Amadeo Salvo debe elegir su modelo de monarquía: Amadeo I o Felipe VI

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Amadeo Salvo, presidente del Valencia Club de Fútbol, notificó ayer mismo a Juan Antonio Pizzi que no será el entrenador del equipo la próxima temporada. Al parecer, Salvo le explicó a Pizzi que en el club manda Peter Lim: “Te ha tocado a ti”, afirma la prensa local que le dijo el presidente al entrenador. Lo que todavía no sabemos es qué camino quiere tomar el hasta ahora todo-poderoso monarca del Valencia.

AMADEO SALVO-AURELIO MARTINEZLa realidad es que desde su llegada a la presidencia del Valencia, Amadeo Salvo ha demostrado ser un estratega mucho mejor que sus rivales. Paso a paso ha ido doblegando la opinión y los intereses de Bankia (aunque al final el banco ha sabido sacar su tajada) y poderosos medios de comunicación-presión. Pero su aventura ha llegado al punto final. Amadeo Salvo pasa a ser, lo quiera o no, un rey sin poder. Ahora todas las decisiones se tomarán entre Peter Lim y su socio, Jorge Mendes. Y por tanto llega el momento de su decisión más importante: convertirse en una nueva versión de Amadeo I o emular a Felipe VI.

Amadeo I fue rey de España apenas dos años. Fue llamado por las cortes para convertirse en jefe de Estado y cuando vio que la situación se volvía complicada incluso para su cuello, decidió marcharse del país a la carrera. Amadeo Salvo está en una situación similar. Ahora debe dar la cara por decisiones que ya no toma. Por ejemplo, él había garantizado y dado la palabra a Pizzi. Y la realidad es que Pizzi no va a seguir. Su palabra, por tanto, no vale nada. Y ante esa situación una posibilidad es tomar el mismo camino que Amadeo I y marcharse a casa dejando la corona para algún otro valenciano que no tenga problmea en convertise en el portavoz de Lim y Mendes y, si vienen mal dadas, en recibir las bofetadas que ni Lim ni Mendes escucharán desde el palco de Mestalla.

Felipe VI todavía no existe. Será coronado con ese nombre esta misma semana. El príncipe Felipe tiene como único objetivo mantenerse como jefe de Estado y no pondrá reparo alguno en ejercer la función que marca la Constitución Española: pura representación sin ningún poder ejecutivo. Esa es la segunda posibilidad para Amadeo Salvo: dedicarse a presidir el palco de Mestalla, viajar a ver peñas, saludar niños… y dejar que todos los fichajes, altas y bajas se hagan desde el sudeste asiático y desde Portugal.

¿Qué camino tomará Amadeo Salvo? La primera opción es abandonar su corona. La segunda posibilidad es convertirse en figura decorativa con la única función de ejercer un cargo representativo sin mando alguno en plaza. El tiempo se acaba para él. Es momento para pensar… y decidir.