El mejor libro de 2015 (español): Puerto escondido, de María Oruña

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Compré el libro antes de un viaje, casi sin fijarme en el argumento y con muchos prejuicios hacia la novela, así que arrancaba la lectura sin ningún tipo de buena predisposición hacia los personajes o la autora. Pero la historia funciona bien desde las primeras líneas y sirve para borrar cualquier tipo de prejuicio. María Oruña consigue que considere Puerto escondido como el mejor libro español que he leído en 2015. Y lo hace gracias a lo mejor que se puede decir de un escritor: engancha y entretiene.

El argumento es sencillo: aparece el cadáver de un bebé en una casa de Suances (Cantabria). A partir de ahí iremos conociendo dos tramas paralelas: una centrada en la investigación de ese cadáver (la actualidad) y otra basada en los tiempos de la Guerra Civil y los “maquis”, con otro asesinato de por medio, historias que acabarán uniéndose en un mismo punto y que harán saltar por los aires la tranquilidad de los dos protagonistas: el medio británico Olivier, propietario de la casa donde aparece el bebé muerto, y la Guardia Civil Valentina Redondo.

La prosa es sencilla. El argumento y la forma también lo son, aunque haya constantes saltos temporales. Pero el libro se deja leer con facilidad. No es, por tanto, ninguna obra complicada y resulta recomendable para todos los públicos y gustos, especialmente para lectores interesados en novela negra y en Cantabria, puesto que gran parte de la trama se desarrolla entre Comillas, Santillana del Mar, Suances, Hinojedo, Torrelavega o Santander.

Lo mejor, sin duda alguna, es la creación de personajes con gancho, como la Guardia Civil Valentina Redondo, que es la jefe de las investigaciones policiales. Es un personaje con el que se pueden seguir construyendo historias y eso parece que es lo que quiere y tiene pensado la autora. Lo peor: la promoción de María Oruña como la nueva Dolores Redondo, etiqueta totalmente innecesaria. Sinceramente y después de haber leído los dos primeros libros de ambas autoras, no hay muchas similitudes. Sí, se trata de novelas negras, ambientadas en el norte de España, con mujeres como líderes de la investigación policial… Pero el libro de María Oruña está mucho mejor escrito.

 

La guerra UCI-ASO y el punto de no retorno

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Los titulares han sido llamativos: el Tour de Francia y la Vuelta a España se salen del WorldTour. Guerra entre UCI (Unión Ciclista Internacional) y ASO (organizador del Tour). Pero la realidad, como casi siempre, es mucho más compleja. Como bien explicó Biciclismo, el Tour de Francia y la Vuelta a España no se han salido de ningún WorldTour. Lo único que han hecho es decir que en mayo de 2016 solicitarán ese descenso de categoría para 2017. Es decir, amenazan… pero dejan todo el tiempo del mundo para negociar. Es, por tanto, una postura inteligente. O no, que diría Mariano Rajoy.

La amenaza de ASO da tiempo a Velon (organización que aglutina a la mayor parte de los equipos WorldTour) para reaccionar. Y es que no hablamos de una guerra entre UCI y ASO sino de una guerra entre ASO y los equipos por la propiedad del negocio. En el fútbol o en el baloncesto… el negocio es de los clubes. Y la guerra siempre ha sido entre clubes y federación. En el ciclismo resulta muy diferente porque al margen de los clubes (equipos) es necesaria la presencia de un organizador que se encargue de diseñar recorridos, contratar hoteles, coordinar el tráfico con la policía local… y, en definitiva, buscar los recursos para que la prueba sea un éxito. Y también es necesaria la federación. Por tanto, hablamos de un negocio, el ciclismo profesional, en el que hay tres comensales: equipos, federación y organizadores. Son más a repartir y como suele ocurrir nadie se preocupa por hacer la tarta más grande. La única preocupación parece pasar por conseguir que tu pedazo de tarta sea el mayor posible.

