Los errores de Peter Lim: la incomunicación

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El otro día comentamos el primer gran error de Peter Lim: no comprender que sin el apoyo del público, no hay club. Ahora, con la dimisión-destitución del entrenador Nuno Espirito Santo, parece que los problemas se acabaron, puesto que el foco estaba puesto sobre la cabeza del técnico portugués. Pero no es así. Los problemas de fondo siguen siendo los mismos y el principal de ellos es la incomunicación del club hacia los fans.

No sé si mucha gente lo sabrá, pero lo cierto es que la Vuelta a España pertenece a los organizadores del Tour de Francia. Sí, la principal prueba por etapas española está en manos de una empresa francesa. Pero esa misma empresa, ASO, no se ha vuelto loca. Ha dejado al frente de la empresa un gestor español, ha reforzado los puntos débiles (marketing, por ejemplo, con franceses), pero no ha roto la lógica. Por ejemplo, la negociación con los ayuntamientos es realizada por Javier Guillén. Las entrevistas con los periodistas son contestadas por Javier Guillén. Y así mil momentos más en el día a día.

Viene esto a cuento de la estructura montada por Peter Lim para dirigir al Valencia. Aceptó la marcha de Amadeo Salvo y Rufete… pero no trajo a nadie. Algunos dicen que no se puede gestionar un club a 12.000 kilómetros de distancia. Eso es cierto… pero sólo en parte. Peter Lim tiene derecho a gestionar sus empresas a miles de kilómetros. Hoy en día,  eso no es ninguna barrera. Pero el día a día de la empresa no puede ser llevado por una persona que desconoce el castellano y que desconoce el fútbol, como es Lay Hoon Chan. Lo explicamos al revés y rápidamente se entenderá. Vamos a imaginar a una persona valenciana con grandes conocimientos del fúbol: por ejemplo, Fernando Gómez Colomer. ¿Qué pasaría si lo enviamos a vivir a Singapur y lo nombramos el máximo directivo de una empresa de inversión en bolsa? Pues muy sencillo: Fernando estaría igual de perdido que Lay Hoon al frente del Valencia CF.

Cualquiera que haya visto la película Lost in Translation o incluso cualquiera que un día haya querido hacer negocios fuera de su país, sabe que las diferencias culturales y lingüísticas son una barrera más que considerable. En el caso del Valencia CF, esa falta de conocimiento de la realidad valenciana e incluso esa falta de dominio de nuestro idioma, hace que la directiva del club esté en silencio permanente. Es más, los aficionados del Valencia jamás han escuchado la voz de Lim. ¡Y ya es decir! Ese silencio tiene una pequeña parte positiva: pocas meteduras de pata ha podido protagonizar un Lim que nunca ha hablado en público. Pero eso no es suficiente. En el fondo, eso es otro motivo más para alejar el club y el público. Y así volvemos a los errores del primer día: la directiva debe comprender que el socio es el jefe. Y el socio debe sentirse implicado en el día a día del club. Y para eso es necesario alguien que no hable únicamente en inglés y, además, que hable el idioma del fútbol.

 

Los errores de Peter Lim: quién es el jefe?

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LIM

Peter Lim es, desde el 24 de octubre de 2014, el principal accionista del Valencia Club de Fútbol. Su llegada al fútbol español estuvo dividida, mediáticamente hablando, entre los periodistas que pensaban que podía ser un nuevo Dmitry Piterman y los que creían que Lim llegaba con una varita mágica para resolver todos los problemas del club valenciano. Como suele ocurrir en la vida, los pronósticos extremistas se equivocaron. Lim ha tenido aciertos y errores. Pero apenas un año después de su entrada, los errores empiezan a acumularse. El primero y principal de ellos resulta básico: no han identificado quién es el jefe en su negocio.

El mejor empresario valenciano es, sin duda alguna, Juan Roig. El es el dueño de Mercadona. Pero siempre recuerda a todos los que le quieren escuchar que los verdaderos jefes de su negocio son los clientes: “Sin clientes, no hay supermercado”. Para mantener una clientela fiel, Roig ha diseñado muchos procesos logísticos y empresariales, algunos acertados y otros no tanto. Pero lo cierto es que cuenta con una ventaja fundamental sobre Lim. Roig sabe quién es el jefe: el cliente.

