Gomorra o una sensación agridulce

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Aprovechando el verano he buceado en el baúl de los recuerdos hasta encontrar un libro cuya lectura había ido retrasando durante mucho tiempo. Hablo de Gomorra, una novela/ensayo de Roberto Saviano y que está centrada en la Camorra y su control de toda una región de Italia y de la vida y obra de todas las personas que allí viven.

Lo cierto es que el libro me ha dejado un sabor agridulce. No tengo nada que objetar contra Saviano. Es más, merece todos los elogios del mundo puesto que ha puesto su vida entera en favor de la verdad y en la lucha contra la camorra (mafia) y la cocaína. Pero su estilo no me convence. El libro, mitad ficción-mitad reportaje periodístico, es un constante salto de historias, de anécdotas… sin orden ni concierto. En el fondo, te sumerge en un caos en el que te envuelve con cifras, chismes, datos incontestables hasta el punto de que acabas comprendiendo bien lo que quiere transmitir, pero de forma totalmente anárquica, lo que hace que la visión global quede difuminada.

El libro, por tanto, es interesante pero creo que ha envejecido mal, especialmente para los no italianos. Para nosotros, la historia de esta familia o de aquella otra es simplemente anecdótica. Por eso se echa en falta una mayor y mejor explicación de los entramados. De todos modos, el gran acierto es explicar que la Camorra forma parte de un entramado delictivo mundial, con ramificaciones en todos los continentes, con control en los puertos y con estructura empresarial. Los tiempos de saquear a los pequeños negocios se han acabado. Ahora hasta son prestamistas de esos mismos negocios a los que imponen el uso de proveedores que pertenecen a sus estructuras económicas. Y es que el libro insiste una y otra vez en una idea: la Camorra es ahora la Gran Empresa.