La decisión del Tour y la Vuelta supone una amenaza absoluta para los equipos. Con la condición de HC, los equipos no tienen garantizada su presencia en la carrera más importante del mundo. Es más, cuatro de los 18 WorldTour ya saben que se quedarán fuera. Y evidentemente no será ninguno de los franceses, por lo que el riesgo para los miembros de Velon es altísimo. ¿Respuestas? Como suele suceder ante un conflicto y eso ya lo decía Maquiavelo, la única respuesta que pueden dar los equipos es:

1. Rendirse. Ponerse del lado de ASO, dejar en la estacada a la UCI y abandonar la idea de la reforma del WorldTour. En ese caso, resulta evidente que la UCI frenará en seco todos los proyectos de cambio, las grandes carreras de ASO seguirán en el WorldTour y se mantendrá el “status quo”. Es decir, todo seguirá igual. Pero Velon habrá fracasado en su proyecto y los equipos jamás conseguirán tener su parte de los derechos televisivos. Eso sí, conseguirán cierta estabilidad reglamentaria.

2. Asesinar al rival. Llevar el enfrentamiento con ASO al punto de no retorno. ¿Cómo? Muy sencillo: despreciando todas sus carreras. Eso es fácil: llevar a ciclistas sub-23 a París-Niza y viajar con todas las figuras a la Tirreno. Y hacer lo mismo con Dauphiné y Suiza. Serán dos avisos… pero nunca será suficiente. Velon -y los equipos WorldTour- necesitan buscar un socio financiero/logístico para lanzarse a una aventura mucho más arriesgada: crear una prueba por etapas de 21 días en el mes de julio de 2017. Para eso pueden negociar con RCS -Giro de Italia- o pueden buscar un magnate de los negocios que esté dispuesto a crear una carrera alternativa al Tour. O ambas cosas. Evidentemente, montar una carrera de 21 días es muy difícil. Pero no resulta imposible. Los derechos de televisión del Tour de Francia están comprados… y muchas cadenas no querrán invertir en una prueba alternativa. Pero… ¿usted prefiere ver un Tour de Francia con equipos WorldTour franceses y sin figuras o un Tour de Europa con Nairo Quintana, Chris Froome, Peter Sagan…? Evidentemente, el Tour tiene la tradición y los contactos. Pero sin las figuras… no puede resistir el pulso más de un año.

Esto mismo sucedió en el baloncesto europeo, cuando durante una temporada hubo dos Copas de Europa, la impulsada por los clubes -o algunos clubes- y la impulsada por la Federación. Al final, la federación tuvo que ceder el control a los clubes, quienes ganaron el pulso. ¿Serán los equipos capaces de llevar el órdago hasta el final? La historia demuestra que no, que los equipos siempre acaban cediendo al Tour de Francia. Por eso ASO gana cada vez más dinero. Y por eso los equipos son cada vez más débiles. De todos modos, la historia no está escrita. No hay ningún tipo de determinismo histórico que garantice el futuro. Ni tampoco podemos decir que una opción sea mejor que la otra. Todo depende de cómo se gestione el enfrentamiento. Lo que está claro es que si Velon quiere reaccionar… ahora tiene tiempo para hacerlo. Eso es lo único que ASO no ha sabido calcular. Ha dejado tiempo para que el enemigo se puede organizar. Mala elección. Titular llamativo con el descenso de categoría de las carreras… pero decisión equivocada desde el punto de vista estratégico.

Oleg Tinkov no ha entendido nada

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El ruso Oleg Tinkov ha concedido recientemente una entrevista a Cyclingnews.com. En la web biciciclismo.com puede leerse una traducción al castellano de sus siempre interesantes reflexiones. Tinkov lanza dos mensajes claros: ha intentado cambiar el ciclismo y ha fracasado en su intento. Y por eso mismo dejará de patrocinar el Tinkoff-Saxo a finales de 2016 y venderá el equipo al que más le pague.

Sobre los intentos de cambiar el ciclismo, poco o nada podemos decir. Resulta obvio que el ciclismo necesita de muchos cambios. Tal vez la de Tinkov no haya sido la mejor fórmula para promover esos cambios. El dice haberse sentido como Don Quijote. Y lo cierto es que alguien debería recordarle que Don Quijote no era un reformista de la sociedad sino un trastornado. Pero dejando a un lado la anécdota, vayamos a lo importante: ¿a quién le va a vender su equipo? ¡A nadie!