Desde la llegada de Lim a la presidencia del Valencia se ha repetido hasta la saciedad una frase que no puede ser más equivocada: Lim es el dueño y puede hacer lo que quiera. Los periodistas e incluso los aficionados han interiorizado esa reflexión. Pero no es cierto. Veamos las cifras y comprendamos mejor el debate. Peter Lim, efectivamente, es el máximo accionista. Ha puesto 22 millones al contado para pagar la deuda. Y si todo va bien y se completa la ampliación de capital… habrá invertido un total de 200 millones de euros, es decir, más del 10% de toda su fortuna personal. Hablamos, por tanto, de cifras más que considerables en general y en particular. Pero todos esos millones no impiden que el jefe del negocio siga siendo el aficionado. ¿Por qué? Pues resulta sencillo de explicar: un club de fútbol sin seguidores… ¡está muerto como negocio!

Los fans compran los pases de socios, las entradas, los productos de marketing y consumen la televisión, por la que los clubes reciben cantidades millonarias, así como la publicidad del estadio, de las camisetas, aunque la del Valencia sigue en blanco. En definitiva, toda la rueda del negocio del fútbol está basada en la masa social. No es casualidad que los dos clubes más poderosos del fútbol español sean los que más socios tienen. Y no es casualidad que clubes como el  Getafe, sin base social detrás, no puedan aspirar ni en sus mejores años a crecer deportiva y económicamente. Por eso mismo, Lim es el dueño, puede hacer lo que quiera con el club… pero no puede vivir de espaldas a los aficionados. Siguiendo con el ejemplo de Mercadona, resulta evidente que todos los habitantes de este país tienen que entrar en un supermercado. Pueden ir al de Juan Roig o pueden ir a la competencia. Pero no sucede lo mismo con el fútbol. El fútbol no cubre ninguna necesidad básica. Las personas pueden vivir perfectamente sin pisar el estadio de fútbol, sin ver partidos por la tele, sin invertir un centenar de euros cada año en un camiseta con un coste de menos de 10… El fútbol vive de la ilusión. Y si se rompe la cadena aficionado-club… la ilusión muere. Por eso haría bien Peter Lim en empezar a preocuparse. El problema del Valencia no es que la pelotita entre o no entre. El problema es que la ola que nació a su favor con el proceso de venta… se ha roto en el espigón de las dudas que genera la gestión. Todavía tiene tiempo para recuperar la credibilidad. Pero el tiempo juega en su contra. Y también las amistades peligrosas. Pero de eso hablaremos otro día…

El caso Urdaibai y Cuervos y Palomas

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“Ustedes están preocupados porque un señor decide pincharse una sustancia que parece que no es muy buena para su salud. Yo estoy preocupada porque tengo decenas de violaciones, asesinatos, malos tratos… sufridos por personas que no han decidido ser asesinadas, violadas ni maltratadas. Como ven, tenemos perspectivas muy diferentes”. Así de tajante se muestra en la novela Cuervos y Palomas la juez encargada de la instrucción, Paloma Sáez de Esnaola.

Viene esta frase a cuento de lo sucedido con el caso de las traineras de Urdaibai. De nuevo, hay una investigación policial sobre una presunta red de dopaje, aunque en este caso no se  trata de ciclismo ni de atletismo sino de remeros. De nuevo, el caso llega al juzgado de lo penal para que se dicte sentencia por un delito contra la salud pública. De nuevo, la prensa tiene claro que todos son culpables y así lo explican en los día previos a la sentencia, aportando un buen puñado de datos que confirman que hubo dopaje y que todos los implicados son unos caraduras. De nuevo, a la fiscalía le tiembla el pulso a la hora de pedir sentencias porque comprueba que el caso se está disolviendo como un azucarillo desde el punto de vista legal. Y de nuevo los juzgados deciden la absolución de los acusados.

