Muerte contrarreloj, la decepción del verano

Estándar

Escribir contra un libro nunca es fácil. Y menos cuando un servidor se ha empeñado en publicar dos novelas y sabe perfectamente la dificultad de la empresa. Pero traer a este blog un libro tras otra y hacerlo siempre para cantar alabanzas… sería absurdo. Hay libros que gustan y otros que decepcionan. Así es la vida. Y así es la literatura. Entre los decepcionantes, debo destacar Muerte contrarreloj, de Jorge Zepeda Patterson.

Empecemos por el principio: si no conoces mucho el ciclismo y te gusta la novela negra, puede ser un buen libro para el verano. La intriga es interesante y el final no está mal. Es, por tanto, una novela de las que logra “enganchar” al lector. No hay que olvidar que Zepeda Patterson es ganador del Premio Planeta, así que no será un servidor quien diga que no sabe escribir un hombre con reconocimientos internacionales de primer nivel.

De todos modos, si eres buen aficionado al ciclismo, como es mi caso y entiendo que el de muchos de mis lectores, es mejor dejar pasar la ocasión de leer sobre nuestro deporte. Zepeda Patterson ha hecho un buen esfuerzo para documentarse, pero no deja de ser eso: el esfuerzo de una persona que o bien no conoce el ciclismo o bien no ha querido complicarse la vida. Muchos de los detalles técnicos, no tienen ni pies ni cabeza. Por ejemplo, hay un descenso en el que un líder recupera tres minutos a un rival. Repito: tres minutos. Eso hoy en día es sencillamente imposible dentro de un ciclismo marcado por la igualdad absoluta y menos en la forma en que está descrito en la novela. Es sólo un ejemplo de cómo hay datos escritos para impactar al lector sin conocimientos de ciclismo pero que al buen aficionado… le obligan a cerrar los ojos durante un par de minutos y pensar si merece la pena seguir leyendo o no.

En mi caso seguí leyendo y llegué hasta el final sin grandes dificultades, pero con la sensación de que es un libro decepcionante para los verdaderos amantes de nuestro deporte y que debería haber sido revisado por especialistas antes de su publicación. Ganar en credibilidad es siempre importante cuando uno quiere hablar de un sector específico. Por eso difícilmente escribiré una novela sobre recolectores de café en Colombia, por mucho que me acerque cada dos meses a comprar un paquete de café colombiano a mi supermercado. No es lo mismo beber una taza de café que conocer la industria. Y no es lo mismo ver el Tour en la tele que conocer el ciclismo.