Lo que Oleg Tinkov no ha entendido es que su equipo ahora mismo no vale nada. En los mercados, y seguro que él lo sabe muy bien y, por supuesto, infinitamente mejor que un servidor, todo depende de la oferta y la demanda. Y ahora mismo no hay una gran demanda de plazas dentro del WorldTour porque el coste -10 millones de euros- no invita a que decenas de empresas se lancen de cabeza. En ese mismo sentido, tampoco vale nada el equipo Movistar, el mejor del mundo en 2015. Como no lo valió en su día Euskaltel. ¿Cuánto pagaron por el equipo vasco cuando desapareció? 0 euros. Y eso es lo mismo que le pagarán a él por su equipo. Dice el artículo que Tinkov pagó 6 millones a Riis y 1 millón más por cada temporada. Eso resulta difícil de demostrar. Es algo que personalmente desconozco por completo. Pero sí tengo muy claro que los equipos WorldTour no valen nada porque no hay presión de marcas para entrar. Valen lo que se pueda sacar por sus bicicletas de segunda mano, sus autobuses y sus camiones. Poco más…

A finales de 2016 se aprobarán licencias para tres temporadas para 2017-2018-2019. Pero ahora mismo hay 18 aspirantes, aunque en realidad deberíamos hablar de 17 si eliminamos ya el equipo de Tinkov. Por  tanto, cualquiera que quiera convertirse en WorldTour, lo tiene sencillo: pide la licencia, ficha un par de corredores con buenos puntos en el WorldTour y está dentro sin necesidad de tener que pasar por la caja de Tinkov.

Tinkov afirma que él tiene firmados a Sagan y Majka para 2017 y que cualquiera que compre su equipo se quedará con esos dos contratos. Lo que no sabe -o no quiere decir públicamente- es que muchos van a jugar al gato y al ratón con él. ¿Cómo? Si Sagan tiene firmado un contrato de cuatro millones, ofrecerán dos… y esperarán pacientemente a que Tinkov tenga que pagar los otros dos. Es decir, Sagan tiene garantizado ese contrato. Y es cierto que alguien puede ponerse nervioso y pagar a Tinkov una millonada por el equipo para quedarse con esos contratos millonarios de Sagan y Majka, pero también pueden esperar pacientemente a que el equipo sea declarado en bancarrota para entonces ir a firmarles a bajo precio. Eso es lo que Tinkov de momento no ve.

El empresario ruso incluso especula con la posibilidad de que sea el dueño de CCC quien quiera comprarle su licencia. Pero como decíamos anteriormente, si CCC firma a un par de ciclistas buenos, estará en el WorldTour… sin pagar nada a Tinkov. Ejemplo: cualquier equipo que hubiera firmado a Rigoberto Urán (por poner un ejemplo) para 2016 habría acabado metiéndose en el WorldTour sin necesidad de pagar nada por la propiedad de ningún equipo.

Algo diferente ocurrirá cuando tengamos licencias por tres años, sin posibilidad de ascenso o descenso en ese período. Y, sobre todo, algo diferente ocurrirá cuando la economía mundial se recupere y cuando el ciclismo consiga ser realmente atractivo para más multinacionales. Ese día podemos encontrarnos con dos, tres o cuatro proyectos queriendo entrar… y con la necesidad de pagar millonadas a los dueños de las licencias para meterse en la elite. Hasta entonces… las cuentas de Tinkov son cuentas de la lechera por mucho que el empresario ruso haya demostrado a lo largo de su vida ser un empresario de éxito y un hombre de negocios visionario.

Gracias, Finlandia (o como estudian en el mejor sistema educativo del mundo)

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Xavier Melgarejo es un entrañable señor que tiene una preocupación importante en su mente: intentar mejorar el sistema educativo español. Con ese objetivo, Melgarejo ha viajado y ha estudiado en profundidad el sistema educativo que mejor nota saca en los exámenes de PISA: el de Finlandia. Fruto de ese estudio, plantea un libro -más teórico que práctica, la verdad- sobre las diferencias entre Finlandia y España y los puntos que podríamos intentar adaptar de las virtudes del sistema finlandés.

El libro resulta interesante para todos los que sentimos preocupación ante la caótica educación española. Resumir el libro en este artículo resulta sencillamente imposible. Pero dejaremos varias perlas. En Finlandia el sistema educativo arranca de un punto de partida: sólo se permite ser profesor a los alumnos más brillantes en lo académico y después de superar exámenes que van más allá de lo teórico, puesto que se les obliga a demostrar capacidad oratoria, por ejemplo. La nota de corte para empezar a estudiar la carrera universitaria por la que posteriormente podrán ser maestros es, por tanto, la más dura de todas. Es decir, justo lo contrario que en España, donde en muchos casos estudiar para maestro se considera como una salida para el que no tiene buenas notas ni encuentra motivación por ninguna carrera.