¿Otro escándalo? ¿Una vez más España mira hacia otro lado en la persecución del dopaje? Pues para comprenderlo mejor, no hay una forma más lúdica que la de leer Cuervos y Palomas. Ahí se intenta analizar la visión tan diferente que tienen de un mismo problema los políticos y policías encargados de la lucha antidopaje y los jueces encargados de las instrucciones y las sentencias de estos casos. Leyendo la novela, lo de Urdaibai estaba cantado.

Esto no es la 3ª Guerra Mundial

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Después de los atentados de París, en muchos periódicos se ha hablado de la 3ª Guerra Mundial como la guerra contra la yihad. Con toda la humildad del mundo, lo que sucede ahora no puede ser la 3ª Guerra Mundial por la sencilla razón de que esa guerra ya se produjo y fue la también llamada Guerra Fría. Para entender mejor lo que está sucediendo, es bueno echar un vistazo a nuestro pasado. Es así como se puede tener la perspectiva necesaria para analizar el futuro.

La Gran Guerra (o 1ª Guerra Mundial) se desarrolla desde 1914 hasta 1918 y enfrenta a grandes ejércitos en un duelo en el que la población civil pasa mucha miseria, pero que es fundamentalmente un duelo de ejércitos y de pelea de trincheras, lejos de las catastróficas consecuencias que tendrían posteriormente los combates militares.

La 2ª Guerra Mundial cambia por completo todos los conceptos de la guerra hasta entonces conocida. Fin de las trincheras y guerra de movilidad marcada por los tanques y los aviones. Dura más años (de 1939 a 1945 si asumimos la visión europea) y, sobre todo, acaba afectando a la población civil: bombardeos indiscriminados borran por completo de la faz de la tierra numerosas ciudades. El mejor ejemplo pueden ser las dos bombas atomicas. Pero antes de esa explosión final hay millones de civiles que son asesinados sistemáticamente en función de su raza, religión… Ya no hablamos, por tanto, de un combate militar sino de una guerra global en la que todos pueden ser asesinados.

El salto en la 3ª Guerra Mundial también es grande y viene marcado por la tecnología. Es tan potente el poder de destrucción de los ejércitos de Estados Unidos y la URSS… que ya no hay posibilidad de enfrentamiento directo. En esos 40 años largos (desde 1947 hasta 1989-1991), la capacidad militar no permitiría borrar una ciudad del mapa sino permitiría borrar a toda la humanidad. A partir de esa constatación, entramos en un juego de amenazas y de enfrentamientos indirectos. Tenemos la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra de Afganistán…, sin olvidar el conflicto de los misiles de Cuba. Cada bando apoya sus títeres para debilitar al contrario, pero intentando que no estalle el conflicto directo.

La 3ª Guerra Mundial nos deja por tanto una característica que ahora volvemos a recuperar: no hay posibilidad de enfrentamiento directo entre los ejércitos porque o llevan a la destrucción total de la humanidad o llevan a la rápida victoria de uno de los contendientes, aunque hay una tercera posibilidad que es en la que nos encontramos inmersos: uno de los ejércitos se esconde en terreno montañoso (Afganistán) o selvático (Vietnam) para esquivar la superioridad numérica y aerea del rival y para forzar lo que ya inventaron los españoles en laguerra contra la Francia de Napoleón: la guerra de guerrillas.

Por eso mismo hemos entrado ahora en un nuevo conflicto armado, que podría ser denominado como 4ª Guerra Mundial y en el que hay una característica básica: no hay ejércitos enfrentados o, mejor dicho, no sólo hay ejércitos enfrentados. La guerra de guerrillas se extiende al mundo entero. Pero es que, además, ni tan siquiera pueden ser delimitados con claridad los dos bandos. La difuminación, por tanto, es total. Pero por intentar ser mínimamente coherente podríamos hablar de un bando yihadista en el que hay que incluir un intento de creación de Estado (Estado Islámico), pero también numerosos grupos terroristas con diferentes líderes, motivación y objetivos. En el otro bando, podemos citar a las potencias democráticas occidentales pero también a países árabes. Todos ellos han sido castigados en diferentes momentos y de diferentes formas por los yihadistas. Si en un bando (yihadista) no hay una excesiva coordinación, en el otro no hay ni siquiera esa voluntad de coordinación. Esta 4ª Guerra Mundial también incluye varios frentes: uno en Oriente Medio, pero otro en cada uno de los países del mundo. Por tanto, la respuesta no puede ser únicamente militar sino también policial e incluso económica. Pero para llegar a una solución hay que partir de una voluntad de colaboración en los golpeados por la yihad que por el momento no existe.

