Lo último en dopaje: bueyes que dan positivo por dueños que son muy burros

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La noticia saltó a finales de agosto… pero se ha hecho poco hincapié y nunca viene mal repescarla. Para conocer la historia hay que ir a Erandio Goikoa y pensar en los deportes rurales vascos. Uno de los que tiene más aceptación entre el público es una especie de tiro y arrastre (de una piedra), pero con bueyes. El escándalo saltó en las fiestas de Andra Mari cuando dos de los bueyes cayeron fulminados. Muertos. Ahora la pregunta es: ¿estaban dopados? Nadie puede saberlo a ciencia cierta hasta que no acaben todos los controles. Las primeras informaciones periodísticas son tajantes y hablan de dopaje ya verificado en las analíticas, aunque no se haya especificado la sustancia. Así que la posibilidad del dopaje parece la más verosímil después de que los técnicos de la Diputación se hayan puestos manos a la obra, con análisis de los cadáveres incluidos. El problema para los propietarios es que si han dopado a sus bueyes se arriesgan a una condena por maltrato animal, al margen de quedar excluidos de estas competiciones durante seis meses.

DIARIO VASCOFOTO DIARIO VASCO (Ajena a la información del dopaje)

La posibilidad de que esos bueyes fallecieran por dopaje no es ninguna elucubración fantasiosa. Ya ha habido en el pasado muchos bueyes que han dado positivo con Flunixin, un antiinflamatorio, o con estimulantes como cafeína-pentoxifilina. Y ojo a los datos del año pasado: 40 controles realizados y cinco positivos, es decir, más de un 10 por 100. Como todo el mundo comprenderá, ninguno de esos bueyes se pasó por la farmacia para comprarse los antiinflamatorios y así rendir más en la siguiente competición. ¿Así que hablamos de bueyes dopados o de dueños que son muy burros?

El caso del dopaje en este tipo de deporte viene a certificar una de las claves por las que el dopaje ha existido, existe y existirá: el egoísmo del ser humano.