Patria de Fernando Aramburu, la mejor novela de 2016

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El escritor Fernando Aramburu ha escrito una novela titulada Patria. No me apetece entrar en los detalles del libro, puesto que considero que lo mejor para apreciar la obra es no saber nada, absolutamente nada. Y, evidentemente, quiero recomendar la lectura. Para resumirlo y ser contundente, creo que el titular es claro: Patria es la mejor novela española de 2016.

Si eso no es suficiente, darmos algunas pinceladas. La novela habla de un tema básico en la vida: el perdón. Y se ambienta en Euskadi, justo después del anuncio de la tregua definitiva de ETA. A partir de ese momento histórico, el libro avanza y retrocede numerosas veces desde un punto de vista cronológico. Pero también amplía el fresco con un universo de nueve personajes diferentes a través de los que intenta ofrecer un abanico de actitudes y respuestas ante un mismo problema pasado (violencia), presente (perdón) y futuro (cómo rehacer la vida). Estoy seguro de que algunos dirán que la visión de Aramburu es subjetivo y no refleja la realidad de lo ocurrido, de lo que ocurre ni de lo que ocurrirá. Toda novela es subjetiva. Si a alguien no le gusta, lo tiene fácil: puede sentarse ante un ordenador y escribir 650 páginas de prosa prodigiosa (trufada de estilo indirecto libre). Es fácil decirlo. No será fácil hacerlo.

Así que la recomendación es clara. Además, como regalo de Papa Noel o Reyes Magos… es perfecto. Ahí queda dicho.

Lay Hoon, las ratas y los científicos

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Todas las semanas vemos un titular parecido: los científicos de la Universidad X consiguen una vacuna contra el SIDA que funciona en ratas del laboratorio. A veces hay que sustituir la Universidad X por la Universidad Y o por la Z. Y en esas ocasiones sustituiremos la vacuna contra el SIDA por una nueva terapia contra el cáncer o contra la diabetes. Sin embargo, pocas veces -por no decir ninguna- vemos el titular que todos esperamos: los científicos descubren la curación total del SIDA, el cáncer o la diabetes en seres humanos. ¿Por qué? Pues porque como decía un buen amigo mío… una vez has conseguido curar la enfermedad en ratas de laboratorio, tienes dos soluciones: conseguir que esa medicina funcione en los seres humanos o convertir a los seres humanos en ratas, que en ocasiones es mucho más fácil que lo primero.

¿Y qué pinta Lay Hoon en todo esto? Es muy sencillo de explicar: para el que no lo sepa, este mujer es la presidenta del Valencia Club de Fútbol. Y ayer ofreció una rueda de prensa en la que regaló los titulares habituales: pedimos disculpas, sabemos que hemos cometido errores, tenemos una visión a largo plazo, es el momento de la unidad, los futbolistas tienen que dar más, no es un problema de dinero, el Fair Play nos impide fichar mejor… En el fondo, nada que no hayamos leído en el pasado. Por eso mismo es el momento de recordar la historia de las ratas y los científicos que por el momento sólo descubren avances con los roedores de laboratorio. Si lo pensamos bien, lo que existe ahora mismo es un conflicto entre una visión de gestionar el club, la de los propietarios, y una visión totalmente opuesta de cómo el club debería ser gestionado, la de los socios/aficionados.

Lay Hoon nos promete cambios a corto, medio y largo plazo. Pero la realidad es que ellos tienen, como todos los empresarios asiáticos, un punto de vista que no suele encajar con las prisas y la inmediatez de los occidentales. Por eso mismo… tenemos dos opciones: o Lay Hoon y Peter Lim se adaptan a los modos españoles de gestión, vienen a Valencia, dan la cara y comienzan a trabajar en las medidas urgentes… o consiguen que los aficionados del Valencia se conviertan todos en aficionados asiáticos, tranquilos, pacíficos, coherentes y con paciencia para esperar décadas hasta que el proyecto cuaje desde el punto de vista deportivo, económico o social. O dicho en otras palabras: o conseguimos que las medicinas que ya funcionan en las ratas sirvan para los hombres. O convertimos a los hombres en ratas. Lay Hoon parece que tiene clara su decisión: los aficionados del Valencia deben pasar a ser aficionados asiáticos, puesto que ella tiene claro que es Peter Lim y que, por tanto, el gran jefe jamás vendrá a Valencia y, mucho menos, por petición popular. Y en eso están: tratando de convertir aficionados latinos en asiáticos… o en desaparecidos. Sólo hay que ver cómo sigue cayendo en picado la asistencia al estadio. Bueno, algo en común tenemos: tanto allí como aquí nos gusta el arroz. Pero el fútbol, lo que se dice el fútbol, no lo vemos igual.