FOTO: elrobotpescador

Detrás del comunicado de prensa: los equipos profesionales suspendidos

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La Unión Ciclista Internacional ha publicado un comunicado de prensa oficial. En el siguiente enlace podéis leer la traducción al castellano de Biciciclismo. Pero como suele ocurrir casi siempre en la vida, los comunicados oficiales son importantes por lo que dicen, pero sobre todo lo son por lo que no dicen. Vamos a un análisis pormenorizado:

1. Los que serán WorldTour. La nota de prensa nos confirma que ya hay 11 con licencia WorldTour garantizada: Ag2r, Astaná, BMC, FDJ, IAM, Movistar, Orica-GreenEdge, Giant-Alpecin, Lotto NL-Jumbo, Sky y Trek. Pero nos anticipa que hay otros siete aspirantes y viene a insinuar que ninguno tendrá problemas para lograr la licencia. ¿Cómo se interpreta esa frase? Muy sencillo: hay 6 equipos cuya licencia vencía en 2015 pero eso no significa ningún obstáculo para seguir en la elite. Son Etixx-Quick Step, Lampre-Merida, Lotto-Soudal, Cannondale-Garmin, Katusha y Tinkoff-Saxo. ¿Y el séptimo pasajero? No hay duda: Dimension Data (hasta 2015, MTN-Qhubeka), quien ha sido el mejor de los profesionales en 2015 y acabará siendo WorldTour en 2016.

2. Los que serán profesionales. Ya tenemos 17 equipos que han pasado los exámenes. Y la lista incluye tres nuevos proyectos: Funvic Soul Cycles & Carrefour, Verva Active Jet y One ProCycling. Van a continuar 14: Androni Giocattoli, Bora-Argon 18, Caja Rural-Seguros RGA, Cofidis, Delko Marseille Provence KTM, Fortuneo-Vital Concept (ex Bretagne), Nippo-Vini Fantini, Roompot Oranje Peloton, Rusvelo, Novo Nordisk, Topsport Vlaanderen-Baloise, Unitedhealthcare y Wanty-Groupe Gobert.

3. Los que deben ir a la Comisión de Licencias para seguir en el pelotón profesional. Finalmente, el comunicado afirma que hay seis equipos suspendidos en la auditoría de Ernst&Young. Por tanto, no han conseguido licencia profesional y deberán reformular sus cuentas, avales, prespuestos… ¿Quiénes son? La UCI no lo afirma en su comunicado. Y esa es la labor de un buen trabajo de investigación. ¿Qué se esconde detrás del comunicado? Sinceramente, no soy capaz de identificar a los seis. Pero ahí van cinco nombres

A) CCC-Polsat. El equipo polaco no está en la lista de aceptados. Es, sin duda alguno, uno de los suspendidos, lo que viene a certificar los problemas en los despachos de la escuadra polaca.

B) Direct Energy (antiguo Europcar). Cambio de patrocinador suele significar problemas burocráticos. Y más todavía cuando el acuerdo se firma a última hora. Lo lógico es que superen el corte en la comisión de licencias.

C) Roth-Skoda. El equipo suizo ha firmado, entre otros, a David Belda. Pero de momento no aparece entre los aceptados. Era otro de los proyectos que quería pasar de continental a profesional.

D) Southeast. Muchos problemas viene arrastrando este equipo italiano en los despachos. Condenado también a la Comisión de Licencias.

E) Bardiani-CSF. No suele fallar la familia Reverberi. Pero no aparecen en la lista. Lo normal es que también logren el aprobado.

