El deportista mejor pagado del mundo es el peor de los bad boys

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El deporte profesional mueve miles de millones de euros. Y los deportistas quieren -necesitan- tener una buena imagen, aunque no siempre es así. Como dijimos ayer en este mismo blog, los bad boys de los Detroit Pistons (NBA) fueron un ejemplo de todo lo contrario. Pero es que hay un caso todavía más evidente: el del deportista mejor pagado del mundo, un auténtico bad boy (chico malo) que está orgulloso de serlo y que se ha ganado el título de ser el hombre más odiado en el planeta Tierra. Es Floyd Mayweather. Sí, ese que posa orgulloso junto a dos de sus cochazos.

floyd4Floyd Mayweather es un boxeador de 36 años que acumula un récord realmente espectacular: 45 combates y 45 victorias. Además, no sólo es que no ha perdido nunca un combate. En realidad, jamás ha besado la lona. Nunca ha recibido una cuenta de protección, lo que significa que jamás se ha visto cerca de perder por KO pero es que ni siquiera se ha trastabillado por un golpe o se ha caído aunque sea por un mal apoyo en 45 combates, algo realmente histórico. Eso certifica la gran virtud de Mayweather: su defensa. En ese sentido, es indiscutible que Mayweather es técnicamente uno de los tres mejores boxeadores de todos los tiempos. Pero también es el más polémico.

FLOYD5

Floyd Mayweather es hijo y sobrino de boxeadores. Su tío ya fue campeón mundial y es su entrenador, aunque en realidad su sabiduría boxística está fuera de cualquier duda. También su capacidad para convertirse en un ser odiado por la mayoría y querido por una minoría. ¿Saben cuál es su apodo? Pues el propio Mayweather ha cambiado su “chico guapo” anterior por un más contundente Floyd “Money” Mayweather (es decir, Floyd “Dinero” Mayweather). Además, y por si hay dudas le encanta rodearse de gente como Justin Bieber, lo que todavía genera más odio en las redes sociales.

floyd2En los últimos tiempos, Mayweather se ha hecho famoso por sus vídeos obscenos en los que maneja los fajos de billetes de mil dólares como si fueran calderilla.  Estos son los vídeos más famosos y polémicos: VÍDEO 1 y VÍDEO 2.

floyd6Ahí tienen una foto de Mayweather leyendo la prensa mientras un montón de fajos de billetes adornan su mesa. Esa imagen de bad boy de Mayweather no es flor de un día. Él trabaja duro para conseguirla tanto dentro como fuera del ring. El caso más evidente fue lo que ocurrió en su combate con Víctor Ortiz.

Mayweather tenía a Ortiz completamente desesperado. Ortiz, en un momento dado, intenta lanzar un cabezazo a Mayweather. El árbitro para el combate y quita un punto a Ortiz y le amonesta. Ortiz comprende su error y trata de pedir perdón a Mayweather… pero éste aprovecha el momento para colocar dos manos y ganar por KO a un Ortiz que cuando comprendió lo sucedido, ya estaba en el suelo más de 10 segundos. ¿Increíble? No, miren el VÍDEO 3.

Luego, tras ser silbado por todo el estadio, Mayweather concede una entrevista a una institución del boxeo como es Larry Merchant (periodista especializado en boxeo). La entrevista sube de tono hasta que Mayweather acaba insultando a Merchant y pidiendo que sea despedido (“no vales una mierda, deberían despedirte”) y el periodista, con 82 años, no se corta un pelo: “me gustaría tener 50 años menos para patearte el culo”. VÍDEO 4

floyd3De todos modos y fuera de cualquier polémica, también es de justicia ofrecer algunas imágenes de Floyd Mayweather boxeando. VÍDEO 5. Y es que no debe olvidarse la esencia de Mayweather, un boxeador que en 2007 decide dejar el boxeo porque se aburre… y dos años después vuelve a los cuadrilateros y da una exhibición ante Juan Manuel Márquez. Su preparación física, su capacidad de trabajo, sus reflejos, su técnica… están fuera de cualquier duda. Y la lista de rivales a los que ha apabullado es realmente completa, con un único lunar: no haber querido pelear nunca contra Manny Pacquiado.

Por cierto, por si no lo sabían, Mayweather ganó en 2012 un total de 85 millones de dólares (el deportista mejor pagado del mundo). Y eso cuando no hace alguna de las suyas y se apuesta casi seis millones de dólares a que Miami vence en la NBA a Indiana, apuesta que le permitió embolsarse 11 millones.