¿Y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF? (I)

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El Valencia CF está viviendo una situación límite en el ámbito deportivo, social y económico. Ahora mismo ocupa la 17ª posición y se salvaría del descenso sólo por el gol average y no por los puntos. La afición, uno de los grandes patrimonios del club, dio la espalda al equipo en el último partido en casa: fueron pocos (menos de media entrada) y acabaron discutiendo entre ellos, con la Curva Nord por un lado y el resto del estadio por el otro. Económicamente, la situación tampoco es buena después de un carrusel de compras y ventas en las que el Valencia de Peter Lim ha invertido 170 millones y ha recogido ¡176 millones! La plantilla, de todos modos, es muy cara en su coste salarial y muy floja en su potencial deportivo. Son pocos los futbolistas a los que se les podría sacar partido (tal vez los centrales, Parejo y Cancelo). Además, Lim da muestras más que evidentes de que el tiempo de poner dinero se ha acabado y desde este verano sólo está interesado en recaudar. En resumidas cuentas, hablamos de crisis deportiva, social y económica. Y lo más extraño de todo… es que nadie da la cara, nadie defiende la gestión, nadie habla de la planificación del futuro… Todo eso hace que el aficionado medio pierda la ilusión y no entienda nada de lo que está ocurriendo. Pero… ¿y si Jorge Mendes es el verdadero presidente del Valencia CF?

Lo primero que uno debe destacar es el signo de interrogación en la frase del titular. No afirmo que el famoso representante de futbolistas sea el verdadero presidente del Valencia CF. No tengo pruebas para ello. Y, por tanto, jamás podría hacerlo. Pero si es bueno que especulemos teóricamente con todas las posibilidades. Y ésa es una de ellas. En ese mismo sentido, ahí va otra pregunta, que es previa al análisis posterior de Mendes y su influencia en el Valencia CF: ¿para qué ha comprado Peter Lim el Valencia CF? Un empresario no tiene miles de motivos para comprar un club de fútbol. En realidad, son muy pocos y no siempre son motivos excluyentes, puesto que la vida difícilmente es unidireccional:

1. EGO. Es posible que después de muchos años ganando dinero, una persona quiera conseguir notoriedad pública y use un club de fútbol como trampolín de sus aspiraciones sociales, mediáticas o incluso políticas. Ahí están los casos de Bernard Tapie o Jesús Gil en Marsella y Atlético de Madrid. Peter Lim difícilmente puede encajar en este grupo, puesto que apenas se deja ver, no concede nunca entrevistas… y muy poco partido ha sacado de su condición de propietario del Valencia CF, incluso cuando los resultados eran buenos.

2. ESPECULACIÓN INMOBILIARIA/ECONÓMICA FUERA DEL FÚTBOL. Algunos clubes son comprados para tener línea directa con los políticos y conseguir negocios rentables fuera del fútbol. En España el caso más famoso es, sin duda alguna, el del Málaga, club comprado con una segunda intención -la creación de un club náutico- y en el que se invirtió mucho dinero hasta que el proyecto inmobiliaria fue descartado. Ese día se cerró el grifo. Tampoco Lim parece encajar en ese grupo puesto que en sus años como propietario no ha tenido interés alguno en acabar las obras del nuevo campo y derribar el viejo para empezar con la construcción de las torres en el solar de Mestalla. Su pasión por proyectos inmobiliarios es nula. Tal vez sea porque el sector todavía no está recuperado del todo, pero la realidad es que hemos visto una ausencia total de movimientos en este sector.

3. ALTRUISMO/JUGUETE/PASIÓN POR EL FÚTBOL. También hay clubes que son comprados como simples juguetes y en los que se mezcla cierto altruismo con la pasión de llevar a la vida real las sensaciones de estar manejando un video-juego. Un ejemplo claro podría ser el del Chelsea, donde su millonario dueño, Román Abramóvich, ha invertido cientos de millones de euros. Pero Lim tampoco encaja en ese perfil. Para empezar, ha invertido en el Valencia un 20% de su patrimonio, así que hablamos de un hobbie demasiado caro. Y, además, tampoco visita la ciudad y no contempla los partidos desde el palco ni se presenta para decirle al entrenador quién debería jugar y quién no, modelo típico en el presidente-fanático.