El sistema finlandés invierte más dinero que el español. Pero no es el dinero la gran diferencia entre ambos. En Filandia se apuesta por un sistema integral y se parte de un principio básico que en España no está asumido: la educación no depende de la escuela. La educación depende de toda la sociedad, incluida la escuela. Esa es posiblemente la segunda gran diferencia entre Finlandia y España, un país donde las familias han hecho dejación de sus funciones limitándose a llevar a los niños a la escuela y, en muchos casos, a cuestionar a los profesores y los métodos de enseñanza.

La tercera gran diferencia entre Finlandia y España es la lucha política. La educación no es motivo de enfrentamiento político. En España cada cambio de gobierno significa una nueva ley de educación o, al menos, una nueva asignatura. Cuando llega el PSOE clama por eliminar Religión e introducir Ética o Educación para la ciudadanía. Cuando llega el PP, las borra de un plumazo y mete Emprendimiento y Religión. Pero el resultado es el mismo: el sistema está desacreditado ante los ojos de la sociedad por tanto cambio partidista. Y los problemas de comprensión lectora -el principal en los alumnos españoles- no se resuelven estudiando Religión o Educación para la ciudadanía.

 

Los errores de Peter Lim: la incomunicación

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El otro día comentamos el primer gran error de Peter Lim: no comprender que sin el apoyo del público, no hay club. Ahora, con la dimisión-destitución del entrenador Nuno Espirito Santo, parece que los problemas se acabaron, puesto que el foco estaba puesto sobre la cabeza del técnico portugués. Pero no es así. Los problemas de fondo siguen siendo los mismos y el principal de ellos es la incomunicación del club hacia los fans.

No sé si mucha gente lo sabrá, pero lo cierto es que la Vuelta a España pertenece a los organizadores del Tour de Francia. Sí, la principal prueba por etapas española está en manos de una empresa francesa. Pero esa misma empresa, ASO, no se ha vuelto loca. Ha dejado al frente de la empresa un gestor español, ha reforzado los puntos débiles (marketing, por ejemplo, con franceses), pero no ha roto la lógica. Por ejemplo, la negociación con los ayuntamientos es realizada por Javier Guillén. Las entrevistas con los periodistas son contestadas por Javier Guillén. Y así mil momentos más en el día a día.

Viene esto a cuento de la estructura montada por Peter Lim para dirigir al Valencia. Aceptó la marcha de Amadeo Salvo y Rufete… pero no trajo a nadie. Algunos dicen que no se puede gestionar un club a 12.000 kilómetros de distancia. Eso es cierto… pero sólo en parte. Peter Lim tiene derecho a gestionar sus empresas a miles de kilómetros. Hoy en día,  eso no es ninguna barrera. Pero el día a día de la empresa no puede ser llevado por una persona que desconoce el castellano y que desconoce el fútbol, como es Lay Hoon Chan. Lo explicamos al revés y rápidamente se entenderá. Vamos a imaginar a una persona valenciana con grandes conocimientos del fúbol: por ejemplo, Fernando Gómez Colomer. ¿Qué pasaría si lo enviamos a vivir a Singapur y lo nombramos el máximo directivo de una empresa de inversión en bolsa? Pues muy sencillo: Fernando estaría igual de perdido que Lay Hoon al frente del Valencia CF.

Cualquiera que haya visto la película Lost in Translation o incluso cualquiera que un día haya querido hacer negocios fuera de su país, sabe que las diferencias culturales y lingüísticas son una barrera más que considerable. En el caso del Valencia CF, esa falta de conocimiento de la realidad valenciana e incluso esa falta de dominio de nuestro idioma, hace que la directiva del club esté en silencio permanente. Es más, los aficionados del Valencia jamás han escuchado la voz de Lim. ¡Y ya es decir! Ese silencio tiene una pequeña parte positiva: pocas meteduras de pata ha podido protagonizar un Lim que nunca ha hablado en público. Pero eso no es suficiente. En el fondo, eso es otro motivo más para alejar el club y el público. Y así volvemos a los errores del primer día: la directiva debe comprender que el socio es el jefe. Y el socio debe sentirse implicado en el día a día del club. Y para eso es necesario alguien que no hable únicamente en inglés y, además, que hable el idioma del fútbol.

