La Vuelta y sus cuatro invitaciones desde la lógica

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La Vuelta a España ha anunciado los cuatro equipos profesionales que correrán como invitados, puesto que los 18 equipos WorldTour tienen su plaza más que garantizada desde el inicio del año. En concreto, los elegidos han sido Cofidis, Caja Rural-Seguros RGA, Direct Energie y Bora-Argon 18.

El análisis de la decisión de la Vuelta parte de un principio: ASO no tiene por qué justificar sus invitaciones. Tienen todo el derecho del mundo a invitar a quien consideren oportuno. Es más, incluso podrían abrir una subasta pública en internet y marcar como criterio que el equipo que más pague, será el invitado. Algo no muy diferente -aunque de forma clandestina- ocurre en otras grandes carreras y nadie se escandaliza. Sin embargo, en el caso de la Vuelta se ha apostado por un criterio bastante lógico.

Cofidis es patrocinador de la Vuelta. Eso resulta obvio. Pero también lo es que Cofidis se toma en serio la carrera española desde hace muchísimos años. En ese sentido no se puede olvidar que Moncoutie se centraba en nuestra carrera. El año pasado, por ejemplo, fueron dos veces segundos en una participación no tan brillante como otras veces, pero igualmente digna.

Caja Rural-Seguros RGA es indiscutible por su condición de único equipo español… y por el talento que vienen desarrollando. Con 17 triunfos en 2015 y un camino igualmente creciente en 2016… resulta obvio que es un equipo fijo en los planes de la Vuelta.

Y a partir de ahí vienen las dudas. ASO ha apostado por Direct Energie y Bora-Argon 18 premiando a dos equipos de mercados fundamentales para ellos: Francia y Alemania. Pero premiando también estructuras sin mancha en capítulos tan importantes como la lucha antidopaje, pero también en el apartado de pago de sueldos, algo que otros equipos profesionales no pueden decir.

Direct Energie está firmando un inicio de año inmejorable, con más de 12 victorias de la mano de Adrien Petit, Bryan Coquard, Sylvain Chavanel o Thomas Voeckler. Lo que deben demostrar es que de verdad se toman la Vuelta como objetivo prioritario, puesto que casi siempre han llevado a todos sus grandes nombres al Tour y han llegado a la ronda española con el depósito casi vacío.

Bora-Argon 18 es el caso opuesto. Han andado mucho pero están ganando poco. Sólo Sam Bennett sabe lo que es ganar, algo que ya les sucedió en 2015. También habrá que comprobar si están listos para el doble reto Tour-Vuelta, un examen exigente y más si pensamos en sus planes de intentar dar el salto al WorldTour en 2017.

En el apartado de equipos damnificados, personalmente destacaremos uno que se merecía la oportunidad: Delko Marsella KTM. Es cierto que sus resultados no están siendo muy brillantes en 2016, pero no lo es menos que para ellos la Vuelta habría sido la gran carrera del año y, además, con doble presencia española en sus filas, Mikel Aristi y Delio Fernández, el único gallego en el pelotón profesional y en un inicio muy gallego de carrera. Ese detalle de acercar carrera y público debe seguir siendo cuidado por las organizaciones y por eso la apuesta por el equipo del sur de Francia hubiera sido recibida con más alegría en las carreteras españolas que la de Bora-Argon 18 o la de Direct Energie. Es cierto que hay otros proyectos que podrían correr la Vuelta. Pero no lo es menos que los organizadores deben ponerse serios en el control de equipos que llegan a la categoría profesional con el plato en la mano, plato donde van recogiendo patrocinios de los ciclistas que quieren dar el salto a la categoría. Todos esos… no deberían tener espacio en el gran escaparate del ciclismo, las grandes vueltas, y ASO ha acertado de pleno con sus invitaciones como también lo habría hecho invitando al Delko Marsella KTM.

