La última novela de Joel Dicker: La desaparición de Stephanie Miller

Estándar
LD

Hoy es el primer día del resto de mi vida. Así es como catalogo al día en el que acaba el farragoso proceso de inscripciones de los equipos y que tanto tiempo me roba. Así que aprovecho para intentar ponerme al día con los libros leídos, aunque asumo que en el camino he leído -y no he escrito nada- más de media docena. Pero éste sí debe ser mencionado: La desaparición de Stephanie Miller.

Joel Dicker es un autor famoso desde el segundo de sus libros: La verdad sobre el caso Harry Quebert. Este libro está siendo adaptado a una novela y es emitida por Movistar +, así que los que prefieran no leer, ahí tienen una alternativa. La serie está bien… pero no tiene la magia de la novela. Lo cierto es que los dos libros de Dicker tienen muchas cosas en común: La verdad sobre el caso Harry Quebert y La desaparición de Stephanie Miller son obras largas, con muchos personajes y con giros de guión en cada capítulo hasta desconcertar al lector. Pero manteniendo siempre un aceptable nivel literario y, sobre todo, logrando que no baje la tensión. Con estos comentarios, ya se puede intuir que la crítica sobre La desaparición de Stephanie Miller es positiva.

Lo cierto es que Dicker colocó el listón muy alto con La verdad sobre el caso Harry Quebert. En su siguiente libro, El Libro de Los Baltimore, decepcionó a muchos de sus lectores. Pero ahora vuelve a su mejor nivel. No mejora su obra sobre Harry Quebert, pero está a gran nivel y  La desaparición de Stephanie Miller es un libro que merece ser leído. En mi caso, apenas necesité 24 horas aprovechando un viaje y tres vuelos a Suiza. Tiempo bien empleado con la lectura. ¡Muy recomendable!

Thomas Dekker y el peligro de los mentirosos patológicos

Estándar
thomas-dekker-mi-lucha

La biografía de Thomas Dekker, Mi Lucha, es un libro muy interesante para describir los años oscuros del ciclismo, pero también los defectos de la sociedad del siglo XXI, donde los hijos tienen -o tenemos- razón siempre y, sobre todo, viven en una burbuja sin responsabilidades. El caso de Dekker, no obstante, entra en lo patológico, aunque dedique parte de su biografía a echar balones fuera.

Thomas Dekker fue un ciclista holandés que compitió al máximo nivel desde 2003 hasta 2014. Desde el principio, demostró ser una fuerza de la naturaleza. Pero añadió a esa potencia natural el uso de todo tipo de sustancias dopantes. Puede argumentarse con razón que en aquellos tiempos su caso no fue ninguna excepción. Pero Thomas superó todos los límites creando una red de mentiras que englobaba su vida más allá incluso del deporte. En uno de los mejores momentos del libro, lo deja claro: “Vaya donde vaya, voy siempre conmigo. Me saboteo a mí mismo“.

El mejor ejemplo de quién fue Dekker llega en el final de su carrera, cuando Jonathan Vaughters apuesta de nuevo por él y le da la oportunidad de correr en el equipo Garmin. Pues bien, el amigo Dekker no tiene otro ocurrencia que liarse con una chica de un club y pasarse toda la noche de juerga hasta llegar tarde al desayuno en la concentración del equipo donde deberían presentarle al patrocinador principal. Así era Dekker: siempre caprichoso y siempre por encima del bien y del mal. La importancia del entorno resulta vital en estos casos, pero este tipo de personalidades busca amigos que le digan siempre que sí y a los que pueda mentir sin ningún tipo de escrúpulos. Dekker reconoce muchos de sus errores en la biografía pero demuestra una y otra vez que es incapaz de aprender de los mismos. El mismo holandés explica que el ciclismo profesional cambia en 2008, cuando llega el pasaporte biológico. Todos cambian… menos él. En definitiva, un libro interesante para ver los errores del pasado.

 

Muerte contrarreloj, la decepción del verano

Estándar
muerte

Escribir contra un libro nunca es fácil. Y menos cuando un servidor se ha empeñado en publicar dos novelas y sabe perfectamente la dificultad de la empresa. Pero traer a este blog un libro tras otra y hacerlo siempre para cantar alabanzas… sería absurdo. Hay libros que gustan y otros que decepcionan. Así es la vida. Y así es la literatura. Entre los decepcionantes, debo destacar Muerte contrarreloj, de Jorge Zepeda Patterson.

Empecemos por el principio: si no conoces mucho el ciclismo y te gusta la novela negra, puede ser un buen libro para el verano. La intriga es interesante y el final no está mal. Es, por tanto, una novela de las que logra “enganchar” al lector. No hay que olvidar que Zepeda Patterson es ganador del Premio Planeta, así que no será un servidor quien diga que no sabe escribir un hombre con reconocimientos internacionales de primer nivel.

