Xavier Sala i Martín, un bufón que me obliga a ser monárquico

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Xavier Sala i Martín es un señor que en el pasado fue conocido por su indiscutible prestigio internacional como economista. Desde hace muchos años parece haber reconducido su carrera profesional a la de bufón. Y el empleo de este término no es un insulto sino una simple descripción, puesto que parece estar interesado en ir de corte en corte provocando la risa en sus declaraciones. Lo peor de todo es que incluso como bufón resulta realmente malo, puesto que perdió cualquier gracia que pudiera tener.

Veamos su última tontería, una reflexión que obliga a cualquier persona sensata a contestar abrazando la monarquía y declarándose enemigo de cualquier intento de consolidación de una tercera república en nuestro país. Al final, Xavier Sala i Martín no es sino una máquina de creación de monárquicos. Esta mañana Xavier Sala i Martín, suponemos que vestido con una de sus habituales chaquetas de colores llamativos, ha comentado en RAC 1 tres ideas personales que demuestran dos posibilidades que no son excluyentes: es un manipulador o es un analfabeto. Vamos con las ideas:

xavier sala i marti1ª IDEA. “[La abdicación del Rey en su hijo] es profundamente antidemocrática. El nuevo jefe de Estado no será escogido como ocurre en las democracias de verdad, donde hay un proceso electoral”.

El señor Xavier Sala i Martín acaba de demostrar que su dominio de la historia no supera el de la monarquía absoluta. No parece que haya leído muchos libros de historia de los dos últimos siglos. Pero en fin, hagamos un esfuerzo y vamos a explicárselo a él y a todos los que repiten constantemente que si no se puede votar al jefe del Estado es que no hay democracia. Por si no lo saben, en España existe una monarquía parlamentaria, donde el rey reina pero no gobierna y donde el rey no es elegido por el pueblo precisamente para que sea una figura institucional por encima de los enfrentamientos entre partidos de izquierda y derecha y precisamente también porque no va a tener capacidad ejecutiva.

Tal vez Xavier Sala i Martín se sienta muy feliz por su ocurrencia de considerar que España no es una democracia por tener una monarquía parlamentaria. Pero debería reflexionar sobre algunos detalles: ¿está acusando a Bélgica y Holanda de no ser democracias? En ambos países han sustituido recientemente a sus reyes sin referendum. Y cuando Isabel II fallezca en el Reino Unido, tampoco habrá referendum. ¿No es el Reino Unido una democracia? O dicho de otro modo: ¿tampoco lo son Noruega, Dinamarca o Suecia? Todos esos países tienen monarquías parlamentarias, son profundamente democráticos -pocos podemos darles lecciones a los británicos- y además han gozado de una estabilidad política que les ha catapultado a un bienestar económico superior al de la media europea. No parece que les vaya muy mal.

Puestos a poner modelos de sistemas no democráticos, Xavier Sala i Martín -y muchos otros- podrían citar el ejemplo de los hermanos Castro, donde dos “jóvenes promesas” se pasan el testigo de uno al otro siendo ambos ya octogenarios y sin que nadie del pueblo cubano pueda decir ni pío (bueno, son muchos los millones que se han dado a la fuga del país). Y ojo porque esos sí que gobiernan. Ese es un ejemplo correcto de sistema antidemocrático.

SALA-MARTIN-14-6-132ª IDEA. “La abdicación del rey en su hijo es antidemocrática, aunque lo diga la Constitución. La democracia garantiza que puedes quitar a los gobernantes cuando éstos no funcionan. La monarquía, y por tanto la Constitución, impide este mecanismo con el que nos hemos dotado los seres humanos”.