El Giro de Italia puede cambiar de manos

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El ciclismo profesional se encuentra en una guerra más o menos cruenta y más o menos indirecta, pero guerra al fin y al cabo. Tour de Francia y equipos WorldTour de Velon no comparten criterios. En mitad de esa guerra hay combatientes aislados como RCS, la empresa organizadora del Giro de Italia, de la Tirreno-Adriático, de la Milán-San Remo o del Giro de Lombardía. Pero hay una novedad que puede cambiarlo todo.

RCS atraviesa dificultades económicas serias. Entre otras fruto de la compra que en su día hicieron de Marca, El Mundo y Expansión, un mordisco que fue posible gracias a la deuda generada, una pesada losa con la que ahora no pueden hacer frente. Lo cierto es que esa inestabilidad económica ha provocado numerosos recortes en una empresa RCS, que cuenta con numerosos periódicos en media Europa, especialmente Italia y España. Y que tiene en la organización de eventos deportivos y especialmente ciclistas una de sus múltiples líneas de negocio.

Ahora resulta que Urban Cairo, un multimillonario que en su día estuvo junto a Berlusconi, quiere comprar RCS. Su empresa, Cairo Communication, posee un 5% de RCS y ahora se ha lanzado a una OPA para adquirir el 50%: Oferta Pública de Adquisición de Acciones. ¿Lo conseguirá? Depende de los accionistas, como siempre, pero la entrada de un nuevo inversor en RCS significará que el Giro de Italia cambia de manos y, además, debe llevar consigo una fuerte reestructuración del grupo RCS, incluido saneamientos y ventas. ¿Saldrá a la venta el paquete de carreras que organiza RCS? ¿Quién puede estar interesado en comprar el Giro de Italia y todas las demás grandes pruebas que organiza RCS? La respuesta a la primera pregunta es todavía una incógnita. La respuesta a la segunda es una obviedad. Seguro que ASO-Tour de Francia quiere comprar el Giro. Pero no será el único

Historia de un viaje (III): El talento del Manzana Postobón

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Seguimos con la serie de entradas sobre el ciclismo colombiano y más concretamente sobre el equipo Manzana Postobón. Y lo hacemos con una pequeña adivinanza: ¿Qué tienen en común ciclistas como Nairo Quintana, Esteban Chaves, Sergio Luis Henao o incluso Rigoberto Urán? Muy sencillo: todos han pasado por las manos de Luis Fernando Saldarriaga. El dato resulta revelador de la capacidad para detectar talento de la estructura creada por Luisa Fernanda Ríos y por el staff técnico de Corporación Pedaleamos por Colombia, quienes también contaron en su plantilla con otros destacados escaladores como Darwin Atapuma o Jarlinson Pantano. Si miramos un ranking de ciclistas con potencial de Colombia, es obvio que casi un 75% de los mejores han pasado por la estructura ahora patrocinada por Manzana Postobón.

Una vez comprendido que saben captar talento, ahora hay que echar un vistazo a la plantilla de 2016, aunque primero es prudente arrancar con un comentario personal: hablando de ciclistas tan jóvenes (muchos incluso de sólo 19 años), es mejor ser cauto y no empezar a forzar comparaciones que lo único que provocan es, en el mejor de los casos, una presión añadida para el corredor y en el peor… un crecimiento del ego que impide continuar con normalidad el proceso formativo. Así que optaremos por dar sólo pinceladas y no extendernos demasiado en la capacidad atlética de un grupo realmente extraordinaria, tal vez el mejor de la historia de la Corporación Pedaleamos por Colombia.

El primero en ganar en 2016 ha sido Juan Sebastián Molano. Y atención porque no hablamos de un escalador puro sino todo lo contrario: es el sprinter del equipo. Es alto, pasa bien la media montaña y tiene sólo 22 años. Corrió en el Colombia de Claudio Corti, donde ofreció los primeros destellos. Visto su nivel… sería muy extraño que en el calendario europeo no fuera capaz de sumar más de un top5.