 

Los errores de Peter Lim: quién es el jefe?

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Peter Lim es, desde el 24 de octubre de 2014, el principal accionista del Valencia Club de Fútbol. Su llegada al fútbol español estuvo dividida, mediáticamente hablando, entre los periodistas que pensaban que podía ser un nuevo Dmitry Piterman y los que creían que Lim llegaba con una varita mágica para resolver todos los problemas del club valenciano. Como suele ocurrir en la vida, los pronósticos extremistas se equivocaron. Lim ha tenido aciertos y errores. Pero apenas un año después de su entrada, los errores empiezan a acumularse. El primero y principal de ellos resulta básico: no han identificado quién es el jefe en su negocio.

El mejor empresario valenciano es, sin duda alguna, Juan Roig. El es el dueño de Mercadona. Pero siempre recuerda a todos los que le quieren escuchar que los verdaderos jefes de su negocio son los clientes: “Sin clientes, no hay supermercado”. Para mantener una clientela fiel, Roig ha diseñado muchos procesos logísticos y empresariales, algunos acertados y otros no tanto. Pero lo cierto es que cuenta con una ventaja fundamental sobre Lim. Roig sabe quién es el jefe: el cliente.

Desde la llegada de Lim a la presidencia del Valencia se ha repetido hasta la saciedad una frase que no puede ser más equivocada: Lim es el dueño y puede hacer lo que quiera. Los periodistas e incluso los aficionados han interiorizado esa reflexión. Pero no es cierto. Veamos las cifras y comprendamos mejor el debate. Peter Lim, efectivamente, es el máximo accionista. Ha puesto 22 millones al contado para pagar la deuda. Y si todo va bien y se completa la ampliación de capital… habrá invertido un total de 200 millones de euros, es decir, más del 10% de toda su fortuna personal. Hablamos, por tanto, de cifras más que considerables en general y en particular. Pero todos esos millones no impiden que el jefe del negocio siga siendo el aficionado. ¿Por qué? Pues resulta sencillo de explicar: un club de fútbol sin seguidores… ¡está muerto como negocio!

Los fans compran los pases de socios, las entradas, los productos de marketing y consumen la televisión, por la que los clubes reciben cantidades millonarias, así como la publicidad del estadio, de las camisetas, aunque la del Valencia sigue en blanco. En definitiva, toda la rueda del negocio del fútbol está basada en la masa social. No es casualidad que los dos clubes más poderosos del fútbol español sean los que más socios tienen. Y no es casualidad que clubes como el  Getafe, sin base social detrás, no puedan aspirar ni en sus mejores años a crecer deportiva y económicamente. Por eso mismo, Lim es el dueño, puede hacer lo que quiera con el club… pero no puede vivir de espaldas a los aficionados. Siguiendo con el ejemplo de Mercadona, resulta evidente que todos los habitantes de este país tienen que entrar en un supermercado. Pueden ir al de Juan Roig o pueden ir a la competencia. Pero no sucede lo mismo con el fútbol. El fútbol no cubre ninguna necesidad básica. Las personas pueden vivir perfectamente sin pisar el estadio de fútbol, sin ver partidos por la tele, sin invertir un centenar de euros cada año en un camiseta con un coste de menos de 10… El fútbol vive de la ilusión. Y si se rompe la cadena aficionado-club… la ilusión muere. Por eso haría bien Peter Lim en empezar a preocuparse. El problema del Valencia no es que la pelotita entre o no entre. El problema es que la ola que nació a su favor con el proceso de venta… se ha roto en el espigón de las dudas que genera la gestión. Todavía tiene tiempo para recuperar la credibilidad. Pero el tiempo juega en su contra. Y también las amistades peligrosas. Pero de eso hablaremos otro día…

El caso Urdaibai y Cuervos y Palomas

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“Ustedes están preocupados porque un señor decide pincharse una sustancia que parece que no es muy buena para su salud. Yo estoy preocupada porque tengo decenas de violaciones, asesinatos, malos tratos… sufridos por personas que no han decidido ser asesinadas, violadas ni maltratadas. Como ven, tenemos perspectivas muy diferentes”. Así de tajante se muestra en la novela Cuervos y Palomas la juez encargada de la instrucción, Paloma Sáez de Esnaola.

