El mejor libro de 2015 (español): Puerto escondido, de María Oruña

Estándar
portada_puerto-escondido_maria-oruna_201506291130

Compré el libro antes de un viaje, casi sin fijarme en el argumento y con muchos prejuicios hacia la novela, así que arrancaba la lectura sin ningún tipo de buena predisposición hacia los personajes o la autora. Pero la historia funciona bien desde las primeras líneas y sirve para borrar cualquier tipo de prejuicio. María Oruña consigue que considere Puerto escondido como el mejor libro español que he leído en 2015. Y lo hace gracias a lo mejor que se puede decir de un escritor: engancha y entretiene.

El argumento es sencillo: aparece el cadáver de un bebé en una casa de Suances (Cantabria). A partir de ahí iremos conociendo dos tramas paralelas: una centrada en la investigación de ese cadáver (la actualidad) y otra basada en los tiempos de la Guerra Civil y los “maquis”, con otro asesinato de por medio, historias que acabarán uniéndose en un mismo punto y que harán saltar por los aires la tranquilidad de los dos protagonistas: el medio británico Olivier, propietario de la casa donde aparece el bebé muerto, y la Guardia Civil Valentina Redondo.

La prosa es sencilla. El argumento y la forma también lo son, aunque haya constantes saltos temporales. Pero el libro se deja leer con facilidad. No es, por tanto, ninguna obra complicada y resulta recomendable para todos los públicos y gustos, especialmente para lectores interesados en novela negra y en Cantabria, puesto que gran parte de la trama se desarrolla entre Comillas, Santillana del Mar, Suances, Hinojedo, Torrelavega o Santander.

Lo mejor, sin duda alguna, es la creación de personajes con gancho, como la Guardia Civil Valentina Redondo, que es la jefe de las investigaciones policiales. Es un personaje con el que se pueden seguir construyendo historias y eso parece que es lo que quiere y tiene pensado la autora. Lo peor: la promoción de María Oruña como la nueva Dolores Redondo, etiqueta totalmente innecesaria. Sinceramente y después de haber leído los dos primeros libros de ambas autoras, no hay muchas similitudes. Sí, se trata de novelas negras, ambientadas en el norte de España, con mujeres como líderes de la investigación policial… Pero el libro de María Oruña está mucho mejor escrito.

 

La guerra UCI-ASO y el punto de no retorno

Estándar
Marcel_Kittel_3169392b

Los titulares han sido llamativos: el Tour de Francia y la Vuelta a España se salen del WorldTour. Guerra entre UCI (Unión Ciclista Internacional) y ASO (organizador del Tour). Pero la realidad, como casi siempre, es mucho más compleja. Como bien explicó Biciclismo, el Tour de Francia y la Vuelta a España no se han salido de ningún WorldTour. Lo único que han hecho es decir que en mayo de 2016 solicitarán ese descenso de categoría para 2017. Es decir, amenazan… pero dejan todo el tiempo del mundo para negociar. Es, por tanto, una postura inteligente. O no, que diría Mariano Rajoy.

La amenaza de ASO da tiempo a Velon (organización que aglutina a la mayor parte de los equipos WorldTour) para reaccionar. Y es que no hablamos de una guerra entre UCI y ASO sino de una guerra entre ASO y los equipos por la propiedad del negocio. En el fútbol o en el baloncesto… el negocio es de los clubes. Y la guerra siempre ha sido entre clubes y federación. En el ciclismo resulta muy diferente porque al margen de los clubes (equipos) es necesaria la presencia de un organizador que se encargue de diseñar recorridos, contratar hoteles, coordinar el tráfico con la policía local… y, en definitiva, buscar los recursos para que la prueba sea un éxito. Y también es necesaria la federación. Por tanto, hablamos de un negocio, el ciclismo profesional, en el que hay tres comensales: equipos, federación y organizadores. Son más a repartir y como suele ocurrir nadie se preocupa por hacer la tarta más grande. La única preocupación parece pasar por conseguir que tu pedazo de tarta sea el mayor posible.

La decisión del Tour y la Vuelta supone una amenaza absoluta para los equipos. Con la condición de HC, los equipos no tienen garantizada su presencia en la carrera más importante del mundo. Es más, cuatro de los 18 WorldTour ya saben que se quedarán fuera. Y evidentemente no será ninguno de los franceses, por lo que el riesgo para los miembros de Velon es altísimo. ¿Respuestas? Como suele suceder ante un conflicto y eso ya lo decía Maquiavelo, la única respuesta que pueden dar los equipos es:

1. Rendirse. Ponerse del lado de ASO, dejar en la estacada a la UCI y abandonar la idea de la reforma del WorldTour. En ese caso, resulta evidente que la UCI frenará en seco todos los proyectos de cambio, las grandes carreras de ASO seguirán en el WorldTour y se mantendrá el “status quo”. Es decir, todo seguirá igual. Pero Velon habrá fracasado en su proyecto y los equipos jamás conseguirán tener su parte de los derechos televisivos. Eso sí, conseguirán cierta estabilidad reglamentaria.