Entre los escaladores, Bernardo Suaza es el más experimentado, aunque hablamos de un corredor que sólo tiene 23 años. Sin embargo, ya ha ganado el Giro del Valle de Aosta. El lidera un grupo donde destacan tres “pelaos” (siguiendo la denominación colombiana para los más jóvenes): Hernán Aguirre, Wilmar Paredes y Aldemar Reyes. Sin embargo, hablamos de corredores tan jóvenes que es mejor dejarlos que hablen por sí solos cuando vengan a Europa más que arrancar con grandes presentaciones. Tampoco deberíamos olvidar a Marco Suesca, aunque en realidad habría que citar prácticamente a toda la plantilla si uno no quiere cometer injusticias.

Por cierto, la gran curiosidad del equipo de 2016 es la presencia por primera vez en la historia de un corredor no colombiano. La novedad de fichar un extranjero no lo es tanto en la tradición de Postobón, que sí firmó corredores no colombianos. Pero es un cambio claro para la Coporación, que con 4-72 o Colombia es pasión siempre limitaron su plantilla a ciclistas colombianos. En este caso el elegido ha sido Peio Goikoetxea, un vasco con buenas dotes para el sprint y para la contrarreloj y con una todavía mejor mentalidad para trabajar en favor de sus compañeros y adaptarse a un equipo del otro lado del “charco”. El debut de Peio no ha podido ser mejor: fue dos días en fuga en la Vuelta al Valle, ganó la general de la montaña, ayudó a Molano en su triunfo al sprint y no firmó una mala crono a pesar del cansancio de las escapadas. En resumen, demostró ambición y calidad!

Historia de un viaje (II): el capital más importante, el humano

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La segunda parte del análisis del viaje a Colombia debe centrarse, como no puede ser de otro modo, en el más importante elemento de todos los que forman un equipo ciclista: el capital… humano del Manzana Postobón.

El equipo Manzana Postobón siempre ha sido profesional, aunque no todos los años haya podido competir en esa categoría. En realidad, sólo lo consiguieron en 2011, cuando dieron el salto con el nombre de Colombia es pasión. Otras muchas temporadas, la mayoría, tuvieron que conformarse con ser continentales. Es más, incluso ha habido dos años, 2012 y 2015, en el que únicamente han formado una escuadra amateur. Pero categorías al margen… ellos siempre han sido profesionales.

fotogrupoEsa consideración arranca desde la propia gerencia. Luisa Fernanda Ríos es una mujer que llegó al equipo sin demasiados conocimientos previos del ciclismo de competición, pero con grandes dotes para la administración y el manejo de los grupos. Esa es precisamente una de las principales virtudes del equipo: contar con un líder y gerente sin los vicios adquiridos por todos los que formamos -y me incluyo- parte del mundillo ciclista.

El conocimiento deportivo lo aporta Luis Fernando Saldarriaga, un director que lleva décadas estudiando los mejores sistemas de entrenamiento y aplicándolo con éxito. Resulta indiscutible que Saldarriaga es un técnico del siglo XXI por sus conocimientos y capacidad de aprendizaje.

Esa estructura se completa por arriba y por abajo. Por arriba cuentan con empresarios y enamorados del ciclismo como Ignacio Vélez o Alejandro Restrepo, antiguo y actual presidente de la Corporación pedaleamos por Colombia, respectivamente. Por debajo, tienen mecánicos, masajistas, responsable financiero, doctor, psicólogo… es decir, todos los elementos necesarios para el deporte de alto nivel.

Y, por supuesto, faltan los ciclistas. De los actuales hablaremos otro día. Pero hay un dato que no puede ser olvidado. En este equipo han formado a corredores de la talla de Nairo Quintana o Esteban Chaves, por citar a los líderes de Movistar y Orica-GreenEdge. La lista de talentos es larga e incluye a corredores como Sergio Luis Henao o Fabio Duarte. La diferencia del momento actual al pasado es que por primera vez se atisba en el horizonte la posibilidad de que no tengan que emigrar cada vez que despuntan. Por primera vez, Colombia está creando las bases y las estructuras de un equipo en el que no haya límite para el desarrollo del talento. Esa puede ser la grandeza del Manzana Postobón.

