Reforma WorldTour, entre Juego de Tronos y Groucho Marx

Estándar

La Unión Ciclista Internacional ha anunciado novedades en la reglamentación del ciclismo. ¿Qué significa? Depende de sus gustos, pero yo le apunto dos ejemplos para que entiendan mejor lo que sucede: piensen en la serie televisiva Juego de Tronos o, directamente, en cualquiera de las películas de Groucho Marx… y no andarán muy lejos de la realidad actual en el ciclismo.

Nos dicen que la UCI va a conceder licencias para tres años y a un máximo de 18 equipos WorldTour. Es decir, se intenta dar más estabilidad a los equipos. Lo que no nos explican es que ahora mismo tenemos 17 equipos y no hay presión por debajo. MTN o Cofidis, por poner dos ejemplos, no se plantean ser WorldTour, así que algo estaremos haciendo mal cuando no tenemos proyectos para completar las licencias, un triste contraste con la situación de hace apenas unos años, cuando teníamos 21-22 equipos interesados y todo el mundo intentaba convencer a la UCI y a los auditores de las bondades de su proyecto.

Nos dicen que la UCI va a ampliar el número de pruebas WorldTour. Pero de momento no sabemos qué carreras serán ni qué condiciones de participación habrá, puesto que ASO no estaba muy por la labor de aceptar estos cambios. Lo explicamos mejor: los equipos WorldTour están dispuestos a aceptar nuevas carreras WorldTour siempre y cuando eso no signifique que están obligados a correrlas todas y que van a recibir menos dinero por ir a participar. Temen, con razón, que si California (por poner un ejemplo) pasa a ser WorldTour, los pagos por ir a correr caerán en picado. Y los organizadores, entre ellos ASO, exigen justo lo contrario, es decir, si asumen los costes de ser WorldTour, quieren una garantía de participación: por ejemplo, nunca podrán venir a correr menos de 12 equipos WorldTour. Ese era el debate. A día de hoy no sabemos si se ha resuelto o no. Como diría Groucho Marx, en este apartado podemos decir que la parte contratante de la primera parte podrá ser considerada la parte contratante de la primera parte.

También nos dicen que habrá nuevos Rankings: universal, individual, WorldTour… Pero sinceramente no es algo fundamental en el ciclismo.

A todo eso hay que añadirle la presencia de un nuevo actor cada vez más importante en este circo que forma el mundo de las dos ruedas: Velon. Esta agrupación de 11 equipos WorldTour anda intentando mejorar los ingresos de sus asociados, algo que sí puede ser considerado como revolucionario y como muy positivo. Para ello parecen que se han sabido rodear de directivos con grandes conocimientos del marketing y de las finanzas, lo que siempre debe ser considerado como novedoso y realmente bueno para el mundillo ciclista. Y para ello están planteando una alternativa diferente a la propuesta por Oleg Tinkov. Si el millonario ruso apuesta por el asalto directo contra la torre de ASO y habla de boicot al Tour si no reparte los derechos televisivos, en Velon piensan en el asedio lento y programado, es decir, la organización de otros eventos con el apoyo de RCS o de cualquier otro organizador que se preste a ser generoso en el reparto del dinero como aviso al Tour de que debe cambiar su filosofía a la hora de repartir dinero con los equipos. Atención a la táctica Velon: ¿boicot a la París-Niza? No, es mucho mejor ir con todas las figuras a la Tirreno-Adriático y conseguir que RCS abra el bolsillo y acudir a París-Niza cumpliendo estrictamente el reglamento… pero con un equipo de jóvenes talentos y sin nombres mediáticos. De todos modos, no se preocupen: esto nunca lo dirá nadie… pero al estilo de la guerra fría… se lleva a la práctica. Otra idea propia de Velon es la de firmar acuerdos con determinados organizadores. El mejor ejemplo es el Tour de Abu Dhabi, del próximo mes de octubre. Gracias al acuerdo con Velon se ha garantizado la presencia de Mark Cavendish, Philippe Gilbert, Michael Matthews, Marcel Kittel, Richie Porte, Peter Sagan… Toda esta guerra y política de pactos en las bambalinas del escenario recuerda -y mucho- a Juego de Tronos, con muchas familias buscando el Trono de Hierro, que en nuestro caso particular no deja de ser el cheque con muchos ceros.

Pero volvamos a lo esencial. El drama del ciclismo es el de siempre. Y no podemos hablar mal de la UCI. Podemos y debemos hablar mal de todos y cada uno de los que formamos parte del ciclismo: UCI, organizadores, equipos, ciclistas… En Richmond se aprueba una reforma del sistema sin mostrar la letra pequeña cuando lo que necesitamos es una gran reforma presentada con luz y taquígrafos y mostrada a los medios de comunicación por el presidente de la UCI, con el máximo responsable de ASO a su derecha y el presidente de los equipos a su izquierda. Esa misma reforma debería haber sido presentada ante todos los periodistas, con oportunidad para escuchar las preguntas y resolver las dudas, es decir, con la máxima difusión posible. Eso es lo que necesitamos: encontrar un camino y un destino colectivo y consensuado para equipos, ciclistas, organizadores y todo bajo la protección de la UCI. Mientras las reformas sigan aprobándose sin detalles concretos y sin saber qué piensan actores tan importantes como ASO, estamos condenados a lo que ya hemos vivido en el pasado: la desunión… y, en el peor de los casos, la guerra. Recuerden que parecemos condenados a actuar de acuerdo con aquella magnífica frase de Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.