El caso de Monago y las anécdotas

Estándar

El caso de José María Monago vuelve a demostrar la situación de absoluta miopía en la que vivimos en este país, por lo que al control de las instituciones se refiere. Se ha sabido -muchos años después- que el presidente extremeño realizó más de una treintena de viajes a las Islas Canarias cuando era senador, todos ellos viajes profesionales según Monago dijo un día y todos ellos viajes que el propio Monago iba a pagar de su bolsillo, según rectificó al día siguiente. Pero lo importante no es el caso de Monago y si debe dimitir -que sí- o no. Lo importante es que volvemos a cometer los mismos errores de siempre: un dedo señala a la luna y todos miramos el dedo.

monago-670xXx80-1El caso Monago lo que demuestra es que sus señorías pueden realizar más de 30 viajes sin que nadie supervise nada. El caso Monago lo que demuestra es que ningún partido está muy tranquilo con el tema de los viajes, porque todos piden la dimisión de Monago, pero yo estoy esperando a ver a uno solo que pida lo que cualquier persona de sentido común debe pedir: una auditoría externa de los viajes de todos los diputados y senadores durante los últimos cinco años. Y, por supuesto, un control externo férreo para cualquier viaje que a partir de ahora se quiera hacer. ¿Por qué nadie pide esa auditoría? Pues sencillamente porque son muchos los que saben que 32 viajes no han hecho, pero que alguno han mezclado en el camino del todo gratis.

Lo sencillo se convierte muchas veces en imposible. Y lo sencillo es controlar los viajes de sus señorías con una simple línea en la que el señor que viaja indique con quién, dónde y para qué se ha reunido. Con esa sencilla justificación publicada en una página web, los políticos demostrarían transparencia y aportarían un dato fácilmente desmontable. La historia de los viajes recuerda a la de las llamadas telefónicas en algunas instituciones. Mucha gente llamaba a diestro y siniestro sabiendo que era gratis total. Un día empezaron a publicar la factura de cada uno en el tablón de anuncios. A partir de ahí, frenazo en seco para que no me saquen los colores. Es tan fácil cuando hay voluntad… El problema es que no hay voluntad.

PD: Hace unos minutos veo con agrado que Eduardo Sotillos, del PSOE, escribe en El Mundo y pide esa misma auditoría sobre los viajes. Ojalá haya más voces como la suya. ¡Auditoría ya!