Historia de un viaje (I): conociendo Postobón

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Durante casi una semana he vivido un viaje inolvidable: pisar Colombia y conocer de cerca el equipo Manzana Postobón, una estructura gestionada desde la Corporación Pedaleamos por Colombia. Ya son muchos años trabajando con ellos. Pero era mi primera experiencia viviendo de primera mano el día a día de Luisa Fernanda Ríos (manager) y su equipo directivo, con el expresidente Ignacio Vélez y con el actual presidente Alejandro Restrepo.

Esta primera entrada del blog no hablará mucho de deporte. Hablará de algo más importante: la plata (o dinero) para sostener el deporte. Y, sobre todo, la voluntad de invertir en juventud y proyectos vinculados a las prácticas deportivas. Eso es precisamente lo que está haciendo Postobón. Pero vayamos por partes.

En Europa es conocido el nombre de Postobón, sobre todo, entre los aficionados de cierta edad, aunque en pocos casos se llega a identificar bien qué significa y a qué se dedica la marca. Es conocida porque durante más de una década (1986-1996) patrocinaron un equipo ciclista en el que militaron, entre otros, corredores de la talla de Lucho Herrera, Álvaro Mejía, Óscar de J. Vargas, Reynel Montoya o Pablo Wilches. En gran parte de ese período lucharon contra Café de Colombia, el otro gran equipo colombiano del pelotón mundial. Y también conquistaron triunfos de prestigio: etapas en Vuelta a España o Giro de Italia, general de Dauphiné…

postobon-grupoEse pasado deportivo glorioso fue posible gracias a una potencia económica indiscutible. Postobón nació en 1904 de la mano de dos empresarios: Posada y Tobón (de ahí el nombre de Pos-Tobón). Pero en realidad fue la llegada de la familia Ardila Lule la que impulsó el mayor crecimiento de la compañía colombiana de bebidas. En 1954 crearon la famosa Manzana Postobón, una bebida gaseosa, de sabor manzana, fresca y que está a medio camino entre el zumo y la cola. No sería el último gran hito para la compañía: en el camino compraron los derechos para embotellar y comercializar bebidas tan famosas como Pepsi-Cola, 7Up, Lipton, Gatorade… así como desarrollaron un buen número de zumos e incluso leche hasta consolidar un grupo con 12.000 trabajadores directos, 35 marcas y 250 referencias.

Todos esos son datos que pueden conseguirse en internet. Pero hay una referencia personal que debo transmitir y que no aparece en internet: en Colombia resulta imposible dar un solo paso en la calle sin sentir la presencia de Postobón. Los toldos de los bares, las vallas publicitarias, los equipos de fútbol más importantes del país e incluso la mayor parte de los deportistas olímpicos colombianos… ¡Todos están apoyados por la imagen corporativa de Postobón, auténtico motor del deporte colombiano!

En el caso del ciclismo, Manzana Postobón regresó en 2015. Y lo hizo apostando, como habíamos dicho, por Corporación Pedaleamos por Colombia, una entidad sin ánimo de lucro que había nacido casi una década antes y que había contado con los patrocinios de Colombia es pasión o 4-72. En todo ese tiempo, la Corporación ha vivido momentos gloriosos. Y también grandes dificultades. Pero de todo ello hablaremos en una segunda entrada del blog. Lo único evidente es que hablamos de un equipo continental… pero con un patrocinador que no conoce ningún tipo de límite por su potencial económico y por su entusiasmo hacia el deporte en general y el ciclismo en particular.

 

Van den Driessche y el dopaje tecnológico

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El Mundial de ciclocross nos ha permitido ver el primer caso en la historia de dopaje tecnológico, confirmado ya por el propio presidente de la Unión Ciclista Internacional. La sospechosa de haber competido con un motor dentro de su bicicleta es Femke Van den Driessche, una joven que partía como una de las candidatas a las medallas y que no tuvo su mejor día. El caso es que la investigada no puede negar la existencia del motor en su bici. Pero sí niega que sea su bicicleta.