Nadie (o casi nadie) quiere ser un bad boy

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Los patrocinadores son cada vez más importantes en los ingresos de los deportistas y, por tanto, en la imagen que todos intentan transmitir a la sociedad. Por eso mismo parece claro que una imagen pública intachable es necesaria para ganarse el corazón de los aficionados y, al mismo tiempo, para incrementar la cuenta corriente. Viene esto a cuento de lo sucedido con el polémico vídeo de Jorge Lorenzo, donde se mostraba su casa. El piloto ya ha forzado a su sponsor e ideólogo del vídeo (Monster) a que lo borre y también ha pedido disculpas públicamente. Pero no siempre ocurre eso. Hay algunos deportistas que disfrutan ejerciendo de “bad boys” (chicos malos).

Hoy toca hablar de tiempos pasados en el deporte, aunque no tan lejanos. Y, sobre todo, toca hablar de Estados Unidos, un país donde sí es posible hacer carrera -y ganar mucho dinero- con una impecable imagen de “malote”. Eso es lo que ocurrió en la liga más profesional de todas cuentas se organizan en el mundo: la NBA de baloncesto.

DETROIT PISTONSCon unos Boston Celtics (Larry Bird) y unos Los Angeles Lakers (Magic Johnson) en decadencia y frente a unos Chicago Bulls (Michael Jordan) emergentes pero todavía no dominadores, aparecieron un grupo de canallas que jugaban realmente bien al baloncesto pero que además aprovechan cualquier triquiñuela posible para descentrar a sus rivales y muy especialmente a las estrellas de los equipos contrarios. ¿De quién hablamos? Los amantes del baloncesto seguro que lo recuerdan: los bad boys, los Detroit Pistons.

Si uno quiere echar mano de la nostalgia, puede hacerlo con este vídeo de poco más de cuatro minutos. Es suficiente para ver a todos y cada uno de los jugadores de Detroit repartiendo palos a sus rivales. Y entre todos destaca con luz propia Bill Laimbeer, un pivot que ni era alto, ni era rápido ni tenía un técnica especialmente pulida, pero que sabía sacar de quicio a todos sus rivales y coger más rebotes que nadie por partido.

Con su cara de no haber roto un plato, Laimbeer aparece en el vídeo pidiendo una y otra vez a la afición rival que les gritasen más y les insultasen con más ahínco (por cierto, Laimbeer ha sido posteriormente un entrenador de éxito en el baloncesto femenino, con varios títulos en la NBA de mujeres).

Esa (el odio de los rivales) era la fuerza de unos Pistons que ganaron la NBA en 1989 y 1990 con jugadores de calidad como Isaiah Thomas, Joe Dumars, Vinnie Johnson (microhondas) y, por supuesto, el inconfundible Dennis Rodman, quien posteriormente ha seguido ejerciendo de bad boy y de asesor del presidente de Corea del Norte, valga la redundancia.

DENIS RODMAN-OPEN SPORTSFOTO: OPEN SPORTS

Tal vez las grandes multinacionales que hoy dominan el deporte no consentirían que unos chicos como los que formaron aquel mítico grupo ganaran la NBA. Tal vez sea más oportuno pedir a todo el mundo que se comporte en una línea de corrección y de ética. Tal vez el deporte sea el mejor vehículo para enseñar a los jóvenes valores como la cultura del esfuerzo. Tal vez sea así. Pero en nuestra historia también hay bad boys que consiguen triunfar dentro y fuera de la cancha con un estilo absolutamente canalla. Son los menos, pero los hay, aunque Jorge Lorenzo y sus agentes hayan querido rápidamente limpiar su imagen y desmarcarse de cualquier tipo de polémica.

PD: Si alguien piensa que el modelo de “bad boy” sólo es aplicable al deporte, está equivocado. En el mundo de la moda, por ejemplo, hay una “bad girl” que también asombra al mundo entero. Se trata de Kate Moss, una supermodelo que en su carrera artística puede presumir de haber cometido todos los errores posibles y de haber transmitido siempre la peor imagen posible. Y, sin embargo, sigue facturando millones y millones de euros y los grandes modistos la tienen como icono a pesar de que a la mayor parte de los seres humanos no nos hagan ninguna gracia ni sus huesos (puesto que es lo más destacable en su anatomía) ni sus escándalos, con sesiones de drogadicción incluidas. Misterios de la vida y es que ser “bad girl” también parece rentable.