Rafael Chirbes y su primera novela: Mimoun

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El escritor Rafael Chirbes se hizo popular en España -también para un servidor, por qué vamos a negarlo- con la adaptación de una de sus novelas a la televisión: Crematorio. La serie, magníficamente interpretada por Pepe Sancho, reflejaba el ascenso y caída de todo un modelo social: el de la burbuja inmobiliaria. Desde entonce siempre sentí la espina de no haber leído nada de Chirbes, un autor que parecía tener esa capacidad crítica siempre tan necesaria y tan escasa en nuestra sociedad. Y por el hecho de haber visto la serie, no parecía lógico empezar con Crematorio. Era mejor probar fortuna con otra obra y qué mejor que ir a los orígenes. Así que aprovechando un viaje en avión -qué bien se lee cuando nadie puede usar el móvil- leí las poco más de 100 páginas de su primera novela publicada: Mimoun.

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Así que empezamos con el análisis de la novela. Y un primer aviso: no tiene nada que ver Crematorio con Mimoun. Y eso la convierte en más interesante porque demuestra que Rafael Chirbes es capaz de reflejar mundos y personajes muy distintos. El protagonista y narrador es un profesor de español llamado Manuel, del que sabemos poco y al que finalmente acabaremos conociendo todavía menos. Son muchas las lagunas que va tejiendo Chirbes sobre su protagonista, un hombre preocupado por descubrirse a si mismo.

Manuel busca en Marruecos la paz que no había encontrado en Madrid, pero acaba viéndose encerrado en un pequeño mundo que le lleva paso a paso camino de su destrucción personal. En el minúsculo mundo de Mimoun y en el claustrofóbico Marruecos, Manuel comparte su vida entre alcohol y sexo, con hombres y prostitutas. Esas relaciones lejos de traerle cierta paz van sembrando en Manuel una red de frustraciones, porque en realidad la novela no habla de la vida de Manuel sino de las miserias de todos cuantos le rodean y de la incapacidad de todas esas personas para ser felices. Por tanto, Mimoun es un cuidado ejercicio de nostalgia enfocado a ensalzar la incapacidad de los hombres para encontrar la felicidad. Alcohol y sexo de pago con mujeres y hombres, al margen de la indolencia de casi todos los personajes, forman el cóctel en el que todos parecen empeñados en arrojar los mejores -y también últimos- años de sus vidas.

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