Fernando Alonso y la solución “Ben Hur” a la Fórmula 1

Estándar

Decíamos ayer que muchos de los acontecimientos que ahora consideramos muy modernos ya existían en la época de la Antigua Roma. Y de todos tal vez el mejor ejemplo sea el de la Fórmula 1, una competición que imita y mucho a las carreras de cuadrigas, cuya imagen está grabada a fuego en la mente de todos gracias a la película Ben Hur. Leyendo a Santiago Posteguillo -en los próximos días hablaremos de sus novelas-, podemos desgranar las semejanzas y diferencias entre estos dos espectáculos.

2formula2                                                                                                                                                                                         BEN-HUR

SEMEJANZAS

1. EQUIPOS. Tanto en la Fórmula 1 como en las carreras de cuadrigas hay equipos. Y, además, normalmente se suelen emplear colores brillantes para que sea sencilla la identificación de los coches y los carros por parte de los espectadores. Las carreras de cuadrigas se corrían por equipos y también había cuatro “escuderías”, pero sin patrocinadores comerciales. Eran conocidos por sus colores: rojo, azul, verde y blanco. En total, había tres aurigas (ahora diríamos pilotos) por cada una de esas escuderías, por lo que eran 12 los carros de cuatro caballos presentes en la carrera. En la Fórmula 1 se usan equipos de dos coches y el número suele rondar la veintena.

2. ESTADIOS. La Fórmula 1 vive de los derechos televisivos y de los patrocinadores. Pero alrededor de este acontecimiento hay muchas apuestas (internet es el reino de las apuestas) y, sobre todo, muchos fans dispuestos a pagar por ver en directo la carrera, con sus palco VIP. Todo eso ya existía en Roma, donde había un palco especial para el emperador y su familia y donde las apuestas daban la salsa necesaria a la competición, con miles de espectadores en el Circo Máximo animando a cada una de las cuatro “escuderías”.

DIFERENCIAS

1. CLASIFICACIÓN. En la Fórmula 1 se disputa una mini-carrera a una vuelta el sábado y el mejor tiempo tiene el privilegio de salir delante. Es un sistema justo, pero aburrido. Y como en Roma los grandes eventos podían ser todo menos aburrido se recurrían a un sistema muy diferente: el sorteo. Los 12 equipos participantes sacaban su número como si del bingo se trataba y con esas armas tenían que competir. La verdad es que el sistema romano es mucho más injusto que el actual, pero más divertido. Eso sí, no eran extraños los sobornos a los jueces para que determinado auriga (ahora diríamos piloto) saliera en la mejor posición mientras su rival era destinado al puesto más lejano a la mejor trazada.

2. DIVERSIUM. No era nada habitual en Roma, pero sí lo acabó siendo en Constantinopla. Y sería una medida revolucionaria en la Fórmula 1: tan bonita como imposible ni siquiera de plantear. En la actualidad, el problema en la F1 es que siempre gana el mismo equipo. Durantes años ha sido Red Bull y ahora es Mercedes. La única emoción parece consistir en ver si el equipo frena a uno para dar ventaja al otro, porque ningún otro piloto puede competir contra los coches rivales. Por eso en Constantinopla decidieron introducir el Diversium. Allí sucedía algo similar: los mismos caballos ganaban casi siempre. Y el público acababa preguntándose si en realidad el bueno era el auriga o los caballos. Para evitar suspicacias, se inventó el Diversium, que permitía a uno de los derrotados en las carreras solicitar los caballos de su rival para demostrar que él estaba a la altura del reto. ¿Se imaginan a Fernando Alonso pidiendo en la próxima carrera que le dejen conducir un Mercedes y obligando a Rosberg a conducir su Ferrari? Pues no, no es posible. Pero no me negarán que en Roma y Constantinopla no tenían un mejor sentido del espectáculo que en la actualidad.

Leave a Reply