Pep Guardiola, en la encrucijada de su carrera como entrenador

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Dos cazadores alquilan un avión. Cazan dos búfalos y cuando tienen que volver a casa el piloto les dice que el peso es excesivo y deben dejar uno en tierra. Uno de los cazadores le explica que el año anterior cargaron dos búfalos en un avión exactamente igual al suyo. El piloto, con dudas, decide intentarlo y… se estrellan. Cuando salen a rastras del avión, uno de los cazadores le pregunta al otro dónde cree que deben estar. Y el cazador dice: a unos dos kilómetros a la izquierda de donde nos estrellamos el año pasado.

La historia viene a cuento de lo visto ayer en el Bayern-Real Madrid. Pep Guardiola es un entrenador con un currículum indiscutible: dos Champion y una lista enorme de ligas, copas, supercopas… Pero Guardiola tiene un único esquema: posesión de balón. No hay plan B. Ese sistema le permitió sus grandes éxitos. Pero no hay que olvidar que perdió unas semifinales contra el Inter de Mourinho por 4-2 y otras contra el Chelsea por 3-2. Eran avisos de lo que ha llegado este año: 5-0 en el global. Por primera vez, uno de los equipos de Guardiola es borrado del campo.

¿Soluciones? Guardiola puede empeñarse en querer subir en el avión con dos búfalos. Eso diría mucho del convencimiento en sus ideas, pero muy poco de su capacidad de adaptación. En el ajedrez -y el fútbol tiene parte de ello- no es posible jugar siempre con el mismo sistema de ataque y defensa porque los rivales mejoran y mejoran en su gestión de ese tipo de partidas. Y eso es lo que le está ocurriendo a Guardiola: los rivales saben que deben defender con 4-4-2 y buscar contras. Claro, cuando tú tienes a gente como Xavi o Iniesta, fallas muy pocos pases. Y cuando tienes a Messi, siempre hay una solución mágica para romper la lata. Pero cuando tienes a jugadores físicos y potentes como los alemanes… esa obsesión por tener el balón no parece lógica.

Lo de Guardiola en el Bayern es como si Laso se empeñara en jugar al contraataque con un equipo como el FC Barcelona de baloncesto. No es posible. Cada equipo tiene sus virtudes y sus defectos. Y ahora es cuando Guardiola se debe enfrentar a su particular encrucijada: puede intentar que el Bayern se adapta a su filosofía, pero eso supondrá cargarse a media docena de “vacas sagradas” del equipo y traer a otra media docena de jugadores de toque. O puede pensar que Heynckes ya supo sacar jugo a esa misma plantilla con un plan muy diferente. Lo que no puede hacer, bajo ningún concepto, es seguir con una plantilla como la del Bayern actual, pero intentando jugar como el Barcelona de la mejor época de Messi, Xavi e Iniesta. Si lo hace… se estrellará de nuevo, dos kilómetros al Este o al Oeste. Pero el avión no llegará a buen puerto.