Van den Driessche afirma (copiado de ciclo21.com): “Rompí la cadena y me tuve que bajar. Cuando me retiré, me dijeron que iba a tener que ir a explicar cosas porque había algo que no estaba bien con mi bicicleta. Lo primero que hice fue preguntarle al mecánico de dónde había salido esa bicicleta, que ahora sé que es de un amigo mío. Es una bicicleta que me compró hace ya tiempo. Yo la he usado en temporadas pasadas y es una bicicleta idéntica a las que uso para competir. Ese amigo había estado reconociendo el circuito con mi hermano y la había dejado apoyada contra nuestra furgoneta. Uno de mis mecánicos debió de equivocarse y pensar que era una de las mías y la limpió y se la llevó al box”.

La respuesta es obvia: la bici no es suya, por lo que no debe haber sanción. Perfecto. Pero es muy sencillo de demostrar: copia de la transferencia bancaria por la que le compró la bici hace tiempo y, sobre todo, hay que coger esa bicicleta que no es suya y compararla con la que sí estaba usando en el momento de la retirada. Porque además ese amigo suyo seguro que no es igual de alto que ella, ni lleva las mismas medidas, así que si la bicicleta tiene el sillín y el manillar tres o cuatro centímetros más alto o bajo… está claro que no es su bici. En el ciclocross y en el deporte de elite, dos bicicletas con la misma distancia del eje del pedalier al sillín, del sillín al manillar… son sólo posibles cuando hablamos de dos bicicletas de la misma persona. Así que Van den Driessche no necesita lágrimas ni abogados. Si esa bici lleva medidas diferentes puede demostrar que no es suya. Lo que no podemos creer es que su amigo sea igual de alto que ella, lleve las mismas medidas, la misma potencia, la misma geometría… hasta el último milímetro. Eso rompe cualquier posibilidad fruto del azar de un amigo que compra una bici, que la deja apoyada en una furgoneta y un mecánico que no se da cuenta del error y la mete dentro del box. Tantas casualidades son imposibles!

A partir de ahí, la sanción resulta obvia: debería ser la máxima en tiempo y dinero… salvo que Van den Driessche se olvide de conspiraciones y nos explique quién le ofreció el uso del motor, quién le ayudó a instalarlo, en cuántas carreras lo ha utilizado… A través del esclarecimiento de la verdad se puede reducir la sanción. Pero si vamos a seguir hablando de ovnis y amigos que usan bicis y que se las dejan olvidadas dentro del box, tenemos que irnos a la sanción máxima, aunque sea sólo por higiene.

 

Cadáveres en la playa, la novela negra del Circuito de Getxo

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Ramiro Pinilla es el autor de Cadáveres en la playa. Antes de entrar en el análisis de la historia, echemos un vistazo al escritor, quien tuvo una vida de lo más curiosa (falleció en octubre de 2014): ganó el Premio Nadal en 1960 con Las ciegas hormigas. Luego estuvo en un plano mucho más oscuro durante décadas. No se sentía feliz con los editores y buscó su propia autoedición, lo que le marginó durante años en el mundillo de las letras. Más tarde volvió a escribir en grandes editoriales hasta el fin de sus días, puesto que no hay que olvidar que Cadáveres en la playa fue escrito con ¡89 años!

Cadáveres en la playa es una novela negra. En concreto, se trata del tercer caso de Samuel Esparta, un investigador privado que tiene una librería en Getxo y que en su tiempo libre indaga en asuntos bien turbios. El caso es que para todos los que hemos ido alguna vez a Getxo y muy especialmente a ver el Circuito de Getxo (carrera profesional que se disputa el 31 de julio de cada año), esta novela resulta de lo más especial. La historia está ambientada en los últimos años del franquismo. Pero el caso investigado se remonta muchísimos más años atrás. Un muerto y cuatro posibles asesinos. Y el amor de por medio, aunque los verdaderos protagonistas son la playa de Getxo y la bajada desde la ciudad hasta la arena, escenario del crimen.

Por eso mismo podemos concluir que esta corta novela (242 páginas en la edición de bolsillo) es una novela negra curiosa para los amantes del ciclismo, puesto que resulta un escenario conocido por todos. Pero dejando a un lado la anécdota, lo cierto es que el libro se lee rápidamente aunque suena a historia demasido sencilla. En ese sentido, más que novela negra tal vez deberíamos hablar de novela detectivesca o de enigma final, donde la gracia está en averiguar cuál de los cuatro sospechosos es el verdadero asesino. Los diálogos entre Esparta y su secretaria son, sin duda alguna, los mejores de la obra. Y uno se queda con ganas de conocer más, algo que desgraciadamente ya no será posible por el fallecimiento de Pinilla.

