Diario de un curioso en el Tour de Francia: hoteles del Conde Drácula (II)

Estándar

El viaje al Tour de Francia no sólo permitió constatar muchas novedades en el apartado meramente deportivo. También hubo curiosidades fuera de la bicicleta y, como casi siempre, Francia es una caja de sorpresas en el apartado de los hoteles.

Para los que no hayan viajado mucho, les diremos que en Francia suele haber dos opciones a la hora de reservar hotel: buscar un hotel prefabricado (y de esos hablaremos otro día) o buscar un hotel casa del Conde Drácula, es decir, hoteles que en a mediados del siglo XX eran modernos y lujosos. Repetimos: mediados del siglo XX.

En nuestro viaje en el Tour y para no aburrirnos, probamos con las dos “ganaderías”. Por cierto, lo del Conde Drácula puede parecer muy peyorativo, pero no lo es. Hay hoteles del Conde Drácula de mucho lujo (los menos) y los hay de muchas telarañas (los más).

En nuestro caso nos encontramos con un modelo medio perfecto. Primer detalle: cerraban la recepción a las 22horas, así que o llegabas antes a recoger la llave o ya podías dar por anulada tu reserva porque en el hotel no hay nadie a partir de esa hora. Ese detalle es habitual en Francia y todo un síntoma de que españoles y franceses compartimos continente, pero no horario.

El segundo detalle de todo buen hotel del Conde Drácula que se precie es el silencio. No hay ruidos. Y eso es muy molesto, porque acabas planteándote: ¿habrá alguien más en todo el edificio? ¿O estaremos completamente solos? De ahí a imaginarte a Bela Lubosi entrando en tu habitación para morderte el cuello hay solo un paso.

Tercer detalle totalmente inaudito: la puerta de la habitación no se podía cerrar ni con ni sin llave. Era sencillamente imposible, así que en previsión de ataques de Bela Lubosi pensamos en poner un crucifijo, pero finalmente optamos por una fórmula más sencilla: meter justo tras la puerta la mesa más grande de toda la habitación.

Además, contábamos con otro factor suerte. Aunque hubiera dos millones de euros en metálico en nuestra habitación -por si hay dudas, no lo había-, no hay muchos ladrones que se atrevan a superar la cómoda escalera diseñada por el arquitecto en… 1650.

la fotoCuando uno va cargado con muchas maletas, agradece muchísimo estas escaleras tan cómodas. Nota al margen: padres de familia, con carros de bebés y demás, absténganse de buscar hoteles del Conde Drácula.

Y último detalle, aunque en realidad daría para escribir un libro: los cuartos de baño. Y lo decimos en plurar porque en nuestra habitación había dos. Veamos el primero.

la foto3Como puede apreciarse en la foto, es una habitación amplia, luminosa y con decenas de metros cuadrados perdidos, puesto que contaba con unos 12 metros cuadrados para poner únicamente un lavabo y una ducha. La bañera es un concepto desconocido en los hoteles Conde Drácula, entre otras cosas porque viendo la escalera y viendo el tamaño de las ventanas, no habría forma humana de subirla si no es cuando se hizo la estructura. Pero es que ni siquiera ponen el váter. Para eso hay otra habitación. Vamos con ella.

la foto2Como ven, aquí tenemos el váter, una habitación que es diseñada por el método L’Equipe. ¿No lo conocen? Yo se lo explico: L’Equipe es el periódico deportivo más popular de Francia y uno de los más importantes de toda Europa, pero también resulta fundamental para los arquitectos franceses. Estos señores ponen un váter en cualquier rincón, se sientan en la taza del váter, abren L’Equipe para leer la prensa y cuando lo tienen abierto, le dicen al jefe de obra: pon aquí los ladrillos, no te calientes más la cabeza. Conclusión: los cuartos de baño suelen tener la anchura de L’Equipe. Es cómodo porque te permite sentarte en la taza del váter a leer la prensa sin tener que doblarla. Eso sí, como dijo un amigo mío, menos mal que estos cuartos de baño fueron diseñados cuando ya existía L’Equipe, porque si los hicieran ahora, dejarían el espacio de una tablet… y apañados estábamos!

Leave a Reply