Por cierto, el artículo está abierto a sugerencias sobre qué equipo puede ser ese sexto en ser rechazado en primera instancia.

PD: El amigo Lorenzo Ciprés, rápido como siempre, sale al rescate y me apunta el sexto. Así que lo añadimos

F) Cult-Stolting: otro equipo con cambio de sponsors, fusiones… y líos burocráticos. Por lógica, lo acabarán resolviendo ante la Comisión de Licencias.

 

¿Patrocinios seguros? Miren la F-1 y Fernando Alonso

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Motor Racing - Formula One Testing - Day 2 - Spielberg, Austria

Por mi trabajo me he visto muchas veces en la situación de estar a la espera de la respuesta de un patrocinador. Y prácticamente siempre hemos escuchado el mismo argumento: “Me interesa el ciclismo, pero no me atrevo a entrar. Es un deporte con mucho riesgo“. Lo cierto es que durante años ha sido así y poco o nada se podía argumentar. Ahora mismo, en cambio, el ciclismo está en una época mucho muy interesante: no hay escándalos, los patrocinios han bajado su coste y es relativamente sencillo meterse en el WorldTour y tener garantizada la presencia en todas las grandes carreras del mundo. Además, las audiencias y el público siguen respondiendo. Todas estas virtudes no las tienen otros deportes que en teoría parecen mucho más seguros, pero que en la práctica no lo son.

Viene esto a cuento de la Fórmula 1, que es mirada con muy buenos ojos por parte de los responsables de marketing de las grandes empresas. Pero lo cierto es que se trata también de un deporte con muchísimos riesgos. Sólo hay que mirar lo que está ocurriendo con Fernando Alonso y McLaren Honda. El asturiano sigue manteniendo el apoyo de Banco Santander. En total y según se ha publicado, es un patrocinio de casi 7 millones de euros cada año. ¿Rentabilidad de esa millonaria inversión? Con Alonso en el puesto 17º (de 20 pilotos) y con McLaren en el puesto 9º (de 10 escuderías), la sensación de fracaso no puede sino empañar el patrocinio. Y no es sólo una cuestión de resultados. La realidad es que sus coches apenas salen durante las retransmisiones y cuando son enfocados siempre es por malas noticias. Ver a Alonso dar una vuelta y media en México antes de abandonar y reconocer luego en rueda de prensa que ya sabían que el motor no funcionaba y que habían arrancado por respeto a los fans no es sino reconocer que después de un año entero, McLaren sigue teniendo un coche desastroso.

La situación en McLaren-Honda ha hecho que Hugo Boss se marche del equipo. Ya lo había hecho Vodafone. Y ahora es también Johnnie Walker el que anda planteándose la fuga. Esta marca aporta 21 millones de euros anuales. Y no recibe más que la pegatina en el coche. Es decir, no da nombre al equipo. Sólo la pegatina de un coche incapaz de acabar carreras, por lo que es lógico que se planteen muy seriamente la posibilidad de dejar en la estacada al equipo de Alonso.

La Fórmula 1 trabaja en muchísimos aspectos mejor que el ciclismo y que cualquier otro deporte del mundo. Es mucho lo que deberíamos aprender de ellos. Pero la realidad y el caso de Alonso y McLaren lo certifican es que no existe ningún patrocinio seguro. Por eso mismo hizo muy bien Movistar-Telefónica cuando dijo no al patrocinio de McLaren-Honda. Por muchísimo menos dinero dan nombre al mejor equipo ciclista del mundo. Y por eso se equivocó Banco Santander cuando dijo sí a seguir en la Fórmula 1. Ahora es fácil saberlo. Hace un año no lo era tanto. Pero ese es el riesgo de los patrocinios deportivos. El problema de la Fórmula 1 es que no basta con fichar un par de buenos pilotos -o ciclistas-. Si el equipo es pésimo este año, muy probablemente será malo en la próxima temporada. No hay soluciones rápidas. Y los gurus del marketing tendrán que asumirlo. Hay riesgo en todas las apuestas. Y todos los que han invertido en el coche de McLaren-Honda se han equivocado.