El ejemplo del AVE o por qué no hemos aprendido nada de la crisis

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La noticia ahora es el AVE a Asturias pero la misma crítica sirve para todos los trenes de Alta Velocidad que llenan el país y que certifican que los españoles no hemos aprendido nada de esta crisis. O, a lo peor, es que algunos -los que mandan- han aprendido a hacer su trabajo de manipulación demasiado bien.

El despilfarro del AVE es una muestra más de la desastrosa gestión que sufrimos en España. Los políticos dicen ufanos que somos la segunda nación del mundo con más kilómetros de AVE. ¡Con eso está todo dicho! Alguien debería recordarles que desgraciadamente no somos el segundo país más rico del mundo. Tal vez no se hayan dado cuenta…

Además, existen alternativas al AVE. Por si no lo sabían, en Alemania apuestan por trenes de velocidad alta (50 kilómetros por hora más lentos en su velocidad punta, pero infinitamente más baratos de construir y de mantener). A nosotros esa posibilidad se nos quedaba pequeña y nos fuimos a la alta velocidad, por supuesto. En este caso, el orden de los factores (velocidad alta o alta velocidad) sí altera el producto: el dinero que sale de nuestros bolsillos tiene que ser multiplicado por cinco para tener los trenes más rápidos. Así que como todo el mundo puede imaginar, nosotros hemos optado por la fórmula más cara y Alemania por la más barata.

AVEFoto: Chris Valencia

Para que queden claros algunos datos, vamos con ellos:

España ha invertido en el AVE más de 45.000 millones de euros. ¿Eso es mucho o poco? Es fácil de explicar: jamás recuperaremos ni uno solo de esos millones porque el negocio actual del AVE apenas permite pagar los sueldos de los trabajadores y el coste del mantenimiento (100.000 euros/año por kilómetro) de las vías. Es decir, ni podemos amortizar las obras ni podemos amortizar siquiera los trenes. Todo eso es a fondo perdido.

A cambio, España ha dejado de invertir miles de millones en las redes de cercanías y en cualquier otro tramo ferroviario que no sea AVE. Un ejemplo vivido esta misma semana: empresario que quiere viajar de Valencia a Zaragoza y tiene que ir en AVE de Valencia a Madrid para luego ir también en AVE de Madrid a Zaragoza. Es decir, le salía más rentable -en tiempo- hacer 700 kilómetros en AVE que 300 kilómetros en vía convencional. ¿Por qué? Porque nadie se ha preocupado de unas vías del siglo XIX -Valencia-Zaragoza- que se caen literalmente a pedazos.

Y, sin embargo, como se podía leer en el artículo sobre el AVE en Asturias, son muchos los que siguen exigiendo tener su propia parada de AVE, lo que viene a certificar que no hemos aprendido nada de la crisis que vivimos y que seguimos creyendo a pies juntillas las mismas mentiras que sólo interesan a unos pocos.

En Asturias, por ejemplo, dicen que el AVE es el último recurso para “paliar el déficit económico de empleo”. En fin, no hace falta ni comentarlo. Si la solución al paro es invertir 3.000 millones en una obra pública para conseguir que haya puestos de trabajo… es que debemos volver a primera de ESO y explicar a los autores de dónde saldrán los 3.000 millones. Ya hace muchos años Napoleón III decidió que la mejor solución contra el paro era contratar a trabajadores para abrir zanjas y a otros para cerrar las mismas zanjas. La idea funcionó bien porque generó muchos puestos de trabajo… hasta que arruinó las arcas públicas del país.

Luego, rematan las teorías con otras mentiras habituales como la “vertebración del territorio”. Señores, una autopista vertebra un territorio porque permite la entrada y salida en la vía cada 10-30 kilómetros. El AVE, en cambio, no vertebra ningún territorio y sólo beneficia a las grandes capitales, en este caso Gijón-Madrid, por ejemplo.

