Orenga, Del Bosque y esa tradición española de no dimitir nunca

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31Ayer, nada más finalizar el partido de baloncesto que enfrentaba a España con Francia, fui al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Y busqué una palabra que creo que ha desaparecido. Pero, sin embargo, allí estaba:

DIMITIR: Renunciar, hacer dejación de algo, como un empleo, una comisión, etc.

Es decir, la palabra existe. El problema es que no se usa. Como tampoco suele utilizarse el planteamiento a largo plazo. La prueba evidente es el carrusel de entrenadores que ha vivido la selección española de baloncesto. Los jugadores eran tan buenos y conseguían tantos títulos… que el presidente de la Federación de Baloncesto llegó a pensar que no necesitaba ni poner un entrenador al frente del grupo. Y en eso llegó Juan Antonio Orenga.

Su paso por Estudiantes había sido efímero: 15 partidos y 9 derrotas. Y despido. De ahí a la selección española. Y en su primera gran competición, vimos muchísimos errores de gestión que llevaron al equipo a perder en semifinales contra Francia. Sin embargo, la medalla de bronce fue vendida como un nuevo mérito y hacia delante. En la planificación del Mundial los errores se han disparado. Orenga ha querido ganar un Mundial en el que se juegan muchos partidos en muy pocos días con una rotación de 9 jugadores y en ocasiones incluso 8. ¿Resultado? El único posible: España ha ido de más a menos hasta acabar dilapidando todas las fuerzas y el prestigio de esta generación en la que tampoco ha entrado aire fresco y el que ha entrado, no ha disfrutado de minutos.

Y ahora dice Orenga que no piensa en la dimisión. Hace bien. También Vicente del Bosque hizo el ridículo en el Mundial y sigue como seleccionador. Parece que esto es tradición. En fin… ¡qué cruz!

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