El mejor libro de 2015 (español): Puerto escondido, de María Oruña

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Compré el libro antes de un viaje, casi sin fijarme en el argumento y con muchos prejuicios hacia la novela, así que arrancaba la lectura sin ningún tipo de buena predisposición hacia los personajes o la autora. Pero la historia funciona bien desde las primeras líneas y sirve para borrar cualquier tipo de prejuicio. María Oruña consigue que considere Puerto escondido como el mejor libro español que he leído en 2015. Y lo hace gracias a lo mejor que se puede decir de un escritor: engancha y entretiene.

El argumento es sencillo: aparece el cadáver de un bebé en una casa de Suances (Cantabria). A partir de ahí iremos conociendo dos tramas paralelas: una centrada en la investigación de ese cadáver (la actualidad) y otra basada en los tiempos de la Guerra Civil y los “maquis”, con otro asesinato de por medio, historias que acabarán uniéndose en un mismo punto y que harán saltar por los aires la tranquilidad de los dos protagonistas: el medio británico Olivier, propietario de la casa donde aparece el bebé muerto, y la Guardia Civil Valentina Redondo.

La prosa es sencilla. El argumento y la forma también lo son, aunque haya constantes saltos temporales. Pero el libro se deja leer con facilidad. No es, por tanto, ninguna obra complicada y resulta recomendable para todos los públicos y gustos, especialmente para lectores interesados en novela negra y en Cantabria, puesto que gran parte de la trama se desarrolla entre Comillas, Santillana del Mar, Suances, Hinojedo, Torrelavega o Santander.

Lo mejor, sin duda alguna, es la creación de personajes con gancho, como la Guardia Civil Valentina Redondo, que es la jefe de las investigaciones policiales. Es un personaje con el que se pueden seguir construyendo historias y eso parece que es lo que quiere y tiene pensado la autora. Lo peor: la promoción de María Oruña como la nueva Dolores Redondo, etiqueta totalmente innecesaria. Sinceramente y después de haber leído los dos primeros libros de ambas autoras, no hay muchas similitudes. Sí, se trata de novelas negras, ambientadas en el norte de España, con mujeres como líderes de la investigación policial… Pero el libro de María Oruña está mucho mejor escrito.

 

La guerra UCI-ASO y el punto de no retorno

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Los titulares han sido llamativos: el Tour de Francia y la Vuelta a España se salen del WorldTour. Guerra entre UCI (Unión Ciclista Internacional) y ASO (organizador del Tour). Pero la realidad, como casi siempre, es mucho más compleja. Como bien explicó Biciclismo, el Tour de Francia y la Vuelta a España no se han salido de ningún WorldTour. Lo único que han hecho es decir que en mayo de 2016 solicitarán ese descenso de categoría para 2017. Es decir, amenazan… pero dejan todo el tiempo del mundo para negociar. Es, por tanto, una postura inteligente. O no, que diría Mariano Rajoy.

La amenaza de ASO da tiempo a Velon (organización que aglutina a la mayor parte de los equipos WorldTour) para reaccionar. Y es que no hablamos de una guerra entre UCI y ASO sino de una guerra entre ASO y los equipos por la propiedad del negocio. En el fútbol o en el baloncesto… el negocio es de los clubes. Y la guerra siempre ha sido entre clubes y federación. En el ciclismo resulta muy diferente porque al margen de los clubes (equipos) es necesaria la presencia de un organizador que se encargue de diseñar recorridos, contratar hoteles, coordinar el tráfico con la policía local… y, en definitiva, buscar los recursos para que la prueba sea un éxito. Y también es necesaria la federación. Por tanto, hablamos de un negocio, el ciclismo profesional, en el que hay tres comensales: equipos, federación y organizadores. Son más a repartir y como suele ocurrir nadie se preocupa por hacer la tarta más grande. La única preocupación parece pasar por conseguir que tu pedazo de tarta sea el mayor posible.