AVE2Foto: Mario Carvajal

Además, nos insisten en que este AVE sería perfecto para ayudar al puerto de El Musel, porque podría colocar sus “mercancías en cualquier punto de España en un tiempo mucho menor”. Seguimos con las mentiras: las vías del AVE no se están usando para transportar mercancías por muchos motivos, entre otros porque resulta complicado e incluso peligroso colocar trenes-mercancía rodando a velocidades bajas en una línea donde los trenes van a 300 kilómetros por hora. Y, además, resulta inviable económicamente porque esos trenes-mercancías al final acaban provocando un mayor desgaste en las vías por culpa del peso, lo que dispara el coste del mantenimiento. Dejando a un lado los datos técnicos, usen el sentido común: ¿qué mercancia de la industria siderúrgica asturiana necesita llegar a Madrid a 350 kilómetros por hora? ¿Y cuál sería el coste por kilo de ese viajecito?

AVE3Foto: Mikelo

El remate final del artículo es que el AVE es necesario para que Asturias “no siga perdiendo competitividad y pueda realizar relaciones comerciales en pie de igualdad con otras regiones españolas”. Y ahí es donde vivimos la clave del asunto: hemos convertido España en un país de tontos, donde todos queremos nuestra parte del pastel, aunque sepamos que es indigesto y que no podremos pagar la factura. Y ahora parece que una ciudad como Gijón (300.000 habitantes) necesita el AVE sí o sí. Existe el pequeño detalle de que las vías del AVE no son rentables para pagar sueldos de trabajadores y mantenimiento si no garantizan 9 millones de viajeros al año, algo que en España no consigue prácticamente ninguna de las vías actuales. Y eso, repito, sin obligarles a que amorticen nada de lo que costó la obra.

La reflexión final es obvia: ¿contra el AVE a Asturias? Sí, pero también contra todos los demás. Y lo dice un usuario habitual del AVE que ve con una sonrisa melancólica como cada vez que viajamos de Valencia a Madrid hay que parar en Requena para que suban dos viajeros de media en una estación que costó muchos millones de euros y que también resultaba vertebradora para el territorio, impulsora del empleo y que colocaba a Requena-Turís al mismo nivel que el resto de España para hacer las gestiones comerciales… ¡Qué país! ¡Cuándo pensarán que el AVE sólo es una gran inversión para las multinacionales de la industria civil y para los partidos, valga la redundancia!

 

Manny Pacquiao, un ídolo mundial desconocido en España

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La estadística manda y más del noventa y cinco por ciento de los lectores de este blog no deben tener muy claro quién es Manny Pacquiao. Es más, posiblemente jamás hayan escuchado el nombre de este… boxeador filipino. ¿Boxeo? Sí, boxeo. Y, por favor, no dejen de leer esta entrada porque incluso aunque no les guste este deporte –incluso aunque lo odien- es posible que descubran algunos datos que jamás habrían imaginado antes.

PACQUIAOPara empezar, cabe reconocer que el desconocimiento masivo de quién es Manny Pacquiao no hace sino certificar cómo –de mal– está el boxeo en España, en la más absoluta clandestinidad. Pero no siempre fue así. Por ejemplo, Julio González Gutiérrez nos recuerda en este artículo que nada menos que 61.000 espectadores asistieron en España a un combate internacional en… ¡1930! La pregunta es obvia: ¿y cómo hemos llegado a esta situación?

El boxeo –como el ciclismo, aunque no de forma tan acusada– se ha ganado la etiqueta de deporte maldito por sus propios errores. Podríamos citar tantos que esta entrada se nos quedaría corta –ya habrá tiempo para ello-, pero lo cierto es que ese descrédito no afecta por igual a la imagen del boxeo en todos los países.

Manny Pacquiao, por ejemplo, es un ídolo mundial, por lo que su condición de perfecto desconocido es algo que posiblemente sólo ocurre en España y en muy pocos países más. El filipino tiene fijado un combate contra Brandon Ríos hoy mismo (sábado 23), una cita que ningún aficionado al deporte en general puede ignorar, le guste o no le guste el boxeo.