2. Asesinar al rival. Llevar el enfrentamiento con ASO al punto de no retorno. ¿Cómo? Muy sencillo: despreciando todas sus carreras. Eso es fácil: llevar a ciclistas sub-23 a París-Niza y viajar con todas las figuras a la Tirreno. Y hacer lo mismo con Dauphiné y Suiza. Serán dos avisos… pero nunca será suficiente. Velon -y los equipos WorldTour- necesitan buscar un socio financiero/logístico para lanzarse a una aventura mucho más arriesgada: crear una prueba por etapas de 21 días en el mes de julio de 2017. Para eso pueden negociar con RCS -Giro de Italia- o pueden buscar un magnate de los negocios que esté dispuesto a crear una carrera alternativa al Tour. O ambas cosas. Evidentemente, montar una carrera de 21 días es muy difícil. Pero no resulta imposible. Los derechos de televisión del Tour de Francia están comprados… y muchas cadenas no querrán invertir en una prueba alternativa. Pero… ¿usted prefiere ver un Tour de Francia con equipos WorldTour franceses y sin figuras o un Tour de Europa con Nairo Quintana, Chris Froome, Peter Sagan…? Evidentemente, el Tour tiene la tradición y los contactos. Pero sin las figuras… no puede resistir el pulso más de un año.

Esto mismo sucedió en el baloncesto europeo, cuando durante una temporada hubo dos Copas de Europa, la impulsada por los clubes -o algunos clubes- y la impulsada por la Federación. Al final, la federación tuvo que ceder el control a los clubes, quienes ganaron el pulso. ¿Serán los equipos capaces de llevar el órdago hasta el final? La historia demuestra que no, que los equipos siempre acaban cediendo al Tour de Francia. Por eso ASO gana cada vez más dinero. Y por eso los equipos son cada vez más débiles. De todos modos, la historia no está escrita. No hay ningún tipo de determinismo histórico que garantice el futuro. Ni tampoco podemos decir que una opción sea mejor que la otra. Todo depende de cómo se gestione el enfrentamiento. Lo que está claro es que si Velon quiere reaccionar… ahora tiene tiempo para hacerlo. Eso es lo único que ASO no ha sabido calcular. Ha dejado tiempo para que el enemigo se puede organizar. Mala elección. Titular llamativo con el descenso de categoría de las carreras… pero decisión equivocada desde el punto de vista estratégico.

Oleg Tinkov no ha entendido nada

Estándar
oleg-tinkov

El ruso Oleg Tinkov ha concedido recientemente una entrevista a Cyclingnews.com. En la web biciciclismo.com puede leerse una traducción al castellano de sus siempre interesantes reflexiones. Tinkov lanza dos mensajes claros: ha intentado cambiar el ciclismo y ha fracasado en su intento. Y por eso mismo dejará de patrocinar el Tinkoff-Saxo a finales de 2016 y venderá el equipo al que más le pague.

Sobre los intentos de cambiar el ciclismo, poco o nada podemos decir. Resulta obvio que el ciclismo necesita de muchos cambios. Tal vez la de Tinkov no haya sido la mejor fórmula para promover esos cambios. El dice haberse sentido como Don Quijote. Y lo cierto es que alguien debería recordarle que Don Quijote no era un reformista de la sociedad sino un trastornado. Pero dejando a un lado la anécdota, vayamos a lo importante: ¿a quién le va a vender su equipo? ¡A nadie!

Lo que Oleg Tinkov no ha entendido es que su equipo ahora mismo no vale nada. En los mercados, y seguro que él lo sabe muy bien y, por supuesto, infinitamente mejor que un servidor, todo depende de la oferta y la demanda. Y ahora mismo no hay una gran demanda de plazas dentro del WorldTour porque el coste -10 millones de euros- no invita a que decenas de empresas se lancen de cabeza. En ese mismo sentido, tampoco vale nada el equipo Movistar, el mejor del mundo en 2015. Como no lo valió en su día Euskaltel. ¿Cuánto pagaron por el equipo vasco cuando desapareció? 0 euros. Y eso es lo mismo que le pagarán a él por su equipo. Dice el artículo que Tinkov pagó 6 millones a Riis y 1 millón más por cada temporada. Eso resulta difícil de demostrar. Es algo que personalmente desconozco por completo. Pero sí tengo muy claro que los equipos WorldTour no valen nada porque no hay presión de marcas para entrar. Valen lo que se pueda sacar por sus bicicletas de segunda mano, sus autobuses y sus camiones. Poco más…

A finales de 2016 se aprobarán licencias para tres temporadas para 2017-2018-2019. Pero ahora mismo hay 18 aspirantes, aunque en realidad deberíamos hablar de 17 si eliminamos ya el equipo de Tinkov. Por  tanto, cualquiera que quiera convertirse en WorldTour, lo tiene sencillo: pide la licencia, ficha un par de corredores con buenos puntos en el WorldTour y está dentro sin necesidad de tener que pasar por la caja de Tinkov.

