Marlango es mi Imperio Austrohúngaro

Estándar

Luis García Berlanga metió en sus dos primeras películas la expresión Imperio Austrohúngaro. Surgió fruto de la casualidad. Le dio suerte y acabó insertando esas palabras en todas sus obras hasta el punto de convertirse en un puro entretenimiento de cinéfilos detectar cuando y a santo de qué acababa saliendo esa referencia del gran director valenciano. Yo ni soy Berlanga ni lo pretendo. Pero en el proceso de creación de mis dos primeras novelas -Cuervos y palomas y La mujer sin nombre- he pasado muchas horas con Marlango como sintonía de fondo.

Es más, la creación de la primera de ellas coincidió con el lanzamiento de uno de los discos de Leonor Watling y Alejandro Pelayo, por lo que fue un refuerzo para la solitaria labor de creación que siempre supone ponerte delante de un ordenador y tratar de juntar letras, palabras, frases, párrafos, págicas, capítulos… Al final, y siguiendo a Berlanga, cité en las dos novelas algún fragmento de alguna canción del grupo.

Ahora mismo estoy con la tercera novela. Prefiero no adelantar si sigue la serie de Marco Klein y Magda Ramírez. Tampoco quiero adelantar el título ni el contenido. Al final, las novelas son como los embarazos: procesos largos y en los que siempre tienes la pequeña duda de si algo se puede acabar torciendo. En conclusión, la felicidad nunca es plena hasta que tienes el retoño entre los brazos, recién salido de la imprenta.

Para mi felicidad, Marlango ha sacado una nueva canción como anticipo de su futuro disco. Poco a poco. Así es la vida. Y así deberíamos tomarla, aunque en realidad solemos pecar de justo lo contrario. Ya la he escuchado y ya estoy echando de menos el resto del disco, lo que me lleva a plantearme una duda existencial: ¿se puede echar de menos algo que no se conoce? La respuesta racional es no. La respuesta sentimental es sí. No he tenido tiempo para buscar una fecha posible de publicación. Además, prefiero que el destino me sorprenda y ver un día que ya es toda una realidad. Será el día de comprarlo, hacerlo sonar y tratar de finalizar la tercera de las novelas con una sonrisa en el rostro. Gracias por tanto!