Diario de un curioso en el Tour de Francia (I)

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Por motivos profesionales he estado cuatro días en Francia, tiempo suficiente para constatar de nuevo y de primera mano la grandeza de una competición como el Tour de Francia. En este blog, recogeré en los próximos días detalles deportivos y culturales de los que habitualmente no se suele hablar en los grandes medios de comunicación. Vamos a empezar por el día del pavés y lo que eso supuso.

-QUEJAS

Los equipos, en su gran mayoría, no estaban felices con la etapa del pavés. Para muchos suponía jugarse todo el año en una lotería. Es más, hubo suspiros de alivio cuando fueron suspendidos dos tramos por la cantidad de agua que había. Pero no todos los equipos tenían el mismo pensamiento. En Belkin, justo en la salida, todo eran sonrisas. Y uno de sus preparadores físicos fue incluso más allá: “Cuando hay calor y muchos puertos, nadie protesta. Pero el ciclismo también es esto: frío, lluvia, pavés y la capacidad técnica para no caerse”. Unas pocas horas más tarde, Lars Boom le daba la razón a su preparador llevando a la marca Belkin a una victoria que puede ser muy importante, puesto que no hay que olvidar que el manager del equipo, Richard Plugge, anda a la caza de un patrocinador que sustituya a la multinacional estadounidense.

 

-MATERIAL

En la salida del día de pavés se vio absolutamente de todo. Equipos que salieron con las mismas bicicletas que el día anterior y equipos que llevaban todo minuciosamente planteado. Por ejemplo, el conjunto Omega Pharma llegó a la salida dos horas antes, es decir, casi una hora antes que el resto de sus rivales. Otra curiosidad era la bicicleta utilizada por los conjuntos que usan Specialized. biciSi se presta atención, se verá que tanto en la parte delantera como en la parte trasera de la bicicleta hay unos pequeños amortiguadores. Por cierto, también Lampre empleaba unas bicicletas especiales de Merida. Pero lo más curioso no era esa amortiguación. Lo más curioso es que hubo equipos con la visión necesaria para tomar una medida obvia: el plato pequeño ese día no debía ser un 39. Esos equipos previsores utilizaron platos pequeños de 44 y 46 para si la cadena saltaba, tener menos problemas a la hora de intentar solucionar el problema sobre la marcha. Otros, en cambio, siguieron con los platos habituales de 39. ¡Si no había ni un solo repecho en todo el día!

 

-Y BARRIZAL PARA ACABAR

El Tour de Francia tuvo el detalle siniestro de organizar la salida del día siguiente del pavés en un auténtico barrizal. La cara de los ciclistas y los mecánicos fue todo un poema. Muchos corredores optaron por ir a firmar andando con zapatillas normales y después ir a la salida con la bicicleta al hombro.

BARRIZALPara esa situación, los corredores mejor preparados fueron los de NetApp-Endura, que optaron por utilizar un mini-guardabarros en esa etapa. ¿Cómo? Sí, lo han leído bien. Pero ahora verán la foto y comprobarán que no es ningún drama. Ni se rompe la aerodinámica ni se incrementa el peso.

bici3La pieza de plástico, sobre todo, servía para evitar las habituales salpicaduras de la rueda trasera sobre el culotte. No es un gran consuelo, pero al menos algo es algo… y seguro que los masajistas agradecieron no tener que frotar los culottes a conciencia antes de meterlos en la lavadora para que salgan con un aspecto presentable y no como el que llevaban algunos equipos en el día siguiente del pavés, con ropa que debía haber sido blanca muchos años y lavados antes, pero ya no en la actualidad.

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