El futuro del Valencia CF y el sentido común

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Hoy es un día muy especial en Valencia. La victoria por 5-0 ante el Basilea ha proporcionado un soplo de ilusión a todos los aficionados. Ya es hora de que lo disfruten y puedan sonreír después de una temporada marcada por los problemas deportivos y económicos. De esto último queremos hablar.

PARODIA SOLER-SORIANOEl esperpento de ver a Bautista Soler detenido por ser el presunto instigador de una tentativa de secuestro de su sucesor, Vicente Soriano, no hace sino confirmar los mitos que una y otra vez se repiten y que no tienen sentido alguno cuando se habla de la futura compra-venta de las acciones del club:

1. El futuro presidente del Valencia CF NO tiene que ser valenciano. El ADN de valenciano -y lo mismo si hablamos de valencianista- no supone nada a la hora de gestionar un club de fútbol. Pocos más valencianos que Bautista Soler y pocos han llevado tanto al desastre a un club como el constructor.

2. El futuro presidente del Valencia CF NO tiene que ser elegido por un fondo-buitre, puesto que el objetivo de estos fondos de inversión no es el proyecto deportivo ni social. Simple y llanamente, entran en las empresas para trocear las partes interesantes (en este caso, los solares) y deshacerse de las partes con deudas o menos rentables (la deportiva).

3. El futuro presidente del Valencia CF NO tiene que ser elegido por un caprichoso multimillonario que convierta al Valencia CF en su juguete. Ya hemos visto casos en los que funciona bien: el Chelsea, el PSG… Pero también hemos visto casos que son un auténtico desastre: el Málaga.

Al final, como en la vida misma, el futuro del Valencia CF debería estar unido al menos común de los sentidos. Y es que en esta ciudad somos muy dados a las extravagancias y a los excesos. Aquí ya se ha escuchado decir de una oferta que sólo plantea invertir 100 millones en cuatro años para fichajes: 25 anuales. ¡Y eso es nada! Pues si uno fuera patrono de la fundación, sería bastante motivo para anular la oferta. Por favor, no más gente dispuesta a invertir centenares de millones en fichajes… porque esos mismos son los que al menos contratiempo pueden vender la parte que les interese y marcharse con viento fresco. Ojalá hubiera alguien serio y sensato que dijera que está dispuesto a invertir el dinero que el equipo consiga generar, una vez descontada la parte proporcional para ir pagando deudas. Así de sencillo: gastar un poco menos de lo que se genera. Y si eso significa no fichar a nadie, pues así habrá que vivir y adaptarse.

Al final son muchos los aficionados que sueñan con multimilloarios árabes, rusos o chinos. Pero ése no es el futuro del Valencia CF. O no debería serlo. Al final, hay que mirar al otro lado de la calle, donde el Levante CF está reduciendo deuda sin asumir traspasos y con una plantilla que en lo deportivo cumple sobradamente con sus objetivos. Lo que no tiene sentido es que el Valencia invierta más de 12 millones de euros en un defensa (Otamendi) al que no puede inscribir. ¡Esa cantidad es lo que cuestan las nóminas de toda la plantilla del Levante! Y esa cantidad es la que demuestra que el fútbol sigue sin captar el mensaje. O nos ponemos en serio a gastar sólo lo que tenemos… o volveremos a caer en los mismos errores en los que incurrió Bautista Soler y que casi llevaron el club a la sepultura.

Pero pedir a estas alturas sentido común en el fútbol parece sermón perdido… Sólo falta echar un vistazo al presidente del Bayern (en la cárcel por fraude fiscal), al presidente del Sevilla (en la cárcel por corrupción), al presidente del Betis (pasó por la cárcel y perdió el control del club), al presidente del Atlético de Madrid (fue encarcelado y su familia no puede ni pasar el Calderón mientras Hacienda le presiona para que venda algunas de sus estrellas y así poder cobrar parte de la deuda), al presidente del Barcelona (Nuñez fue condenado en sentencia firme por fraude fiscal y se salvó de la cárcel por su edad mientras Rosell tiene problemas legales muy serios tanto en España como en Brasil)… ¿Seguimos con la lista? Lo peor de todo es que todos esos casos no son sino el reflejo de una sociedad que se deja engañar por sueños infantiles y que no reclama seriedad y sensatez, es decir, gastar sólo lo que se tenga y adaptar el equipo de fútbol al presupuesto trabajando con la cantera y buscando futbolistas que acaben contrato. Ni más ni menos.

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