Euskadi y Gorka Gerrikagoitia, un proyecto y un director más necesarios que nunca

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En las últimas semanas se ha puesto de moda hablar del futuro del ciclismo español. Y, además, hacerlo para asustarse por la falta de relevo generacional y la escasez de equipos. Sin embargo, desde este blog vamos a ser de nuevo políticamente incorrectos. Sinceramente, ahora mismo el ciclismo español no necesita del nacimiento de tres o cuatro equipos profesionales de golpe o de un par de WorldTour que completen al Movistar. Es más, si somos sinceros y hablamos sin pasión, no tendríamos suficiente talento para completar las plantillas. Ahora mismo y pensando en el futuro, lo que más necesitamos es que un equipo como Euskadi se mantenga y se consolide con la línea de trabajo de 2014 y que hubiera un par de equipos continentales con verdadera vocación de cantera y, sobre todo, que tuvieran a gente como Gorka Gerrikagoitia al frente. De momento, sería más que suficiente.

euskadiEn un país con más tráfico de influencias que habitantes hay que iniciar cualquier alabanza haciendo dos aclaraciones previas: no tengo ningún vínculo profesional ni emocional con el equipo Euskadi y mi relación personal con Gorka Gerrikagoitia no pasa del mero saludo, por tanto, muy lejos de cualquier vínculo de amistad. Eso sí, esa relación desde la distancia no impide que uno no puede dejar de admirar la gran labor que Gorka ha desarrollado en la Fundación Euskadi en 2014. Si uno habla con cualquier ciclista del equipo Euskadi, la respuesta es automática: han crecido muchísimo gracias a la dirección del que fuera ciclista y técnico de Euskaltel.

Si uno analiza con tranquilidad la temporada de Euskadi, verá que los datos son muy buenos: tres victorias de prestigio (una vuelta ante todos los equipos portugueses, una contrarreloj por equipos y una clásica 1.1) y otros 10 puestos de podio son un balance más que positivo. Pero lo mejor no han sido los números sino las sensaciones. Con Gorka se ha visto un equipo Euskadi muy bien trabajado técnica y tácticamente. Dos ejemplos: en el campeonato de España no dudaron a la hora de asumir el mando del pelotón cuando y donde lo debían hacer y no anduvieron lejos de dar la sorpresa… Es más, con un poquito más de ayuda de algún otro equipo, habrían tumbado la fuga de Movistar. En el Circuito de Getxo, con la ayuda de Cofidis, pero también con la decisión valiente de parar a corredores que iban en fuga, han sabido frenar a los escapados y forzar una llegada al sprint en la que han ganado. Y eso tiene mucho mérito cuando uno trabaja con un presupuesto limitadísimo, con ciclistas todos ellos jovencísimos y con la suega al cuello de la falta de continuidad en el horizonte.

Por eso mismo el equipo Euskadi se merece este artículo y todos los del mundo. Pero sobre todo se merece la continuidad deportiva. Y por eso mismo un equipo de verdadero trabajo de cantera como el que ha llevado a cabo Gorka Gerrikagoitia no tiene precio. Bueno, por desgracia sí tiene precio y no parece que estemos encontrando las vías adecuadas para financiarlo. Pero este es el tipo de equipo y el tipo de director que debemos tener en 2015 si queremos volver a contar con una generación brillante a medio y largo plazo.

La París-Niza aún es muy superior a la Tirreno-Adriático

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Durante toda la semana se está debatiendo sobre la París-Niza y la Tirreno-Adriático, las dos carreras más importantes del mes de marzo y ambas pertenencientes a la elite del calendario ciclista mundial. Y la opinión del aficionado es obvia: la Tirreno-Adriático supera a la París-Niza por recorrido, participación… Sin embargo, permítannos que con todo el ánimo de polemizar rompamos en mil pedazos esa idea. No, no es cierto. A día de hoy la París-Niza sigue siendo muy superior a la Tirreno-Adriático.

PODIOPARISNIZA-ASO-P.PERREVEPara demostrarlo podemos comenzar con datos anecdóticos. Por ejemplo, se ha criticado a la París-Niza por el tras coche de un corredor en una etapa sin trascendencia. Pero cabe recordar que eso es responsabilidad única y exclusiva de su equipo y del ciclista y, posteriormente, de los árbitros, que son los que deben castigar la acción. Lo que sí depende de la organización es el apartado de las clasificaciones. Y en ese punto concreto, la París-Niza funciona como un reloj y la Tirreno-Adriático como un casino, puesto que muchas horas después de acabar la prueba seguimos con un top10 de etapa y general. En cambio, la prueba francesa apenas tarda unos pocos minutos en ofrecer la clasificación completa.

Pero dejemos a un lado las anécdotas y vayamos a lo importante: ¿para qué compiten los ciclistas? Tal vez algún aficionado pierda el foco, pero se corre sólo por un objetivo: conseguir publicidad para los patrocinadores. Y en ese apartado no hay duda alguna: la París-Niza barre a la Tirreno-Adriático.

Los datos de audiencia del WorldTour de 2012 -los últimos que poseemos, pero son similares a los del último lustro- no dejan lugar a la duda: la París-Niza es la cuarta carrera del mundo que más audiencia televisiva consigue, sólo superada por Tour, Giro y Vuelta. En 2012, por ejemplo, la París-Niza acumuló una audiencia de 125 millones de espectadores. ¿Y la Tirreno? Sólo logró 45 millones. Es más, entre Tirreno y Milán-San Remo, se quedaron en 68 millones, es decir, poco más que la mitad de espectadores que la París-Niza.

Algunos pueden argumentar -con razón- que esas audiencias millonarias son conseguidas por ASO gracias a vender un paquete completo a las televisiones: cuando compras el Tour, ASO te vende Dauphiné, París-Niza… Como decíamos, tienen razón. Pero eso no quita un ápice a un detalle básico: en España y sin parabólica, se ha podido ver la París-Niza en directo todos los días. Pero no se han podido ver los magníficos recorridos y las extraordinarias prestaciones de Alberto Contador en la Tirreno. ¿Es mejor carrera la italiana? ¿Tiene mejor participación? Cada uno tendrá su opinión. Lo que está claro es que Ag2r y Lampre-Merida, por ejemplo, han acertado llevando a Betancur y Rui Costa a la París-Niza. Han conseguido que sus patrocinadores sean vistos por más de 100 millones de espectadores… Con la Tirreno, eso no habría sido posible. Y cuando acabe la temporada y las marcas reciban los datos de las audiencias televisivas no recordarán si el trazado fue muy montañoso o poco. Verán los millones de aficionados que siguieron las evoluciones de la carrera donde sus nombres fueron recitados una y otra vez. Lo dicho, con ánimo de polemizar, la París-Niza es aún muy superior a la Tirreno-Adriático.

@JQuintana76

Foto: ASO