El Tour de Pekín y el sentido del ciclismo

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En mis tiempos de director de META 2MIL, sólo hubo dos veces que la Unión Ciclista Internacional nos hizo llegar su descontento hacia alguna de nuestras informaciones. Tenía su gracia que en Aigle se preocuparan de un medio pequeño como era el nuestro. Pero resultó todavía más curioso ver cuándo y por qué les llegó a preocupar nuestra línea editorial.

Una de esas dos ocasiones fue por las entrevistas realizadas a Gregorio Moreno. Este buen hombre -en todo el sentido de la palabra- quería llegar a la presidencia de la UCI, entre otras cosas porque consideraba que el WorldTour iba a destrozar la clase media del ciclismo profesional tanto por lo que a equipos respecta como por lo que a carreras se refiere. Y lo cierto es que acertó de lleno en su profecía, aunque no en su camino electoral. Perdió ante Pat McQuaid.

PEKINFOTO DE PEKÍN (www.elconfidencial.com)

Y la segunda ocasión en que la UCI mostró su descontento fue ante las críticas de META 2MIL a la primera edición del Tour de Pekín. Dijimos por aquel entonces que organizar una carrera sin tradición metiéndola desde el segundo uno en el WorldTour era una injusticia respecto al resto de pruebas. Dijimos también que los recorridos eran francamente mejorables -han ido mejorando con los años, por cierto-. Y, por último, dijimos que la contaminación hacía inviable una carrera en Pekín. Y lo hicimos con declaraciones de varios ciclistas que habían corrido allí. Ese punto en concreto fue el que peor sentó. Nos dijeron que hablábamos desde el desconocimiento y/o la mala fe.

Lo cierto es que han pasado los años y hemos vivido el esperpento de tener que recortar una etapa por la contaminación (ocurrió en la 2ª etapa del Tour de Pekín de 2014). Y ya sabemos que no habrá carrera en 2015, algo habitual cuando se crea una prueba sin una fortaleza suficiente en los cimientos.

Dejando a un lado, por tanto, aquella anécdota de las conversaciones con la UCI, hay algo que muchas veces se olvida y que no debería dejarse pasar por alto. ¿Para qué se organiza una carrera ciclista? Como ustedes comprenderán, China no organiza una carrera para ofrecer una competición a sus deportistas, puesto que apenas hay chinos con nivel competitivo suficiente para correr en el WorldTour. China tampoco organiza la carrera para ganar dinero, puesto que la prueba le obliga a rascarse el bolsillo. Lo cierto es que parece que China, como Qatar, Omán o Dubai, parecen tener tanto dinero que no saben muy bien en qué invertirlo. Pero… ¿para qué? Resulta obvio que con el ciclismo lo que uno puede conseguir es ofrecer una imagen de tu país/región/ciudad a cientos de millones de personas. Ese es el gran atractivo del ciclismo, algo que no puede imitar casi ningún deporte, puesto que un partido de fútbol sólo ofrece la visión de un estadio de hierba sin que nadie vea nada más.

¿Y qué está ofreciendo China al mundo? Pues la contaminación, es decir, la peor cara del país. Esto me hace recordar otra anécdota sobre China y el ciclismo. Ocurrió en el Tour de Qinghai Lake. Durante la presentación de los equipos -el día antes de iniciarse la prueba- se desató una tormenta espectacular. Llovió como si fuera el diluvio universal. Los corredores, a cubierto, estaban asustados… sobre todo porque el estadio estaba lleno de público y nadie se movía. Todos esperaban mojándose y al aire libre a que los ciclistas fueran presentados. Y los ciclistas se preguntaban… cuántos de esos espectadores estaban allí libremente. Ese es el otro problema de China y que aparece en cuanto uno rasca la superficie.