De todos modos, si eres buen aficionado al ciclismo, como es mi caso y entiendo que el de muchos de mis lectores, es mejor dejar pasar la ocasión de leer sobre nuestro deporte. Zepeda Patterson ha hecho un buen esfuerzo para documentarse, pero no deja de ser eso: el esfuerzo de una persona que o bien no conoce el ciclismo o bien no ha querido complicarse la vida. Muchos de los detalles técnicos, no tienen ni pies ni cabeza. Por ejemplo, hay un descenso en el que un líder recupera tres minutos a un rival. Repito: tres minutos. Eso hoy en día es sencillamente imposible dentro de un ciclismo marcado por la igualdad absoluta y menos en la forma en que está descrito en la novela. Es sólo un ejemplo de cómo hay datos escritos para impactar al lector sin conocimientos de ciclismo pero que al buen aficionado… le obligan a cerrar los ojos durante un par de minutos y pensar si merece la pena seguir leyendo o no.

En mi caso seguí leyendo y llegué hasta el final sin grandes dificultades, pero con la sensación de que es un libro decepcionante para los verdaderos amantes de nuestro deporte y que debería haber sido revisado por especialistas antes de su publicación. Ganar en credibilidad es siempre importante cuando uno quiere hablar de un sector específico. Por eso difícilmente escribiré una novela sobre recolectores de café en Colombia, por mucho que me acerque cada dos meses a comprar un paquete de café colombiano a mi supermercado. No es lo mismo beber una taza de café que conocer la industria. Y no es lo mismo ver el Tour en la tele que conocer el ciclismo.

 

Ventoux, una deliciosa lectura veraniega

Estándar
ventoux

Mis amigos de Libros de Ruta suelen bucear por medio mundo en la búsqueda de pequeñas joyas literarias que tengan algún vínculo con el ciclismo. En el caso de Ventoux hay que reconocer que se trata de un acierto indiscutible: estamos ante una deliciosa lectura veraniega. Para no provocar ningún equívoco, empezaremos diciendo que no es un libro de ciclismo puro y duro. Es un libro escrito por un holandés, pero que parece más propio de un autor francés. Vamos paso a paso.

Ventoux es un canto a la amistad, con un grupo de personas que compartieron vivencias trágicas y que muchas décadas después intentan retomar su pasado para reconstruir el posible futuro. Son un grupo de jóvenes holandeses que un día decidieron subir el monte Ventoux y que muchos años después retoman esa misma idea. En el camino hablan de sus pequeñas miserias -y grandezas- en una obra que merece ser leída con calma y atención y que seguro que es disfrutada más por personas que están por encima de la barrera de los 40 años.

Lo dicho… después de algunos meses de pocas lecturas, Ventoux es la clásica obra que te mantiene pegado al libro con una sonrisa en el rostro. Gran acierto por parte de Libros de Ruta.

La economía española y la caza con perrica

Estándar
índice

El catastrofismo es siempre un elemento de venta excelente. Todo el mundo tiende a leer con mucha atención las previsiones apocalípticas. En cambio, las buenas noticias no suelen tener una buena digestión. Parece que son menos atractivas. En esta reflexión, no voy a ser catastrofista, pero desde luego creo que tenemos argumentos para empezar a dejar de ser positivos.

Llevo mucho tiempo pensando que la economía española estaba creciendo con muchísima fuerza y de la mano de factores más que positivos como la exportación. Esa visión me llevó a bonitas discusiones con amigos que decían que la economía podía haber mejorado en los papeles pero no en la vida real. Lo cierto es que ahora empieza el proceso contrario. Veo cada vez más gente comprando pisos, comprando coches y eliminando de sus mentes miedos pasados. Eso no es ni bueno ni malo. Forma parte de un proceso individual de toma de decisiones en la que cada uno sabe lo que tiene y lo que puede hacer. Pero, desde mi punto de vista, hay factores que no pueden ser olvidados:

1. TURISMO. El turismo en el norte de Africa empieza a levantar cabeza. Confirmado por amigos hoteles de la costa española. Es una amenaza y no hay que olvidar que hemos disparado el número de turistas a límites récord, pero con muchos millones prestados de otros destinos por culpa de las amenazas terroristas.

2. PETRÓLEO. El petróleo por los suelos nos ha venido muy bien. Pero ese ciclo ya forma parte de la historia. Hay inversores como Az Valor que llevan mucho tiempo avisando y por fin vemos aparecer al lobo feroz de los precios altos en el crudo.

