Regreso a casa, una película más que interesante

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El verano no nos deja muchas opciones de disfrutar de buenas películas. En primer lugar, es necesario disponer de una manta a cuadros si uno quiere ir al cine, puesto que el nivel del aire acondicionado es directamente incompatible con la vida humana. Pero dejando a un lado las anécdotas, lo peor de todo es la cartelera: películas para niños, películas para adolescentes y películas para descerebrados. No hay mucho más, sobre todo en Hollywood, donde llevan años con el cartel de Cerrado por Vacaciones (de talento). Y es que los mejores guionistas están en el mundo de la televisión y las series. No hay duda sobre ello.

Por eso mismo la semana pasada decidí cambiar de registro y marcharme a ver una película china. Tenía en el recuerdo el buen sabor de boca que nos dejó Deseando amar, uno de los films más interesantes de este siglo. Pero de aquello ya hace mucho. La película que ahora mismo está en cartelera se titula Regreso a casa y viene avalada por un director y unos actores (especialmente actrices) de renombre… para cinéfilos. No entraré en ese mundo. Me limito a decir que iba bien predispuesto, con la mente abierta, pero tampoco pensando en que la película china iba a cambiar mi vida.

Y eso fue lo que me encontré. Regreso a casa es una película muy interesante. Nos permite reflexionar sobre las dictaduras, sobre la memoria, sobre el amor… Personalmente, me resulta muy curioso que en toda la película no se diga ni una sola vez de qué se acusaba al padre, lo que viene a certificar que China era (y posiblemente sigue siendo) un país en el que Kafka no habría publicado El Proceso, ya que todo allí es exactamente como él imaginó: te meten en la cárcel y nadie te dice el motivo.

Regreso a casa, en resumen, narra las peripecias de un padre que se fuga de la cárcel para intentar ver a su mujer y su hija, quienes tratan de sobrevivir a la condición de familia de un “purgado” en la mal llamada revolución cultural. Y no desvelaremos nada más para que el film no pierda parte de su encanto. Si eres capaz de aguantar una película que en algunos tramos en un poco lenta -nada desesperante, pero sí lenta-, acabarás emocionándote. De eso no hay ninguna duda!