Noticias de la noche, de Petros Markaris

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La novela negra contemporánea puede dividirse, al menos, en tres grandes bloques: la americana, la nórdica y la mediterránea. En la mediterránea, con autores como el catalán Vázquez Montalbán o la americana Donna Leon, abundan las referencias gastronómicas, la mirada con humor hacia el mundo (no exenta de escepticismo vital) y el análisis de la corrupción política, económica y social. El libro que hoy desgranamos es un fiel ejemplo de esa mirada mediterránea. El autor se llama Petros Markaris y es griego, lo que siempre supone para el lector el premio especial de conocer un poco más las entrañas de un país lejano geográficamente pero no tanto cultural e incluso socialmente.

La novela es la primera de la saga de Kostas Jaritos, un miembro de la policía griega que destaca por su machismo en el trato hacia su mujer y por su deseo de no hacer absolutamente nada con su vida. Pero poco a poco se va viendo cierto cariño hacia la profesión policial que le impide quedarse de brazos cruzados. El inicio, por cierto, es de lo más curioso: “Cada mañana, a las nueve, nos observamos. Él permanece de pie ante mi escritorio, mirándome fijamente. [...] “Soy un cretino”, me dice, aunque no lo expresa con palabras. Yo, sentado detrás de la meas de mi despacho, le clavo la mirada en los ojos. [...] “Sé que eres un cretino”, le transmito, aunque tampoco pronuncio ni una palabra y es mi mirada la que habla”.

Así arranca la relación de Kostas Jaritos con su subordinado y con la vida entera. Sobreentendidos necesarios para sobrevivir en un mundo lleno de dificultades económicas. La novela arranca con la muerte de dos albaneses en un caso sencillo que capítulo a capítulo va complicándose. En definitiva, libro MUY recomendable para que el quiera pasar un buen rato con una novela negra en la que no hay escenas repelentes y en la que abundan los giros cómicos.

Euskadi Murias da el salto: serán profesionales en 2018

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Euskadi Basque Country Murias ha anunciado de forma oficial que será equipo profesional en 2018. Y, además, han recalcado que tendrán una invitación para la Vuelta a España y que están abiertos a cualquier sponsor que quiera entrar en el proyecto. Hasta aquí, los titulares informativos. Vayamos ahora con la opinión.

Lo primero que hay que decir es que Murias se merece un aplauso muy grande por su apuesta por el ciclismo. Es la empresa que está tirando del carro de este proyecto desde el primer día y es la marca que ha decidido dar un paso adelante. Y también Jon Odriozola se merece los elogios. Pocos como Jon han viajado por medio mundo explicando el proyecto y las bondades del ciclismo profesional… con el sueño de llegar a la categoría profesional. Como anécdota diremos que Odriozola le comentaba hace más de una década a un amigo que no se preocupara por su futuro, puesto que él un día tendría un equipo profesional y le ficharía de jefe de filas. Odriozola era entonces ciclista veterano y experto y mi amigo, un joven casi neoprofesional. La vida ha dado muchas vueltas, pero Odriozola lo ha conseguido. ¡Un triunfo a su perseverancia!

En segundo lugar, hay que hacer un análisis frío de la situación de la cantera vasca. La realidad ahora mismo es que los mejores ciclistas del pelotón amateur no son vascos. Hay corredores interesantes en Euskadi, por supuesto. Pero los dominadores de la categoría -Sergio Samitier, Gonzalo Serrano…- no son vascos. ¿Por qué? Hay mil explicaciones posibles y, entre ellas, la diosa fortuna, puesto que sólo así se puede explicar el boom de grandes talentos que han aparecido en Huesca en los dos últimos años, por citar sólo un ejemplo. Lo que está claro es que la cantera vasca vivirá un antes y un después del nacimiento de este equipo profesional. De repente, hay una luz al final del túnel: y eso siempre significa oportunidades y más ilusión para el trabajo diario, que es lo que de verdad permite sacar talentos. En este deporte… si no trabajas estás muerto. Y es difícil trabajar cuando las salidas son casi nulas. Por eso resulta tan interesante la llegada de Euskadi Murias.

A partir de ahí, son las instituciones y las empresas vascas las que deben fijar el techo del nuevo equipo. Por lo que se intuye se arranca un proyecto de mínimos pero con la ilusión de seguir creciendo. ¿Hasta dónde? Lo dicho: es el momento de que todos apoyen el proyecto y lo empujen a la clase media que tanta falta hace en el pelotón mundial.

Alex y la escritura “diferente” de Pierre Lemaitre

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Regresamos hoy con libros después de un silencio demasiado largo, pero las obligaciones laborales apenas han dejado tiempo libre para leer. La novela escogida ha sido Alex, de Pierre Lemaitre. Ya habíamos hablado de Nos vemos allá arriba y Vestido de novia. Es, por tanto, la tercera novela del mismo autor y, posiblemente, la mejor de las tres.

Alex recupera uno de los tópicos que más inquietan a Lemaitre: la posibilidad de que un verdugo sea inocente y, sobre todo, de que un ser inocente -una víctima- sea verdugo (en el pasado, en el futuro o en ambos). La novela arranca con un brutal secuestro sufrido por una joven llamada Alex. A partir de ahí una primera recomendación: si sufres con escenas violentas o de máxima tensión, ni siquiera abras la primera página del libro.

La novela va dando vueltas hasta cambiar por completo la visión de cada uno de los personajes. Y lo hace a través también del punto de vista de un policía muy particular: Camille Verhoeven. El desarrollo de su personalidad es, posiblemente, lo más atractivo de esta obra.

El resumen es obvio: buen libro para los amantes de la novela negra, pero sobre todo del thriller.