Viene esta frase a cuento de lo sucedido con el caso de las traineras de Urdaibai. De nuevo, hay una investigación policial sobre una presunta red de dopaje, aunque en este caso no se  trata de ciclismo ni de atletismo sino de remeros. De nuevo, el caso llega al juzgado de lo penal para que se dicte sentencia por un delito contra la salud pública. De nuevo, la prensa tiene claro que todos son culpables y así lo explican en los día previos a la sentencia, aportando un buen puñado de datos que confirman que hubo dopaje y que todos los implicados son unos caraduras. De nuevo, a la fiscalía le tiembla el pulso a la hora de pedir sentencias porque comprueba que el caso se está disolviendo como un azucarillo desde el punto de vista legal. Y de nuevo los juzgados deciden la absolución de los acusados.

¿Otro escándalo? ¿Una vez más España mira hacia otro lado en la persecución del dopaje? Pues para comprenderlo mejor, no hay una forma más lúdica que la de leer Cuervos y Palomas. Ahí se intenta analizar la visión tan diferente que tienen de un mismo problema los políticos y policías encargados de la lucha antidopaje y los jueces encargados de las instrucciones y las sentencias de estos casos. Leyendo la novela, lo de Urdaibai estaba cantado.

Esto no es la 3ª Guerra Mundial

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Después de los atentados de París, en muchos periódicos se ha hablado de la 3ª Guerra Mundial como la guerra contra la yihad. Con toda la humildad del mundo, lo que sucede ahora no puede ser la 3ª Guerra Mundial por la sencilla razón de que esa guerra ya se produjo y fue la también llamada Guerra Fría. Para entender mejor lo que está sucediendo, es bueno echar un vistazo a nuestro pasado. Es así como se puede tener la perspectiva necesaria para analizar el futuro.

La Gran Guerra (o 1ª Guerra Mundial) se desarrolla desde 1914 hasta 1918 y enfrenta a grandes ejércitos en un duelo en el que la población civil pasa mucha miseria, pero que es fundamentalmente un duelo de ejércitos y de pelea de trincheras, lejos de las catastróficas consecuencias que tendrían posteriormente los combates militares.

La 2ª Guerra Mundial cambia por completo todos los conceptos de la guerra hasta entonces conocida. Fin de las trincheras y guerra de movilidad marcada por los tanques y los aviones. Dura más años (de 1939 a 1945 si asumimos la visión europea) y, sobre todo, acaba afectando a la población civil: bombardeos indiscriminados borran por completo de la faz de la tierra numerosas ciudades. El mejor ejemplo pueden ser las dos bombas atomicas. Pero antes de esa explosión final hay millones de civiles que son asesinados sistemáticamente en función de su raza, religión… Ya no hablamos, por tanto, de un combate militar sino de una guerra global en la que todos pueden ser asesinados.

El salto en la 3ª Guerra Mundial también es grande y viene marcado por la tecnología. Es tan potente el poder de destrucción de los ejércitos de Estados Unidos y la URSS… que ya no hay posibilidad de enfrentamiento directo. En esos 40 años largos (desde 1947 hasta 1989-1991), la capacidad militar no permitiría borrar una ciudad del mapa sino permitiría borrar a toda la humanidad. A partir de esa constatación, entramos en un juego de amenazas y de enfrentamientos indirectos. Tenemos la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra de Afganistán…, sin olvidar el conflicto de los misiles de Cuba. Cada bando apoya sus títeres para debilitar al contrario, pero intentando que no estalle el conflicto directo.

La 3ª Guerra Mundial nos deja por tanto una característica que ahora volvemos a recuperar: no hay posibilidad de enfrentamiento directo entre los ejércitos porque o llevan a la destrucción total de la humanidad o llevan a la rápida victoria de uno de los contendientes, aunque hay una tercera posibilidad que es en la que nos encontramos inmersos: uno de los ejércitos se esconde en terreno montañoso (Afganistán) o selvático (Vietnam) para esquivar la superioridad numérica y aerea del rival y para forzar lo que ya inventaron los españoles en laguerra contra la Francia de Napoleón: la guerra de guerrillas.