Muchos de nuestros lectores seguro que desconocen los tópicos que suelen emplearse cuando se habla de Pacquiao, el único hombre que cada vez que tiene una pelea es capaz de conseguir un alto el fuego entre ejército y guerrilla en Filipinas. Y es que nadie quiere perderse sus veladas. Pero, como decíamos, ese atractivo de Pacquiao no es local sino mundial. Y eso a pesar de que suma dos derrotas consecutivas en sus dos últimos combates. Por tanto, ¿dónde nace la grandeza de Pacquiao?

Manny Pacquiao y la pasarela Cibeles. No hace muchos años la pasarela Cibeles se hizo famosa marcando un peso mínimo a sus modelos para luchar contra la anorexia. Manny Pacquiao no habría tenido problema con esa normativa, porque empezó a boxear en la categoría minimosca (menos de 49 kilos) y ha acabado siendo campeón mundial incluso en Superwelter (casi 70 kilos). En el camino, Pacquiao ha hecho como todos nosotros: ir cogiendo peso y masa muscular –nosotros tenemos más facilidad para lo primero– con el paso de los años. Esa evolución es normal en muchos boxeadores, que finalizan su carrera deportiva una o dos divisiones (tres-cinco kilos) por encima de donde la empezaron. Lo que no es normal y lo que convierte a Pacquiao en un boxeador diferente es su evolución de 20 kilos… (un 40% de su peso) y sus victorias en campeonatos del mundo de seis categorías diferentes. ¡Un récord increíble y al alcance de ningún otro boxeador a lo largo de la historia! PACQUIAO2

Manny Pacquiao y la poesía. Los críticos literarios suelen diferenciar a los buenos poetas de solo un verso y a los buenos poetas de poema completo. Pedro Salinas, por ejemplo, suele ser citado como el poeta de un verso: “No preguntarte me salva”, “Fue es duro como una piedra”. Y así son algunos boxeadores. Mike Tyson fue el hombre de un solo puño. Con un golpe le bastaba para acabar sus ejercicios literarios y una vez escrito un primer buen verso, ya no ponía mucho más interés en el resto del poema. Por eso, cada vez que un rival era capaz de resistir sus primeras embestidas, los combates se complicaban para el peso pesado americano. En cambio, Manny Pacquiao es todo lo contrario. Apodado Pac-Man (comecocos), el filipino siempre ha necesitado de poemas enteros para mostrar todo su esplendor. En parte, eso se debe a su escalada de peso. Con los años, Pacquiao ha subido y subido de categoría y se ha tenido que enfrentar con rivales más grandes y fuertes que él. Para hacer frente a ello, el filipino ha echado mano de su gran virtud: la velocidad. Y eso le ha llevado a ganar mundiales y más mundiales… por aplastamiento de sus rivales, pero difícilmente por golpes magistrales.

Manny Pacquiao y la política. Por último, no hay que olvidar la dimensión humana, pública y política de Pacquiao. Cuenta la leyenda que su padre mató a su perro y le obligó a comérselo. Él tenía 14 años y desde ese día huyó de casa para acabar en las calles de un deprimido barrio filipino, de donde salió gracias a peleas callejeras que luego le llevaron al boxeo y finalmente al estrellato. Ahora, muchos años después, es un boxeador diferente a la media: no le gusta calentar los combates con palabras mal sonantes hacia sus rivales, es muchas veces un ejemplo de caballerosidad y ha impulsado su carrera política en Filipinas, donde es ya senador. Lo más curioso es que hay muchos fanáticos de su boxeo que votan a sus rivales en las elecciones. ¿Por qué? Muy sencillo: quieren que Pacquiao pierda en política para que siga centrado en el boxeo… pero no hay duda de que el día que decida colgar los guantes, esos mismos intentaran auparle hasta la presidencia de Filipinas, un país que con tanto drama vivido en los últimos días bien merece una victoria por parte de su ídolo nacional. Habrá que ver si Brandon Ríos -el rival de hoy- está de acuerdo.

