El Niño, la película de todo un profesional

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Si el cine español tuviera a más directores como Daniel Monzón, no habría crisis alguna. Esta primera sentencia viene a certificar un dato que no puede dejarse pasar por alto: mientras gran parte del cine español se queja constantamente de la falta de apoyo político, hay otra parte del cine español que está intentando crear productos interesantes para el gran público. Esa es la única vía que puede garantizar un futuro a medio y largo plazo para la industria nacional. Y bien que el director de esta película lo está demostrando. Ya lo hizo con Celda 211 y ahora repite experiencia positiva con El Niño.

El_Ni_o-701828486-largeEn la comparación con Celda 211, El Niño no sale favorecida. No tiene el dramatismo ni la emoción de la primera. Pero El Niño es un notable producto cinematográfico: cuenta una historia y la cuenta bien. La película se centra en las andanzas de unos jóvenes que sin recursos y sin muchas ganas de trabajar… optan por el narcotráfico a pequeña escala para hacerse ricos en una espiral que les llevará a ir asumiendo cada vez más y más riesgos, pero al mismo tiempo ir ganando cada vez más y más dinero.

La película, al margen de dejarnos persecuciones brillantes en las que se nota que se ha invertido mucho dinero, permite también alguna que otra reflexión. Si pensamos en el fondo, nos damos cuenta del poder que tiene el tráfico de drogas, la industria más poderosa en todo el mundo, lo que nos lleva a pensar en el debate de la legalización, con todos sus pros y contras. Si pensamos en la forma, comprendemos cómo los grupos poderosos utilizan anzuelos para perder unos kilos mientras logran pasar toneladas. La escena aerea del puerto de Algeciras con miles de contenedores que son descargados de los barcos viene a certificar una evidencia: encontrar droga ahí es como buscar hilo en un pajar. ¡Imposible!

En cuanto a los personajes, Luis Tosar vuelve a ofrecer lo mejor de su repertorio. Y también sorprende el protagonista, El Niño, aunque no sólo por su parecido físico con Paul Newman. Habrá que seguir viéndole y comprobar su es capaz de ofrecer otros registros. De todas las presentes, la trama de amor es la que más flojea, puesto que en parte parece un pequeño añadido para contentar a los que siempre necesitan que haya algo de pasión. Pero en resumidas cuentas la película entretiene. Y de eso vive el cine. Daniel Monzón lo ha comprendido. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de todos los cineastas españoles.

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