Por eso mismo hemos entrado ahora en un nuevo conflicto armado, que podría ser denominado como 4ª Guerra Mundial y en el que hay una característica básica: no hay ejércitos enfrentados o, mejor dicho, no sólo hay ejércitos enfrentados. La guerra de guerrillas se extiende al mundo entero. Pero es que, además, ni tan siquiera pueden ser delimitados con claridad los dos bandos. La difuminación, por tanto, es total. Pero por intentar ser mínimamente coherente podríamos hablar de un bando yihadista en el que hay que incluir un intento de creación de Estado (Estado Islámico), pero también numerosos grupos terroristas con diferentes líderes, motivación y objetivos. En el otro bando, podemos citar a las potencias democráticas occidentales pero también a países árabes. Todos ellos han sido castigados en diferentes momentos y de diferentes formas por los yihadistas. Si en un bando (yihadista) no hay una excesiva coordinación, en el otro no hay ni siquiera esa voluntad de coordinación. Esta 4ª Guerra Mundial también incluye varios frentes: uno en Oriente Medio, pero otro en cada uno de los países del mundo. Por tanto, la respuesta no puede ser únicamente militar sino también policial e incluso económica. Pero para llegar a una solución hay que partir de una voluntad de colaboración en los golpeados por la yihad que por el momento no existe.

FOTO: elrobotpescador

Detrás del comunicado de prensa: los equipos profesionales suspendidos

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La Unión Ciclista Internacional ha publicado un comunicado de prensa oficial. En el siguiente enlace podéis leer la traducción al castellano de Biciciclismo. Pero como suele ocurrir casi siempre en la vida, los comunicados oficiales son importantes por lo que dicen, pero sobre todo lo son por lo que no dicen. Vamos a un análisis pormenorizado:

1. Los que serán WorldTour. La nota de prensa nos confirma que ya hay 11 con licencia WorldTour garantizada: Ag2r, Astaná, BMC, FDJ, IAM, Movistar, Orica-GreenEdge, Giant-Alpecin, Lotto NL-Jumbo, Sky y Trek. Pero nos anticipa que hay otros siete aspirantes y viene a insinuar que ninguno tendrá problemas para lograr la licencia. ¿Cómo se interpreta esa frase? Muy sencillo: hay 6 equipos cuya licencia vencía en 2015 pero eso no significa ningún obstáculo para seguir en la elite. Son Etixx-Quick Step, Lampre-Merida, Lotto-Soudal, Cannondale-Garmin, Katusha y Tinkoff-Saxo. ¿Y el séptimo pasajero? No hay duda: Dimension Data (hasta 2015, MTN-Qhubeka), quien ha sido el mejor de los profesionales en 2015 y acabará siendo WorldTour en 2016.

2. Los que serán profesionales. Ya tenemos 17 equipos que han pasado los exámenes. Y la lista incluye tres nuevos proyectos: Funvic Soul Cycles & Carrefour, Verva Active Jet y One ProCycling. Van a continuar 14: Androni Giocattoli, Bora-Argon 18, Caja Rural-Seguros RGA, Cofidis, Delko Marseille Provence KTM, Fortuneo-Vital Concept (ex Bretagne), Nippo-Vini Fantini, Roompot Oranje Peloton, Rusvelo, Novo Nordisk, Topsport Vlaanderen-Baloise, Unitedhealthcare y Wanty-Groupe Gobert.

3. Los que deben ir a la Comisión de Licencias para seguir en el pelotón profesional. Finalmente, el comunicado afirma que hay seis equipos suspendidos en la auditoría de Ernst&Young. Por tanto, no han conseguido licencia profesional y deberán reformular sus cuentas, avales, prespuestos… ¿Quiénes son? La UCI no lo afirma en su comunicado. Y esa es la labor de un buen trabajo de investigación. ¿Qué se esconde detrás del comunicado? Sinceramente, no soy capaz de identificar a los seis. Pero ahí van cinco nombres

A) CCC-Polsat. El equipo polaco no está en la lista de aceptados. Es, sin duda alguno, uno de los suspendidos, lo que viene a certificar los problemas en los despachos de la escuadra polaca.

B) Direct Energy (antiguo Europcar). Cambio de patrocinador suele significar problemas burocráticos. Y más todavía cuando el acuerdo se firma a última hora. Lo lógico es que superen el corte en la comisión de licencias.

C) Roth-Skoda. El equipo suizo ha firmado, entre otros, a David Belda. Pero de momento no aparece entre los aceptados. Era otro de los proyectos que quería pasar de continental a profesional.