3. ESTABILIDAD POLÍTICA. Pedro Sánchez tiene en marcha una moción de censura. Rajoy puede dimitir. Volveríamos a la casilla de salida, con gobierno en funciones y con el Rey abriendo ronda de contactos. Si no dimite, tendremos a Pedro Sánchez como presidente con menos de 90 diputados. Estabilidad política… desaparecida.

La conclusión es obvia: sin estabilidad política, con el petróleo subiendo de precios y forzando la inflación y el turismo entrando en una pequeña fase de estancamiento… ¿qué elementos van a tirar de la economía española? La realidad es que la economía de un país es como un tren AVE. Necesita de varios meses para coger velocidad pero también de otros varios meses para ir frenando o incluso para estrellarse. Por tanto, no veo un apocalipsis mañana mismo. Pero si me viene a la cabeza una frase muy empleada por la gente del campo, los verdaderos filósofos de este país: no me gusta como caza la perrica. Mi admirado Warren Buffett lo decía de otro modo: “Sé ambicioso cuando los demás tienen miedo. Ten miedo cuando los demás son ambiciosos”. Empiezo a ver poca gente con miedo.

Marlango es mi Imperio Austrohúngaro

Estándar
marlango

Luis García Berlanga metió en sus dos primeras películas la expresión Imperio Austrohúngaro. Surgió fruto de la casualidad. Le dio suerte y acabó insertando esas palabras en todas sus obras hasta el punto de convertirse en un puro entretenimiento de cinéfilos detectar cuando y a santo de qué acababa saliendo esa referencia del gran director valenciano. Yo ni soy Berlanga ni lo pretendo. Pero en el proceso de creación de mis dos primeras novelas -Cuervos y palomas y La mujer sin nombre- he pasado muchas horas con Marlango como sintonía de fondo.

Es más, la creación de la primera de ellas coincidió con el lanzamiento de uno de los discos de Leonor Watling y Alejandro Pelayo, por lo que fue un refuerzo para la solitaria labor de creación que siempre supone ponerte delante de un ordenador y tratar de juntar letras, palabras, frases, párrafos, págicas, capítulos… Al final, y siguiendo a Berlanga, cité en las dos novelas algún fragmento de alguna canción del grupo.

Ahora mismo estoy con la tercera novela. Prefiero no adelantar si sigue la serie de Marco Klein y Magda Ramírez. Tampoco quiero adelantar el título ni el contenido. Al final, las novelas son como los embarazos: procesos largos y en los que siempre tienes la pequeña duda de si algo se puede acabar torciendo. En conclusión, la felicidad nunca es plena hasta que tienes el retoño entre los brazos, recién salido de la imprenta.

Para mi felicidad, Marlango ha sacado una nueva canción como anticipo de su futuro disco. Poco a poco. Así es la vida. Y así deberíamos tomarla, aunque en realidad solemos pecar de justo lo contrario. Ya la he escuchado y ya estoy echando de menos el resto del disco, lo que me lleva a plantearme una duda existencial: ¿se puede echar de menos algo que no se conoce? La respuesta racional es no. La respuesta sentimental es sí. No he tenido tiempo para buscar una fecha posible de publicación. Además, prefiero que el destino me sorprenda y ver un día que ya es toda una realidad. Será el día de comprarlo, hacerlo sonar y tratar de finalizar la tercera de las novelas con una sonrisa en el rostro. Gracias por tanto!

Gerard Piqué y el síndrome del artista

Estándar
PIQUE

Dicen quienes le conocen que Gerard Piqué es una persona inteligente. Yo no tengo el gusto de haber hablado con él en toda mi vida, así que no puedo confirmarlo ni desmentirlo. Pero ayer vimos una anécdota muy reveladora de lo que es un deportista profesional y, más específicamente, un futbolista. Cuando acabó el partido entre el FC Barcelona y el Real Madrid, Piqué cogió el micrófono y se quejó de que no le hubieran hecho el pasillo propio de los campeones. Así que pidió al staff del club que acudieran a hacerles el pasillo. Y así fue: todos los miembros del staff hicieron el pasillo a los futbolistas para regocijo de los aficionados culés, quienes reían la última gracia de uno de sus futbolistas bandera.

Desde la distancia, la reflexión sirve para Piqué, pero también para la inmensa mayoría de los deportistas profesionales del planeta Tierra. Sencillamente, están enfermos del síndrome del artista: creen que el mundo gira a su alrededor y todos nosotros (medios de comunicación, aficionados, familiares…) no hacemos sino contribuir a esa burbuja en la que viven.