Tinkov afirma que él tiene firmados a Sagan y Majka para 2017 y que cualquiera que compre su equipo se quedará con esos dos contratos. Lo que no sabe -o no quiere decir públicamente- es que muchos van a jugar al gato y al ratón con él. ¿Cómo? Si Sagan tiene firmado un contrato de cuatro millones, ofrecerán dos… y esperarán pacientemente a que Tinkov tenga que pagar los otros dos. Es decir, Sagan tiene garantizado ese contrato. Y es cierto que alguien puede ponerse nervioso y pagar a Tinkov una millonada por el equipo para quedarse con esos contratos millonarios de Sagan y Majka, pero también pueden esperar pacientemente a que el equipo sea declarado en bancarrota para entonces ir a firmarles a bajo precio. Eso es lo que Tinkov de momento no ve.

El empresario ruso incluso especula con la posibilidad de que sea el dueño de CCC quien quiera comprarle su licencia. Pero como decíamos anteriormente, si CCC firma a un par de ciclistas buenos, estará en el WorldTour… sin pagar nada a Tinkov. Ejemplo: cualquier equipo que hubiera firmado a Rigoberto Urán (por poner un ejemplo) para 2016 habría acabado metiéndose en el WorldTour sin necesidad de pagar nada por la propiedad de ningún equipo.

Algo diferente ocurrirá cuando tengamos licencias por tres años, sin posibilidad de ascenso o descenso en ese período. Y, sobre todo, algo diferente ocurrirá cuando la economía mundial se recupere y cuando el ciclismo consiga ser realmente atractivo para más multinacionales. Ese día podemos encontrarnos con dos, tres o cuatro proyectos queriendo entrar… y con la necesidad de pagar millonadas a los dueños de las licencias para meterse en la elite. Hasta entonces… las cuentas de Tinkov son cuentas de la lechera por mucho que el empresario ruso haya demostrado a lo largo de su vida ser un empresario de éxito y un hombre de negocios visionario.

Gracias, Finlandia (o como estudian en el mejor sistema educativo del mundo)

Estándar
gracias-finlandia

Xavier Melgarejo es un entrañable señor que tiene una preocupación importante en su mente: intentar mejorar el sistema educativo español. Con ese objetivo, Melgarejo ha viajado y ha estudiado en profundidad el sistema educativo que mejor nota saca en los exámenes de PISA: el de Finlandia. Fruto de ese estudio, plantea un libro -más teórico que práctica, la verdad- sobre las diferencias entre Finlandia y España y los puntos que podríamos intentar adaptar de las virtudes del sistema finlandés.

El libro resulta interesante para todos los que sentimos preocupación ante la caótica educación española. Resumir el libro en este artículo resulta sencillamente imposible. Pero dejaremos varias perlas. En Finlandia el sistema educativo arranca de un punto de partida: sólo se permite ser profesor a los alumnos más brillantes en lo académico y después de superar exámenes que van más allá de lo teórico, puesto que se les obliga a demostrar capacidad oratoria, por ejemplo. La nota de corte para empezar a estudiar la carrera universitaria por la que posteriormente podrán ser maestros es, por tanto, la más dura de todas. Es decir, justo lo contrario que en España, donde en muchos casos estudiar para maestro se considera como una salida para el que no tiene buenas notas ni encuentra motivación por ninguna carrera.

El sistema finlandés invierte más dinero que el español. Pero no es el dinero la gran diferencia entre ambos. En Filandia se apuesta por un sistema integral y se parte de un principio básico que en España no está asumido: la educación no depende de la escuela. La educación depende de toda la sociedad, incluida la escuela. Esa es posiblemente la segunda gran diferencia entre Finlandia y España, un país donde las familias han hecho dejación de sus funciones limitándose a llevar a los niños a la escuela y, en muchos casos, a cuestionar a los profesores y los métodos de enseñanza.

La tercera gran diferencia entre Finlandia y España es la lucha política. La educación no es motivo de enfrentamiento político. En España cada cambio de gobierno significa una nueva ley de educación o, al menos, una nueva asignatura. Cuando llega el PSOE clama por eliminar Religión e introducir Ética o Educación para la ciudadanía. Cuando llega el PP, las borra de un plumazo y mete Emprendimiento y Religión. Pero el resultado es el mismo: el sistema está desacreditado ante los ojos de la sociedad por tanto cambio partidista. Y los problemas de comprensión lectora -el principal en los alumnos españoles- no se resuelven estudiando Religión o Educación para la ciudadanía.