De nuevo el señor Xavier Sala i Martín demuestra que es un analfabeto o un manipulador. La monarquía parlamentaria es profundamente democrática precisamente porque está avalada por la Constitución Española, votada en 1978 por el 87% de los españoles. Por cierto, en Cataluña el número de votos positivos para la Constitución no fue del 87%. Fue el ¡91%!. A Xavier Sala i Martín sólo le ha faltado añadir la última bobada de muchos de los tontos que intentan deformar la realidad y que nos obligan a ser monárquicos: “esa constitución española del 78 no fue votada por toda una generación de gente joven que ahora es la que quiere decidir”. En fin, seamos serios: ¿cuántos estadounidenses han votado la Constitución de Estados Unidos, una ley de ¡1787!? Es fácil contestar: ¡ninguno! Y no por eso deja de ser democrática.

Además, el señor Xavier Sala i Martín demuestra de nuevo su ignorancia al decir que si los gobernantes no funcionan, un sistema democrático debe permitir que sean sustituidos. Por si no lo sabe, la Constitución Española permite la modificación de todos y cada uno de sus artículos. Pero con un sistema rígido, porque no era bueno que una simple mayoría absoluta de un partido permitiera hacer una ley buena sólo para ese partido. Así que la Constitución fijó sus normas de reforma: si usted quiere cambiar la Constitución y cargarse la monarquía, es sencillo. Usted debe crear un partido político, ganar las elecciones y conseguir el 66% de los votos de los diputados. Con ese margen, usted se quita de encima a los Reyes y a toda su familia. Pero lo que no vale es pretender eliminar una monarquía y un sistema que con sus defectos ha funcionado durante casi 40 años sólo por la opinión de tres tertulianos y de un montón de amigos de twitter. Eso, aunque a algunos les haga gracia, todavía no sirve. Y más si usted piensa que la Constitución se aprobó con casi el 90% de los votos y que la ley de esta abdicación va camino de obtener un apoyo similar en las cortes españolas. De todos modos, el día que el republicanismo tenga el 66% de los diputados, ustedes se pueden cargar a los Borbones y yo lo aceptaré sin decir nada que suponga una descalificación de sus hijos. En eso consiste la democracia. Es más, incluso es posible que hasta les vote si resulta que la familia real ha metido la pata estrepitosamente y Felipe VI está repitiendo todos los errores de su padre y ninguno de sus acidertos. Lo que está claro es que no votaré a ningún partido en el que figuren personas como usted. Eso también se lo adelanto.

NIÑA EXORCISTA23ª IDEA: “Aquí hay un señor que nos ha puesto aquí simplemente porque es el hijo. Y no solo el hijo, porque yo ya pienso en la niña. Ahora tendremos aquí a una niña de nueve años, que además se parece la niña del Exorcista, que será la princesa y que estará predestinada a ser la nueva reina”.

Suponemos que a estas alturas el señor Xavier Xala i Martín ya habrá pedido disculpas por su frase. Y no por el hecho de que calificar a una niña de ¡9 años! como la niña del exorcista pueda rozar la consideración de delito por ser una menor de edad sino por el hecho evidente de que el señor Xavier Xala i Martín no puede aceptar que la imagen que todos tengamos de él a partir de ahora sea precisamente la de un sectario capaz de insultar a menores de edad sólo por la ausencia de argumentos.

La futura princesa de Asturias, Leonor, puede ser guapa o fea. En este caso, además, se da la circunstancia de que es un niña más bien agraciada. Pero incluso aunque fuera una niña terriblemente fea… decir en un medio de comunicación que parece la niña del exorcista no hace sino reflejar la catadura moral del interviniente, quien después de esto tendrá a gala que un servidor piense de él que es un mero bufón y que todos sus títulos universitarios en el extranjero no le han servido para algo mucho más importante que ser un brillante economista: tener sensibilidad hacia los menores de edad y especialmente hacia los niños. Ser, en definitiva, una buena persona. Y Xavier Sala i Martín, con o sin rectificación pública de sus palabras, ha demostrado que tiene un problema muy grande en su corazón: el odio. Por eso mismo, uno no puede dejar de pensar que este señor y muchos que como él llevan días y más días hablando desde el odio hacia todos aquellos que no piensen como ellos, me obligan a ser monárquico. Y cada día que pasa, un monárquico más convencido.