La mejor película del año: Boyhood

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Dentro del repaso del año 2014, debe haber un hueco para recordar la mejor película vista durante los últimos 12 meses. Y el título indiscutible es para Boyhood. Ahí va la crónica de este relato maravilloso…

Dejando a un lado ese peculiar paciencia de Linklater [el director] para invertir 12 años en un proyecto, vamos al fondo de la historia: es la infancia y adolescencia de un niño de padres divorciados en Estados Unidos. Y no hay nada extraordinario en el relato. El niño no un ningún cerebrito (es más, repite curso tras la separación de sus padres), el niño tampoco es un genio de los deportes… Al final, es un niño cualquiera al que no le ocurre nada extraordinario durante toda su infancia o adolescencia. Y esa es precisamente la grandeza de Linklater, quien consigue entretenernos durante casi tres horas de película haciendo algo que sólo los más grandes consiguen: borrar las barreras de cine y vida consiguiendo que la película se convierta en un pedacito de vida de un grupo de personas. (En eso hay ciertos toques a Rohmer, aunque salvando las distancias de edad y cultura entre ambos).

Boyhood_Momentos_de_una_vida-954973569-largeDurante las tres horas de película vemos al niño cambiar numerosas veces de casas, de amigos, de familias… a cuenta de los tres divorcios de su madre. Y le vemos dirigirse hacia la Universidad con esa mezcla tan propia de los americanos: tienen que madurar para irse a estudiar a miles de kilómetros de sus familias, conseguir dinero para pagarse los estudios… y cuando llegan a la Universidad siguen siendo niños más obsesionados por beber y conocer a chicas que por los estudios. Pero así es la vida misma: invertimos miles de horas en prepararnos para retos para los que no estamos preparados.

La película no es apta para todos los públicos. Si buscas explosiones, disparos, persecuciones arriesgadas, efectos especiales… no vayas a verla. Los grandes efectos especiales que usa Linklater son los de la vida misma: el paso del tiempo. Y no hay ningún efecto especial tan arrollador como ése. Ahora, si tuviste un amor infantil-juvenil al que no has vuelto a ver, si recuerdas con cariño una casa que tus padres decidieron abandonar un día sin que tu supieras muy bien por qué, si echas de menos un lugar al que ibas a veranear en la adolescencia, si un día dejaste en el camino de la adolescencia a un amigo al que añoras… en definitiva, si te interesa la vida, te interesa Linklater y su cine!

PD: El actor Ethan Hawke debería firmar un acuerdo de por vida con Richard Linklater. Nadie como Linklater sabe sacar lo mejor de este hombre que vuelve a ejercer, una vez más, de padre divorciado, buena persona e irresponsable a partes iguales.