La decisión del Tour y la Vuelta supone una amenaza absoluta para los equipos. Con la condición de HC, los equipos no tienen garantizada su presencia en la carrera más importante del mundo. Es más, cuatro de los 18 WorldTour ya saben que se quedarán fuera. Y evidentemente no será ninguno de los franceses, por lo que el riesgo para los miembros de Velon es altísimo. ¿Respuestas? Como suele suceder ante un conflicto y eso ya lo decía Maquiavelo, la única respuesta que pueden dar los equipos es:

1. Rendirse. Ponerse del lado de ASO, dejar en la estacada a la UCI y abandonar la idea de la reforma del WorldTour. En ese caso, resulta evidente que la UCI frenará en seco todos los proyectos de cambio, las grandes carreras de ASO seguirán en el WorldTour y se mantendrá el “status quo”. Es decir, todo seguirá igual. Pero Velon habrá fracasado en su proyecto y los equipos jamás conseguirán tener su parte de los derechos televisivos. Eso sí, conseguirán cierta estabilidad reglamentaria.

2. Asesinar al rival. Llevar el enfrentamiento con ASO al punto de no retorno. ¿Cómo? Muy sencillo: despreciando todas sus carreras. Eso es fácil: llevar a ciclistas sub-23 a París-Niza y viajar con todas las figuras a la Tirreno. Y hacer lo mismo con Dauphiné y Suiza. Serán dos avisos… pero nunca será suficiente. Velon -y los equipos WorldTour- necesitan buscar un socio financiero/logístico para lanzarse a una aventura mucho más arriesgada: crear una prueba por etapas de 21 días en el mes de julio de 2017. Para eso pueden negociar con RCS -Giro de Italia- o pueden buscar un magnate de los negocios que esté dispuesto a crear una carrera alternativa al Tour. O ambas cosas. Evidentemente, montar una carrera de 21 días es muy difícil. Pero no resulta imposible. Los derechos de televisión del Tour de Francia están comprados… y muchas cadenas no querrán invertir en una prueba alternativa. Pero… ¿usted prefiere ver un Tour de Francia con equipos WorldTour franceses y sin figuras o un Tour de Europa con Nairo Quintana, Chris Froome, Peter Sagan…? Evidentemente, el Tour tiene la tradición y los contactos. Pero sin las figuras… no puede resistir el pulso más de un año.

Esto mismo sucedió en el baloncesto europeo, cuando durante una temporada hubo dos Copas de Europa, la impulsada por los clubes -o algunos clubes- y la impulsada por la Federación. Al final, la federación tuvo que ceder el control a los clubes, quienes ganaron el pulso. ¿Serán los equipos capaces de llevar el órdago hasta el final? La historia demuestra que no, que los equipos siempre acaban cediendo al Tour de Francia. Por eso ASO gana cada vez más dinero. Y por eso los equipos son cada vez más débiles. De todos modos, la historia no está escrita. No hay ningún tipo de determinismo histórico que garantice el futuro. Ni tampoco podemos decir que una opción sea mejor que la otra. Todo depende de cómo se gestione el enfrentamiento. Lo que está claro es que si Velon quiere reaccionar… ahora tiene tiempo para hacerlo. Eso es lo único que ASO no ha sabido calcular. Ha dejado tiempo para que el enemigo se puede organizar. Mala elección. Titular llamativo con el descenso de categoría de las carreras… pero decisión equivocada desde el punto de vista estratégico.

Oleg Tinkov no ha entendido nada

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El ruso Oleg Tinkov ha concedido recientemente una entrevista a Cyclingnews.com. En la web biciciclismo.com puede leerse una traducción al castellano de sus siempre interesantes reflexiones. Tinkov lanza dos mensajes claros: ha intentado cambiar el ciclismo y ha fracasado en su intento. Y por eso mismo dejará de patrocinar el Tinkoff-Saxo a finales de 2016 y venderá el equipo al que más le pague.

