegados a esto punto, lo único claro es que no se gestionado nada bien el proceso de compra-venta del Valencia. Y no era tan difícil. Por ejemplo,

1. La Generalitat. Jamás debería tener voto sobre qué oferta es la mejor. La Generalitat debería haber puesto por escrito sus condiciones: la oferta debe pagar todo lo que debe la Fundación y garantizar que mi aval desaparece. Por tanto, la Generalitat sólo podría tener voz en un aspecto: oferta apta o no apta. Y a partir de ahí, ninguna capacidad de elección.

2. Bankia. Jamás debería tener voto sobre qué oferta es la mejor. Bankia debería haber puesto por escrito sus condiciones: fijar un mínimo que debe ser devuelto (es seguro que habrá quita). Por tanto, Bankia sólo podría tener voz en un aspecto: oferta apta y no apta. Y a partir de ahí, ninguna capacidad de elección.

AMADEO SALVO-AURELIO MARTINEZ3. Amadeo Salvo. Tampoco él debe ser el único hombre que decida el vencedor. Una vez analizadas las ofertas aptas (devuelven el aval y pagan el mínimo exigido por Bankia), las ofertas deberían haberse llevado a la Fundación y a la Junta General de Accionistas y con publicidad (luz y taquígrafos) se debería tomar la decisión.

Sin embargo, todos están jugando dentro del oscurantismo para no desvelar las ofertas, una situación que les permite hablar bien de sus inversores afines y poner a parir a los inversores enemigos. Y lo más triste de todo es que la mayor parte de los periodistas de la ciudad del Turia, como decía Paola en las novelas de Brunetti, se limitan a contar las mismas mentiras, pero de forma diferente, puesto que repiten de forma machacona que fulanito es muy bueno y el otro muy malo (o al revés). O se quedan en posiciones neutras: “La mejor para el Valencia” (que es como no decir nada).

El que mejor se está moviendo desde un punto de vista mediático es el presidente Amadeo Salvo. Eso es indudable. Sólo así se puede entender que la afición no piense que el proyecto de Salvo ha sido en su primer año muy deficitario. No han llegado grandes patrocinios ni ingresos, deportivamente se ha firmado una de las peores temporadas en Liga de la historia, se ha despedido al entrenador, al director técnico, al entrenador del filial… Son muchos los futbolistas importantes que aún no han firmado la renovación mientras se pagan millones por futbolistas que luego no pueden ser inscritos y tienen que ser cedidos o malcedidos. Y, sin embargo, Salvo ha sabido agarrarse a la bandera para lanzar un mensaje que cala fácil: “Bankia no, Salvo sí”. La realidad es muy diferente a ese eslogan. Ojalá el Valencia y sus problemas se resolvieran todos con un eslogan. No es así. Y personalmente tampoco he creído nunca en el multimillonario-filántropo que llega a una ciudad y decide gastar centenares de millones de euros a cambio de nada. Puede haber ocurrido en otros casos (Chelsea, PSG…). Pero el futuro debería pasar mucho más por un esquema humilde y sencillo como el que aplica el Levante: ajustar gastos e ingresos. Pero claro… hablar de sentido común y de humildad no encaja con un mundo en el que se prima la ilusión… aunque detrás del humo no haya nada. Y así nos va, con las mismas mentiras contadas todos los años de forma diferente.