 

 

 

La muerte del 9, la cara oculta del fútbol

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¡Tranquilos! La Muerte del 9 no tiene nada que ver con Alberto Fabra ni con la desaparición de Radio Televisión Valenciana (de eso hablaremos otro día). En realidad, es el título de la opera prima de la periodista valenciana Paz Castelló y también la primera novela que dejamos entrar en El Rincón.

LA MUERTE DEL 9

 La Muerte del 9 es un thriller ambientado en el fútbol, según argumenta su propia autora. Y lo cierto es que parece una definición correcta, puesto que la obra en ningún caso puede ser considerada como novela negra. Eso sí, tiene algunas características de novela policíaca/detectivesca, es decir, ésas en las que prima la resolución de una gran pregunta: ¿quién es el asesino? Y es que la novela arranca precisamente en ese punto: la muerte del delantero centro del Real Triunfo Club de Fútbol. Pero esa pregunta no deja de ser simplemente eso: un punto de partida.

Como cualquier lector habrá comprendido, el Real Triunfo Club de Fútbol no existe. Esa es otra de las características de la novela. A lo largo de las páginas, Paz Castelló pasa factura a todos y cada uno de los protagonistas del fútbol: los futbolistas, los presidentes, los directores técnicos, los entrenadores… Y todo con el objetivo de mostrarnos la otra cara del deporte rey: la corrupción, el amaño de partidos, la homofobia, el machismo, el abuso de las mal llamadas drogas sociales (cocaína, hablando en plata)… Eso sí, Paz Castelló intenta que en ningún caso pueda haber relación directa entre ficción y realidad enmascarando nombres y perfiles de los protagonistas.

El párrafo que mejor describe la obra puede ser éste: “los futbolistas no son hombres que destaquen especialmente por su inteligencia, seamos francos, y la mayoría tampoco lo hacen por su sentido del humor o por su devoción al trabajo. Ellos aman el dinero, la ostentación y por encima de todo a sí mismos, y generalmente aun pecando de injusta al generalizar, las mujeres son para ellos un lujo más del que disfrutar. Seguramente existirán honrosas excepciones, pero yo no las conocí”.

PAZEntrando ya en una valoración más personal, el libro está bien escrito. La calidad literaria de la autora es notable y el tema es altamente adictivo para todos los que desde dentro o desde fuera conocemos el mundo del fútbol, pero no sólo para nosotros. Por tanto, podemos decir que por su temática cualquier persona puede estar interesada en leerla, puesto que no es necesario –ni imprescindible- sentir pasión por el deporte. Un dato más para avalar la novela: apenas necesité de día y medio para leer las 340 páginas.

El único defecto achacable en la parte formal son algunas redundancias innecesarias, así como el uso de la primera persona, una apuesta sobre seguro para una opera prima pero que requiere de un gran dominio del lenguaje para llegar al lector por la calidad literaria. En ese aspecto, Lorenzo Silva puede ser un gran ejemplo, pero Paz Castelló todavía no lo es. En resumen, la novela está bien escrita, se deja leer –engancha– pero no llega a la brillantez que ofrecen algunos textos de la propia autora en su blog, tal vez por ese uso de la primera persona.

Si la forma es más que interesante y recomendable, el fondo no lo es menos. La trama está bien diseñada y mantiene la emoción hasta el final, aunque cabe destacar dos grandes problemas con el principio de verosimilitud. Todo ocurre en un único club –amaños de partidos, corrupción en los fichajes, homofobia, acoso sexual, tráfico de drogas…– y en una única temporada. Sinceramente, parece excesivo incluso no sintiendo el más mínimo cariño hacia el fútbol que tantas aberraciones puedan darse en tan poco tiempo y en un único equipo. En realidad, hubiera sido mucho más verosímil que alguna de las golfadas ocurriese en rivales del Real Triunfo Club de Fútbol.