Como vemos, Peter Lim no encaja fácilmente en ninguna de las clasificaciones más tópicas. Tampoco podemos decir que sea Dmitry Piterman de la vida, gente que se dedica a comprar equipos e imponer normas estúpidas generando polémica pero también deuda y viviendo muy bien del club. Nadie puede imaginar a Lim metiendo como gasto de empresa su teléfono o comprando varios coches a nombre del club para su uso particular. Eso también es inviable. Además, debemos recordar que ha invertido el 20% de su fortuna en el Valencia CF. Es una cantidad, por tanto, muy seria y que necesita ser rentabilizada de alguna fórmula. La conclusión es que Peter Lim está en el fútbol por un cuarto motivo. Y estamos abiertos a escuchar todas las opiniones. Pero nuestra hipótesis es la siguiente:

4. HACER DINERO A TRAVÉS DEL FÚTBOL. El modelo de gestión -si es que se puede hablar de modelo y de gestión- que nos han enseñado hasta ahora Lim apunta a la posibilidad de que el Valencia CF responda a una única intención: hacer dinero a través del fútbol. Para ello, un presidente tiene muchas opciones, pero casi todas ellas complicadas puesto que no hay que olvidar que el fúbol suele ser deficitario. Peter Lim puede intentar ganar dinero con las siguientes fórmulas:

A) Crear un equipo muy fuerte deportivamente, que permita cambiar de estadio, llenar el nuevo campo, generar numerosos ingresos por televisión y por patrocinadores, construir hoteles en los alrededores del campo, restaurantes, cafeterías… En cierta manera, es el esquema del Sevilla, club que se ve obligado a vender año tras año a sus mejores futbolistas, pero que no por ello está dejando de crecer en su masa de aficionados, en los ingresos televisivos, en los patrocinios… El Atlético de Madrid de los últimos años sería otro ejemplo. Evidentemente, si Lim consiguiera implantar ese modelo, podría ir generando beneficios en el corto plazo, pero sobre todo podría consolidar un Valencia apetecible para cualquier gran inversor y vender el club por muchísimo más de lo que costó en su día, tal y como ha hecho el Atlético de Madrid con el 20% a Wanda. No es el modelo Lim. Hemos escuchado ya más de una vez que no es posible encontrar patrocinadores y que si el club no juega Champions League, los dueños-propietarios no van a invertir nada y ajustarán los gastos a los ingresos, lo que a su vez significa entrar en un círculo infernal: menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el corto plazo significan menos recursos, peor plantilla y resultados más flojos en el largo plazo.

B) Club como Fondo de Inversión de futbolistas. Otro modelo de negocio que puede ser rentable es el de crear un club como pantalla de un fondo de inversión de futbolistas. Ahora que hay muchas restricciones legales y económicas a que los fondos de inversión sean dueños de futbolistas, la mejor fórmula para esquivar esas trabas es directamente crear un club entero y convertirlo en un gigantesco fondo de inversión. Este modelo requiere de varios puntos básicos para que funcione:

1. Son necesarias muchas ventas y compras para generar comisiones y negocio en el corto plazo. Es una fórmula sencilla y limpia de ganar el 5%-10% de todas las compras y el 5%-10% de todas las ventas incluso aunque el dinero conseguido en ventas y el dinero invertido en compras quede equilibrado.

2. Es necesario que el entrenador entienda que el criterio económico del fondo de inversión está por encima del criterio deportivo. Por eso hay futbolistas a los que será necesario alinear siempre y otros que es mejor vender. Y por eso evidentemente el entrenador debe asumir cuál es su función: dar lustre a los futbolistas en los que el fondo de inversión tiene más dinero invertido.

3. El club, además, tiene que servir como trampolín para jóvenes promesas, que es el grupo donde más beneficio puede haber. El mayor número posible de futbolistas debe venir de la misma “ganadería”, puesto que esto significa que otro 5-10% de los salarios de la plantilla es recuperado anualmente.

Podríamos seguir con más ejemplos de lo que significa un fondo de inversión de futbolistas controlando un club. Pero la verdad es que escribiendo y leyendo estos puntos, es difícil pensar que el Valencia CF no esté cumpliendo muchas de estas características. Pero… la pregunta final siempre es la misma: ¿dónde está el verdadero beneficio para Peter Lim? O dicho de otro modo: ¿es Peter Lim el único que gestiona el Valencia? Eso necesitará de un desarrollo posterior. De todos modos, estamos abiertos a sugerencias y aportaciones de la sufrida hinchada valencianista.