Kenia quiere meter en la cárcel a los dopados: no entienden nada

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En Kenia andan muy enfadados. Durante años años han ganado en prácticamente todas las disciplinas de fondo del atletismo (con permiso de etíopes, por supuesto), pero en los últimos meses han visto como varias de sus estrellas daban positivo, entre ellas la reina del maratón: Rita Jeptoo. ¿La solución? Pues al parecer los jerifaltes del atletismo, con Kipchose Keino a la cabeza, han decidido que una solución pasa por meter en la cárcel al atleta que se dope. Sinceramente, no es el camino y medidas como ésa demustran que no están entendiendo el verdadero problema.

rita_jeptooRita Jeptoo, la mejor maratoniana del momento, cazada en un control antidopaje.

Un amigo mío, abogado de carrera pero no de profesión, me dijo un día que los políticos estúpidos son los que cada vez que hay un problema, le añaden cinco años de cárcel al delito en cuestión para hacerlo más duro. Pero nunca la solución penal ha solventado nada. Y el mejor ejemplo es el de Estados Unidos, donde hay pena de muerte pero sigue habiendo asesinatos. Más que matar a un asesino no se puede hacer. Y, sin embargo, el problema sigue sin solución.

¿Significa eso que no hay que hacer nada? No, ni mucho menos. Lo que significa es que soluciones de barra de bar -cuántas veces hemos escuchado eso lo arreglo yo en 24 horas- no sirven para un problema como el dopaje. Para empezar, el gobierno de Kenia debe invertir dinero en un plan de educación en las escuelas deportivas. Y para acabar debe controlar a los médicos y a los manager de los atletas, muchas veces tipos sin escrúpulos que trafican con “carne” aprovechando las condiciones fisiológicas privilegiadas de estos corredores para hacerse de oro -ellos, no los atletas-. En ese sentido, es fácil comprender que la EPO no aparece en los árboles. Y mucho menos en un país como Kenia donde la sanidad no es que brille precisamente. Por tanto, ¿quién lleva la EPO hasta estos atletas? Eso sí que debe ser investigado. Y si a eso le sumamos un laboratorio antidopaje acreditado en Kenia, algo que hasta ahora no existía, comenzamos el difícil camino de la lucha contra el dopaje por los cimientos: educación, examen del entorno del deportista y control efectivo al deportista cuando se está entrenando, algo que hasta ahora no existía y que hacía muy sencillo caer en la tentación del dopaje. Esa es la trinidad indiscutible. ¿Solucionará eso el problema? No, porque ya lo hemos dicho al principio: no hay fórmulas mágicas. Pero lo que jamás acabará con el dopaje es la cárcel y mucho menos para deportistas que no tienen nada y que saben que el deporte profesional es la salvación de su vida y de toda su familia.