D) Southeast. Muchos problemas viene arrastrando este equipo italiano en los despachos. Condenado también a la Comisión de Licencias.

E) Bardiani-CSF. No suele fallar la familia Reverberi. Pero no aparecen en la lista. Lo normal es que también logren el aprobado.

Por cierto, el artículo está abierto a sugerencias sobre qué equipo puede ser ese sexto en ser rechazado en primera instancia.

PD: El amigo Lorenzo Ciprés, rápido como siempre, sale al rescate y me apunta el sexto. Así que lo añadimos

F) Cult-Stolting: otro equipo con cambio de sponsors, fusiones… y líos burocráticos. Por lógica, lo acabarán resolviendo ante la Comisión de Licencias.

 

¿Patrocinios seguros? Miren la F-1 y Fernando Alonso

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Motor Racing - Formula One Testing - Day 2 - Spielberg, Austria

Por mi trabajo me he visto muchas veces en la situación de estar a la espera de la respuesta de un patrocinador. Y prácticamente siempre hemos escuchado el mismo argumento: “Me interesa el ciclismo, pero no me atrevo a entrar. Es un deporte con mucho riesgo“. Lo cierto es que durante años ha sido así y poco o nada se podía argumentar. Ahora mismo, en cambio, el ciclismo está en una época mucho muy interesante: no hay escándalos, los patrocinios han bajado su coste y es relativamente sencillo meterse en el WorldTour y tener garantizada la presencia en todas las grandes carreras del mundo. Además, las audiencias y el público siguen respondiendo. Todas estas virtudes no las tienen otros deportes que en teoría parecen mucho más seguros, pero que en la práctica no lo son.

Viene esto a cuento de la Fórmula 1, que es mirada con muy buenos ojos por parte de los responsables de marketing de las grandes empresas. Pero lo cierto es que se trata también de un deporte con muchísimos riesgos. Sólo hay que mirar lo que está ocurriendo con Fernando Alonso y McLaren Honda. El asturiano sigue manteniendo el apoyo de Banco Santander. En total y según se ha publicado, es un patrocinio de casi 7 millones de euros cada año. ¿Rentabilidad de esa millonaria inversión? Con Alonso en el puesto 17º (de 20 pilotos) y con McLaren en el puesto 9º (de 10 escuderías), la sensación de fracaso no puede sino empañar el patrocinio. Y no es sólo una cuestión de resultados. La realidad es que sus coches apenas salen durante las retransmisiones y cuando son enfocados siempre es por malas noticias. Ver a Alonso dar una vuelta y media en México antes de abandonar y reconocer luego en rueda de prensa que ya sabían que el motor no funcionaba y que habían arrancado por respeto a los fans no es sino reconocer que después de un año entero, McLaren sigue teniendo un coche desastroso.

La situación en McLaren-Honda ha hecho que Hugo Boss se marche del equipo. Ya lo había hecho Vodafone. Y ahora es también Johnnie Walker el que anda planteándose la fuga. Esta marca aporta 21 millones de euros anuales. Y no recibe más que la pegatina en el coche. Es decir, no da nombre al equipo. Sólo la pegatina de un coche incapaz de acabar carreras, por lo que es lógico que se planteen muy seriamente la posibilidad de dejar en la estacada al equipo de Alonso.

La Fórmula 1 trabaja en muchísimos aspectos mejor que el ciclismo y que cualquier otro deporte del mundo. Es mucho lo que deberíamos aprender de ellos. Pero la realidad y el caso de Alonso y McLaren lo certifican es que no existe ningún patrocinio seguro. Por eso mismo hizo muy bien Movistar-Telefónica cuando dijo no al patrocinio de McLaren-Honda. Por muchísimo menos dinero dan nombre al mejor equipo ciclista del mundo. Y por eso se equivocó Banco Santander cuando dijo sí a seguir en la Fórmula 1. Ahora es fácil saberlo. Hace un año no lo era tanto. Pero ese es el riesgo de los patrocinios deportivos. El problema de la Fórmula 1 es que no basta con fichar un par de buenos pilotos -o ciclistas-. Si el equipo es pésimo este año, muy probablemente será malo en la próxima temporada. No hay soluciones rápidas. Y los gurus del marketing tendrán que asumirlo. Hay riesgo en todas las apuestas. Y todos los que han invertido en el coche de McLaren-Honda se han equivocado.