Si de verdad Piqué fuera un tipo tan inteligente, tenía al alcance de su mano un gesto demoledor contra el Real Madrid y, sobre todo, un gesto demoledor para demostrar su calidad humana. Piqué debería haber pedido al staff técnico que acudiera al centro del campo y debería haber pedido al resto de los futbolistas que le hicieran el pasillo de los campeones a los fisios, entrenadores de porteros, médicos, preparadores físicos, delegados de campo… y a Ernesto Valverde. Son ellos, los futbolistas, los que deberían haber hecho el pasillo a su staff. Ese debía haber sido el verdadero pasillo de reconomiento a unos tipos que ganan muchísimos euros menos que los futbolistas y en los que jamás se piensa salvo cuando hay tres derrotas consecutivas, que es cuando sus puestos de trabajo pasan a estar en el aire.

Pero pedir eso a Piqué o a cualquier otro endiosado futbolista pasa por no entender cómo funciona este planeta y cómo cualquier futbolista acaba asumiendo que es Dios y que el mundo debe rendirle pleitesía. En el ciclismo, por fortuna, no necesitamos lecciones en este apartado. Es cierto que no podemos dar lecciones en otros muchos. Pero en el reconocimiento al mérito de los miembros del staff vamos muchos kilómetros por delante del fútbol.

La Mujer sin nombre, a la venta el 23 de junio

Estándar
PORTADA-OK

La segunda novela de la serie Marco Klein, La mujer sin nombre, ya tiene fecha de publicación: 23 de junio de 2018. El motivo de la fecha escogida es múltiple y variado. Para empezar, un punto de frivolidad: es mi cumpleaños. Pero sobre todo ha sido una fórmula para presionarme y obligarme a pulir las últimas lecturas y retoques. Así que el 23 de junio estará todo listo y saldrá a la venta.

Los interesados ya pueden hacer una compra en Amazon y el libro se descargará en su version eBook el 23 de junio. También saldrá la versión en papel en la misma fecha. ¡Ya falta menos! Así que este verano están garantizadas las aventuras de Marco Klein y Magda Ramírez. Para que no haya confusión posible, en esta ocasion no hay deporte de por medio. Es una investigación policial que arranca con el asesinato de una mujer en una iglesia católica. Pero los amantes del deporte y la novela no deben desesperar. Nuevas ideas bullen en la cabeza… Eso sí, vamos paso a paso. Y la próxima meta: 23 de junio.

La mujer sin nombre, título de la segunda novela de Marco Klein y Magda Ramírez

Estándar
PORTADA-OK

Con Cuervos y palomas entramos en el mundo del deporte profesional y el dopaje. Ahora llega el turno de seguir las aventuras (y vidas) del inspector Marco Klein y la subinspectora Magda Ramírez. La segunda novela ya tiene título: La mujer sin nombre. Y también tiene fecha de publicación: finales de junio, pensando así que sea lectura propia del verano.

En esta segunda novela no hay deporte (ni dopaje). Quiero que quede claro para que nadie compre el libro pensando que va a vivir una segunda parte de la investigación vivida en la primera novela. En este segundo libro los personajes se enfrentan al asesinato de una mujer en una iglesia católica. Así arranca la historia y comienzan las dudas en la cabeza del inspector, quien además debe enfrentarse a sus fantasmas personales y muy especialmente a un personaje que aparece en la primera novela pero del que no sabemos ni su nombre. Es La mujer sin nombre. Ella será la clave para desvelar lo que ocurre en la investigación y para conocer mejor a Marco Klein.

 

La segunda novela de Marco Klein, en la recta final

Estándar
PORTADA

No hace mucho tiempo prometí que sacaríamos la segunda parte de las aventuras de Marco Klein y Magda Ramírez. Y vamos avanzando en la promesa hecha. Hoy mismo acabo de recibir un ejemplar beta, es decir, un ejemplar ya impreso pero todavía no definitivo. Este tipo de ejemplar se utiliza para hacer la última lectura y poder ver, en papel, si los márgenes están bien o necesitan ser cambiados, si el tipo de letra funciona… Es decir, las últimas rectificaciones antes de la publicación definitiva.

Para mantener un poco la intriga, tapo el título y la base de la fotografía. Pero lo prometido es deuda: la segunda parte de Cuervos y palomas está cada vez más cerca. Y si no sucede nada extraño, lo normal es que acabe siendo publicada antes del verano y no después del verano como había dicho en un principio.

Por cierto, os recuerdo que el 23 de abril estará a vuestra disposición la versión ebook de Cuervos y palomas, el libro de Marco Klein y Magda Ramírez en el que se centran en una investigación criminal focalizada en el deporte de elite. Se puede comprar en Amazon.