La corrupción en el fútbol y Cuervos y Palomas

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La novela Cuervos y Palomas está centrada en el dopaje deportivo a través de una visión de novela negra, con muertes, investigación policial… Pero también hace mucho hincapié en una segunda trama: la necesidad de los políticos españoles de ofrecer una buena imagen internacional antes de la decisión de quién organiza los Juegos Olímpicos. Es un factor de presión que recae sobre los policías, sobre la jueza instructora… Todos sienten esa presión política: necesitamos dar buena imagen. Pero al mismo tiempo todos tienen claro que los Juegos Olímpicos no se ganan sólo con buena imagen. Especialmente cínico es uno de los personajes (no diremos quién para mantener la intriga), quien constantemente argumenta que los Juegos Olímpicos se organizan sólo si eres capaz de sobornar más y mejor que el resto de candidaturas.

Viene esto a cuento de lo que acabamos de ver con el Mundial de fútbol y con el sistema corruputo que durante años ha imperado en la FIFA, un sistema que no es muy diferente al que ha mandado en el COI, es decir, la Federación Internacional de Fútbol y el Comité Olímpico Internacional. Y sorprende una vez más la reacción timorata de los medios de comunicación y especialmente de los medios españoles. No ha habido portadas. Y como mucho nos estamos centrado en el arbitraje del España-Corea en el Mundial de Corea-Japón.

La realidad… es que algunos incluso apuntan a una campaña contra Rusia, lo que recuerda la famosa frase del dedo y el tonto. Cuando un dedo apunta a la luna, sólo los tontos miran el dedo. Y así es. Sin duda alguna, Estados Unidos está interesado en echar basura contra Putin y el Mundial de Rusia 2018. No darse cuenta de ello es también del género tonto. Pero todavía con menos dudas… la investigación sólo es posible porque hay mucho golfo que cobra por elegir un país. Y eso certifica, una vez más, la corrupción en el deporte rey, algo de lo que algunos quieren siempre huir.

Desgraciadamente es posible que el ciclismo vuelve a dar en breve malas noticias para su credibilidad. Vamos a esperar acontecimientos. Pero ya verán como entonces… no hay paños calientes en los medios de comunicación sino críticas bien contundentes. Y tendrán razón. Pero esa misma contundencia es la que ahora podemos y debemos exigir los lectores cuando se ha destapado un caso de corrupción que certifica que no sólo las elecciones de las sedes sino también los propios arbitrajes vienen teledirigidos por intereses económicos.

Si se quedan con ganas de ver cómo y por qué existe corrupción en el deporte, ya saben, compren Cuervos y palomas y disfruten de las aventuras de Marco Klein y Magda Ramírez.

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