Sobre los intentos de cambiar el ciclismo, poco o nada podemos decir. Resulta obvio que el ciclismo necesita de muchos cambios. Tal vez la de Tinkov no haya sido la mejor fórmula para promover esos cambios. El dice haberse sentido como Don Quijote. Y lo cierto es que alguien debería recordarle que Don Quijote no era un reformista de la sociedad sino un trastornado. Pero dejando a un lado la anécdota, vayamos a lo importante: ¿a quién le va a vender su equipo? ¡A nadie!

Lo que Oleg Tinkov no ha entendido es que su equipo ahora mismo no vale nada. En los mercados, y seguro que él lo sabe muy bien y, por supuesto, infinitamente mejor que un servidor, todo depende de la oferta y la demanda. Y ahora mismo no hay una gran demanda de plazas dentro del WorldTour porque el coste -10 millones de euros- no invita a que decenas de empresas se lancen de cabeza. En ese mismo sentido, tampoco vale nada el equipo Movistar, el mejor del mundo en 2015. Como no lo valió en su día Euskaltel. ¿Cuánto pagaron por el equipo vasco cuando desapareció? 0 euros. Y eso es lo mismo que le pagarán a él por su equipo. Dice el artículo que Tinkov pagó 6 millones a Riis y 1 millón más por cada temporada. Eso resulta difícil de demostrar. Es algo que personalmente desconozco por completo. Pero sí tengo muy claro que los equipos WorldTour no valen nada porque no hay presión de marcas para entrar. Valen lo que se pueda sacar por sus bicicletas de segunda mano, sus autobuses y sus camiones. Poco más…

A finales de 2016 se aprobarán licencias para tres temporadas para 2017-2018-2019. Pero ahora mismo hay 18 aspirantes, aunque en realidad deberíamos hablar de 17 si eliminamos ya el equipo de Tinkov. Por  tanto, cualquiera que quiera convertirse en WorldTour, lo tiene sencillo: pide la licencia, ficha un par de corredores con buenos puntos en el WorldTour y está dentro sin necesidad de tener que pasar por la caja de Tinkov.

Tinkov afirma que él tiene firmados a Sagan y Majka para 2017 y que cualquiera que compre su equipo se quedará con esos dos contratos. Lo que no sabe -o no quiere decir públicamente- es que muchos van a jugar al gato y al ratón con él. ¿Cómo? Si Sagan tiene firmado un contrato de cuatro millones, ofrecerán dos… y esperarán pacientemente a que Tinkov tenga que pagar los otros dos. Es decir, Sagan tiene garantizado ese contrato. Y es cierto que alguien puede ponerse nervioso y pagar a Tinkov una millonada por el equipo para quedarse con esos contratos millonarios de Sagan y Majka, pero también pueden esperar pacientemente a que el equipo sea declarado en bancarrota para entonces ir a firmarles a bajo precio. Eso es lo que Tinkov de momento no ve.

El empresario ruso incluso especula con la posibilidad de que sea el dueño de CCC quien quiera comprarle su licencia. Pero como decíamos anteriormente, si CCC firma a un par de ciclistas buenos, estará en el WorldTour… sin pagar nada a Tinkov. Ejemplo: cualquier equipo que hubiera firmado a Rigoberto Urán (por poner un ejemplo) para 2016 habría acabado metiéndose en el WorldTour sin necesidad de pagar nada por la propiedad de ningún equipo.

Algo diferente ocurrirá cuando tengamos licencias por tres años, sin posibilidad de ascenso o descenso en ese período. Y, sobre todo, algo diferente ocurrirá cuando la economía mundial se recupere y cuando el ciclismo consiga ser realmente atractivo para más multinacionales. Ese día podemos encontrarnos con dos, tres o cuatro proyectos queriendo entrar… y con la necesidad de pagar millonadas a los dueños de las licencias para meterse en la elite. Hasta entonces… las cuentas de Tinkov son cuentas de la lechera por mucho que el empresario ruso haya demostrado a lo largo de su vida ser un empresario de éxito y un hombre de negocios visionario.