Una enfermedad, Mariló Montero y una propuesta

Estándar

Una extraña enfermedad ha obligado al autor de este blog a permanecer en casa durante varios días, con muchas horas muertas por delante y poco humor para soportarlas. Esa experiencia poco habitual nos ha llevado a extraer conclusiones sorprendentes:

1. El televisor de mi casa también funciona por las mañanas. Desde la época de estudiante universitario, en la que uno se engancha a cualquier cosa con tal de buscar una excusa para descansar en la memorización,  jamás había vuelto a encender la tele hasta el punto de que la última que intenté comprar, pedí que fuera sólo de uso vespertino, para ver si había descuento. Pero en la tienda me explicaron que eso sólo funcionaba con los gimnasios y que las teles se compraban para usarlas durante todo el día o no se compraban.

2. Después de hacer una zapping rápido, me quedo más tranquilo. No hay mucha vida inteligente a esas horas del día en el televisor.

3. Ahora entiendo por qué se ha convertido en deporte nacional atizar con -o sin- razón a Mariló Montero, presentadora de La Mañana de La 1.

MARILO MONTEROFoto: rtve.es

Mariló Montero fue la mujer de Carlos Herrera. Y uno jamás llegará a entender como un hombre como él pudo estar tantos años casado con una mujer como ella. No explicaremos más. Con eso es suficiente para que cada uno saque sus propias conclusiones. Dentro del programa matinal, lo más sorprendente fue el mal trato general que Mariló Montero da a todos sus colaboradores e incluso al público. Y el mal trato particular que da a su cocinero, un ex seminarista llamado Sergio que, visto lo visto, tal vez jamás debió abandonar su primera vocación.

SERGIO FERNANDEZFoto: rtve.es

Después de ver el afán de protagonismo de Mariló y la paciencia del cocinero Sergio, uno no puede dejar de proponer a esta pareja de hecho una receta para el programa de mañana. Como la enfermedad parece que empieza a remitir, no lo veré. Pero no por ello hay que dejar de desearles lo mejor. Bueno, en realidad lo mejor para Sergio sería muy diferente, pero no lo podemos escribir. Así que nos limitaremos a dejar por escrito que nuestro amigo el cocinero debiera calentar un litro de tila y manzanilla a partir iguales. Y bebérselo de un trago. ¿Iba a solucionar algo? Posiblemente no. Pero sería un primer paso para que un día no explote y tengamos un drama en el plató. Y el que avisa no es traidor…

P.D.: Ya puestos, no estaría mal visto que todos los que trabajan en televisión -y los que no lo hacen, también, por favor- lucieran una sonrisa con la gente que tienen al lado. Tal vez nunca lo hayan practicado, pero les garantizo que hace que todo funcione mejor. Prueben un día. ¡Se sorprenderán!

Leave a Reply