En segundo lugar, el final/desenlace también chirría y ya ha sido planteado por otros autores como desenlace sorprendente de su trama, por lo que empieza a dejar de ser sorprendente, pero no haremos más consideraciones sobre ese punto, puesto que supondría destripar la obra y el objetivo de El Rincón es precisamente el contrario: motivar a la lectura.

Como reflexión final, una idea ante la noticia publicada en la prensa alicantina: “Insultan a la autora Paz Castelló por el contenido de su libro sobre fútbol”. Al parecer, seguidores del Hércules CF se han sentido identificados con la novela y han insultado públicamente a la autora. Sobre ese punto, un dato previo: Paz Castelló trabajó para el Hércules CF. Y varias conclusiones obvias: todos esos seguidores del Hércules no han leído la novela y/o tampoco son muy inteligentes. Si han leído la novela habrán comprobado los esfuerzos de Paz Castelló por centrar la historia en el Real Triunfo Club de Fútbol y no citar a nadie por nombres y apellidos. Si a pesar de eso, consideran que la escritora habla del Hércules, entonces es que sí deben hacérselo mirar. Si ellos identifican al Hércules con un club en el que se amañan partidos, hay corrupción en los fichajes, se vive una homofobia claustrofóbica, el machismo impera en todos sus ámbitos, existe una red de tráfico de drogas… y siguen siendo seguidores de ese club, es que la sociedad en la que vivimos no tiene arreglo. Por mi parte, prefiero quedarme en la idea de que no existe vínculo entre el Hércules y el Real Club de Triunfo, aunque tal vez mi reflexión final es mucho más aterradora: sí parece haber vínculo –y muy estrecho- entre el Real Club de Triunfo y el fútbol del siglo XXI. Eso es lo que debería preocuparnos a los aficionados al ¿deporte rey?

 

Presentando mi Rincón

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Parece obligatorio escribir unas líneas como presentación de cualquier blog que uno lanza a la red. Pero sinceramente no hay mejor descripción de este blog que su propio título: El Rincón.

El nombre de El Rincón como columna de opinión nació en las páginas de META 2MIL, semanario de ciclismo en el que me inicié en el periodismo y en el que acabaría como director.

mETA2MIL

Nuestros lectores en META 2MIL tuvieron que soportar mis columnas de opinión semanales durante años, muchos años. Y también mis pensamientos, filias y fobias pero no sólo en el ciclismo, puesto que no era extraño que utilizase la actualidad y/o el cine como argumento de salida.

Este nuevo blog, también llamado El Rincón, repite el mismo concepto: servir de almacén de ideas. Está claro que todos intentamos mantener nuestra casa -y nuestra vida- en orden. O, al menos, con un mínimo orden, aunque a buen seguro que cada uno fija su umbral de “mínimo” en un punto muy diferente. El Rincón es ese lugar de la casa -o de la vida- en el que uno va dejando papeles, libros, cartas, pero en ocasiones también ideas, reflexiones o incluso amistades… que no son vitales para nuestra vida, pero que tampoco queremos tirar a la basura. Todos tenemos un Rincón en la casa y en la vida. En el mío volverá a aparecer el ciclismo, por supuesto, pero también habrá espacio para el cine, la literatura, el deporte…

Este período en silencio desde el final de META 2MIL ha durado casi dos años, tiempo suficiente para ver la vida con otra perspectiva. Ni mejor ni peor. Simplemente diferente. Y, sobre todo, tiempo para enriquecer El Rincón con muchas ideas que uno no quiere que acaben en el contenedor de la basura sin al menos pasar antes por el reciclaje colectivo de ofrecerlo a la red en busca de una sonrisa, una protesta o una simple reflexión de los lectores.

Bienvenidos a El Rincón. ¡Y permítanme que no ponga nunca demasiado orden!

Jorge Quintana